Cuando los planes no salen como queremos

Tengo una hermana pequeña.

Es hermosa, generosa, divertida y tiene el mejor cabello del mundo. Ese cabello… de verdad. Busca por todas partes el regalo perfecto para sus amigas, es raro que diga “no” cuando tiene el poder de ayudar, y ama a Jesús con todo lo que tiene.

Y su verano no resultó como ella pensaba.

En abril, su pequeña hija de 6 años fue diagnosticada con cáncer. Un cáncer que requeriría quimioterapia agresiva para pacientes hospitalizados durante cuatro meses consecutivos. Un cáncer que le llevaría a mudarse de estados para estar más cerca del tratamiento y la familia. Un cáncer que requería equilibrar el hospital, trabajo, y otros dos niños en casa con una cantidad de sueño que nadie debería tener para sobrevivir. Un cáncer que desafiaría la comodidad y la estabilidad de la vida que muchas dan por sentado.

Nunca olvidaré el día en que me llamó para contarme la noticia. Yo no podía dejar de llorar, y ella estaba al otro lado de la línea consolándome. Diciéndome que Dios es bueno. Justo así es ella.

Oh, ella podría haber dejado que cosas como el miedo, el resentimiento, la ira, el agotamiento y el egoísmo se hicieran cargo. ¿Y quién la habría culpado realmente? Pero cada vez que hablaba con mi hermana, algo completamente contra-circunstancial salía de su boca. ¿Su respuesta a la vida que nunca hubiera planeado?

Alabó a Dios y sirvió a los demás.

Ella compartió públicamente su fe de manera audaz, quitándose constantemente el foco de sí misma y, en cambio, dirigiendo a las personas a Jesús. Ella llenó su mente con la verdad de la Palabra de Dios y dio gracias en prueba tras prueba. Su semblante era de alegría, demostrando su plena confianza en su poderoso Dios. Sirvió sacrificialmente en la habitación del hospital día y noche y pasó sus raros momentos libres recolectando docenas de regalos para alentar a otros pacientes con cáncer pediátrico y a sus familias.

Ella se entregó una y otra vez, porque como sierva de Cristo, ella sabe que su vida debe ser entregada.

¿Cuál es la parte más hermosa de todo esto? Cuando le pregunté si podía compartir su historia con todas ustedes, su única petición fue: “Solo asegúrate de que no se trate de mí. Hazlo todo sobre Jesús. Levanta Su nombre en alto”.

No es sobre mí. Guau.

El capítulo 1 de Ester cuenta una historia muy diferente. La vida del rey Asuero era todo sobre él.

Durante 180 días completos mostró la vasta riqueza de su reino y el esplendor y la gloria de su majestad”. ~ Esther 1: 4

Su reino.

Su majestad.

Su nombre.

¿Y cuando toda la planificación, el poder y la confianza de Asuero no le dieron lo que él quería?

“Entonces el rey se enfureció y ardió de ira”. ~ Ester 1:12

Lo entiendo.

Anhelo el orden. Me gusta lo predecible. Me encanta cuando un buen plan se cumple a cabalidad.

Todo eso se siente seguro en el momento. Se siente responsable. En control. No me incomoda demasiado y guarda mi reputación todo el tiempo.

Pero, ¿cuál es mi respuesta cuando los planes no salen a mi modo? ¿”Alabaré a Dios y serviré a los demás”? o ¿”me enfureceré y arderé de ira?”

El mundo nos dirá que merecemos aferrarnos al miedo, el resentimiento, la ira, el agotamiento y el egoísmo. Nos dirá que luchemos por nuestra comodidad y nuestra reputación. Nos dirá que cuidemos de nosotras mismas y elevemos nuestros “reinos” a cualquier costo.

Pero como sierva de Dios, estoy llamada a un estándar diferente. Estoy llamada a abrazar la soberanía de Dios incluso en circunstancias menos que ideales. Para ser una luz en un mundo que necesita desesperadamente ver a Jesús. Para dar mi vida, para que el nombre de mi Salvador sea elevado.

Dios, ayúdame a enfocarme en la Verdad en lugar de la prueba.

Ayúdame a dar gracias en lugar de ceder ante el miedo.

Ayúdame a elegir el gozo en lugar de la ira.

Ayúdame a confiar en Tu poder en lugar de mi plan.

Ayúdame a elevar Tu nombre en lugar del mío.

Cada vez que alguien cuente mi historia… que puedan ellos decir que nunca se trató de mí, sino que todo se trató de Él.

“No a nosotros, SEÑOR, no a nosotros, sino a Tu nombre sea la gloria…” ~ Salmo 115: 1

A Sus pies,

* HABLEMOS: ¿Estás pasando por una prueba que ha desafiado tu respuesta? ¿Cómo puedes responder de forma que dé gloria a Dios?

______

Traducido por Joanna Pérez de Merino

3 Replies to “Cuando los planes no salen como queremos”

  1. Creo que todos pasamos pruebas de diferentes maneras y en mi caso es por mi relación de pareja, lo que puedo hacer para dar gloria a Dios, es seguir luchando por mi relación y hacer la voluntad de él y aferrarme a todas sus promesas, buscar intimidad todos los días, porque sé que la victoria llegará después. Y el Señor permite los procesos porque después llega la bendición.

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