Jesús, Amigo de los Pecadores

“No he venido a llamar a justos, sino a pecadores para que se arrepientan.” Lucas 5:32.

En el capítulo 5 de Lucas, somos testigos de una escena asombrosa; Jesús compartió una comida con los recaudadores de impuestos, y con algunas de las personas más resentidas de su época. Cuando leemos la biblia, específicamente los evangelios, encontramos que Jesús a menudo hizo lo que era contracultural. No solo entró en la casa de un recaudador de impuestos, lo cual es un gran paso de aceptación; no solo se sentó y compartió una comida con los recaudadores de impuestos, lo cual es símbolo de profunda intimidad y amistad; Jesús fue más allá: persiguió y llamó a Leví, un recaudador de impuestos, para invitarlo a unirse a Él en la obra del reino de Dios.

En otra ocasión, en Juan 8, una mujer que había sido “sorprendida en el mismo acto de adulterio” fue llevada a Jesús. Cuando se le preguntó cuál debería ser su castigo, Jesús no respondió que la apedrearan, sino que a ella le dijo: “No te condeno…ve, y de ahora en adelante no peques más” (Juan 8:11).

Cuando leemos los evangelios, encontramos innumerables historias como estas, que revelan verdaderamente el amor, la misericordia, y la gracia de Dios manifestados en Jesucristo. Debido a Sus acciones, Jesús fue llamado, “amigo de recaudadores de impuestos y de pecadores” (Lucas 7:34). Esta es una declaración audaz, y quiero profundizar más contigo y descubrir lo que esto realmente significa.

¿Has pensado alguna vez en el peso de la palabra “amiga”? La imagen de una amistad encapsula tan vívidamente el corazón de Dios, por eso creo que es importante que nos detengamos a pensar en lo que significa esta palabra. ¿En qué piensas cuando escuchas la palabra “amiga”?

Cuando escucho la palabra “amiga”, pienso en tener una mejor amiga, alguien con quien me sienta orgullosa de llamarla mía y que se enorgullezca de llamarme suya. Pienso en una amiga que sabe todo sobre mí, de todos los diferentes aspectos de mi persona, y me acepta como soy. Pienso en una amiga a cuya casa puedo ir en cualquier momento, hacer panqueques y ver una película; una amiga con quien hacer pijamadas y hablar toda la noche mientras se ríe incontrolablemente. Pienso en una amiga a quien puedo llamar cuando tengo un mal día solo para que me escuche; una amiga que piensa en mí e influye en mi pensamiento; una amiga que me ve, me cuida, me celebra, me apoya, ora y lucha por mi.

El hecho de que Jesús fuera llamado “amigo de los pecadores” es muy importante ya que la amistad es algo íntimo y especial. Romanos 3:23 dice que todos somos pecadores, y Romanos 6:23 nos dice que la consecuencia justa de nuestro pecado es la muerte eterna. Sin embargo, nuestro Dios de justicia también es un Dios de amor perfecto, y envió a Su único Hijo, Jesús, a morir por nosotras para que pudiéramos ser restauradas en una verdadera amistad con Él (ver Romanos 5:10-11).

Esto es lo que Jesús piensa acerca de la palabra “amigo”: “Nadie tiene amor más grande que el dar la vida por sus amigos” (Juan 15:13). Según Jesús, el mayor acto de amor es dar la vida por alguien más, y Jesús lo hizo por nosotras. La verdad es que Él quiere ser nuestro amigo. Nosotras fuimos creadas para ser Sus amigas.

Si necesitas evidencia sólida para creer esto, Él te la ha demostrado: Romanos 5:8 dice que cuando eras pecadora, Cristo murió por ti. Cuando todavía eras una pecadora, Él decidió que valía la pena morir por ti. Esto realmente significa que ya no tienes nada que comprobarle a Dios porque Él eligió amarte muchísimo antes de que tú tuvieras la oportunidad de demostrar lo que valías. Él te ama por lo que eres y no por lo que haces.

Lucas 5:32 es la evidencia de que Él no quiere tu perfeccionismo sino a ti misma, tal como eres. Él dice: “No he venido a llamar a justos, sino a pecadores para que se arrepientan”. Jesús abrió el camino para vivir una vida contigo y quiere que vayas a Él tal como eres. En Apocalipsis 3:20, Él advierte: “¡Mira! Que estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré, y cenaré con él, y él conmigo”. Debido a lo que Jesús hizo por ti, ahora puedes entrar ante el trono de la gracia en cualquier momento (Hebreos 4:16).

La verdad es que cada ser humano estaba programado para ser visto, conocido, y amado. Todas queremos que alguien se acerque a nosotras cuando huimos; que luche por nosotras; que nunca se dé por vencido, y este deseo es hermoso porque fuimos creadas para este tipo de amistad. Sin embargo, los amigos terrenales pueden vernos, conocernos y amarnos solo en parte. El único que puede satisfacer nuestros deseos plenamente es Jesús. Él es un amigo perfecto y pasó por todo para encontrar la manera de llamarnos Sus amigas. Él demostró cuánto se preocupa por nosotras al tomar nuestro lugar en la muerte para que podamos vivir para siempre con Él si creemos en Él.

Por lo tanto, la próxima vez que escuches la palabra “amigo”, piensa en Jesús, alguien que está tan orgulloso de llamarte Suya (Filipenses 3:12); Alguien que sabe todo sobre ti, todos los aspectos de tu vida y aun así elige amarte (Salmo 139:1); Alguien que anhela desesperadamente pasar el tiempo contigo y escucharte (Marcos 6:31); Alguien que siempre está ahí para ti (Salmo 46:1); Alguien que nunca deja de pensar en ti (Salmo 139:17); Alguien que se preocupa profundamente por ti, te celebra, te apoya, ora por ti, y lucha por ti (1 Pedro 5:7), Sofonías 3:17, Isaias 41:10. Romanos 8:34, Éxodo 14:13).

Amiga, tienes un Dios que vio tu lucha y tu pecado y te siguió hasta el punto de volverse humano. Tienes un Dios que te ha convertido en Su prioridad. Su muerte fue una prueba de Su amor por ti y quiere ser tu mejor amigo.

Por último, Pablo dice en 1 Timoteo 1:16: “Pero precisamente por eso Dios fue misericordioso conmigo, a fin de que en mí, el peor de los pecadores, pudiera Cristo Jesús mostrar su infinita bondad. Así llegó a servir de ejemplo para los que, creyendo en él, recibirán la vida eterna.” De hecho, Su carácter es tan bondadoso, y es la misericordia de Dios lo que nos lleva al arrepentimiento (Romanos 2:4). “En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y envió a su Hijo para que fuera ofrecido como sacrificio por el perdón de nuestros pecados” (1 Juan 4:10). Alabemos a Dios porque al fin y al cabo todo se trata de Él y porque Jesús llegó a ser el mejor amigo del pecador.

Grace Ann

Semana 5 – Desafio

Jesús tenía diferentes grupos dentro de Sus seguidores y amigos: el gran grupo de discípulos, los doce apóstoles, y Pedro, Santiago y Juan.

¿Cómo podemos seguir Su ejemplo de intimidad en la amistad? ¿Cómo puedes poner en práctica estos principios en tu propia vida sin ser excluyente

Semana 5 – Plan de Lectura

Semana 5 – Versículo a Memorizar

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