El Pacto de Dios con la Humanidad

por Jen Thorn

Desde el principio, Dios se ha relacionado con los humanos a través de promesas o pactos. Hay dos pactos principales en la biblia que conectan todos los demás pactos: el pacto de obras y el pacto de gracia. El pacto de obras se estableció en el huerto con Adán y Eva, donde se les dio mandatos con la amenaza de castigo por desobediencia.

Y el Señor Dios ordenó al hombre: «De todo árbol del huerto podrás comer, pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comas, ciertamente morirás».-Génesis 2:16-17

Si ellos obedecían al Señor, vivirían y recibirían las bendiciones que vienen con la obediencia. Si desobedecían y comían del árbol del conocimiento del bien y del mal, morirían. Desafortunadamente, Adán y Eva desobedecieron y violaron la ley de Dios. Debido a esto, todo tipo de destrucción llegó al mundo.

Dios sabía que ellos no obedecerían Sus leyes por sí mismos. Su caída no fue una sorpresa. Por qué exactamente Dios elige hacer las cosas de la manera en que lo hace es algo que no entenderemos completamente hasta que lo veamos cara a cara. Pero Él es Dios y sabe, mejor que nosotras, lo que hay que hacer.

Acuérdense de las cosas anteriores ya pasadas,

Porque Yo soy Dios, y no hay otro;

Yo soy Dios, y no hay ninguno como Yo,

Que declaro el fin desde el principio,

Y desde la antigüedad lo que no ha sido hecho.

Yo digo: “Mi propósito será establecido,

Y todo lo que quiero realizaré”.

–Isaías 46:9-10

Por medio de la caída, Dios nos mostró que no podemos obedecer Su ley por nuestra cuenta. Incluso Adán y Eva no lograron obedecer lo que podríamos considerar como la más simple de las reglas.

Dios es misericordioso y clemente y estableció un pacto de gracia, conocido más tarde como el Nuevo Pacto, inmediatamente después de la caída. La primera mención se encuentra en Génesis 3:15. No revela mucho, pero es la promesa de lo que trata el pacto de gracia: la promesa de Dios de un Libertador.

Este pacto, o promesa, no se basa en la capacidad de una persona para cumplir una promesa, sino en la capacidad de Dios para cumplir las promesas. La salvación y la vida eterna con Dios no se basan en algo que debamos ganar o hacer, sino en lo que Dios ha hecho y sigue haciendo.

A lo largo de la Biblia, vemos que Dios establece promesas o pactos más pequeños, que apuntan al pacto de gracia más amplio. El pacto que hizo con Noé es una de esas promesas. Nunca más destruiría Dios la tierra mediante un diluvio. En cambio, Él preservaría la tierra para que la gente pudiera vivir, crecer y multiplicarse y sojuzgar la tierra para que en el momento adecuado y mediante el linaje adecuado, naciera Jesús. Su nacimiento es el comienzo de la culminación del pacto de gracia. Nació para morir. Nació para morir por los pecados de aquellos que encuentran su esperanza en Él. Nació para morir para satisfacer la ira de Dios. Nació para morir para cumplir las promesas que Dios nos hizo.

Mirando a Jesús,

Jen

Semana 1 – Desafío

Dios estableció un pacto eterno e incondicional con Noé. Esta semana, tómate un tiempo para reflexionar sobre las formas en que Dios te ha bendecido incondicionalmente. ¿Mereces las cosas que Dios te ha dado? En esta temporada navideña, toma nota de cómo Dios te bendice mucho más de lo que puedes imaginar y pídele que te ayude a reconocer y a recordar que todo lo que te da es, en última instancia, Suyo.

Semana 1 – Plan de Lectura

Semana 1 – Versículo a Memorizar

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