Valentía para poner a los demás primero

Hoy, quisiera vivir más como la Madre Teresa. Me encantaría dar mi vida para ayudar a los enfermos y estar en la vida de los huérfanos.

Imitare el ejemplo del Dr. Martin Luther King, Jr. y me pararé en el vacío que existe y seré la voz para aquellos que no la tienen. Honraré cada ser humano y pelearé por la justicia. Y mi deseo es dedicar mi vida a compartir las buenas nuevas. Mis pies seguirán las huellas de Billy Graham e iré hasta los confines de la tierra, proclamando fielmente que Jesús es el camino, la verdad y la vida.

Y ahora mismo, podría decidir entregar mi vida y amar de manera sacrificada. Podría honrar a mi Salvador quien se entregó a Sí mismo y lo dio todo para salvarme de mi pecado.

Pero, primero debo exterminar el monstruo. Ese que dentro de mi hace su aparición y me seduce a un coma egoísta. Y cuando escucho la mentiras del monstruo interior, termino preocupándome solo por mi y no por los demás.

Ese monstruo, se levanta y me dice: ” Te mereces algo mejor.”

Ese monstruo me susurra, “Olvídate de esa necesidad. Alguien más aparecerá y limpiará ese desastre. No tienes por qué ensuciarte.”

Ese monstruo, se para en frente del espejo y contempla la belleza cada mañana sin notar el rasgo de orgullo que se está asomando.

Tengo que crucificar esa niña egoísta que solo quiere satisfacer sus propias necesidades en vez de servir a los demás.

Y, debo decirle NO a ese monstruo interior.

Amigas, quiero que estén pendientes de ese monstruo en tu casa. Cada mañana, intencionalmente debemos tomar la espada del espíritu y armarnos nosotras mismas con la Palabra de Dios para derrotar a ese enemigo malvado.

Vamos a enterrar ese monstruo y vamos a escoger ser valientes.

La valentía se sitúa debajo de nosotras para poder levantarnos.

No hagas nada por contienda o vanagloria; Antea buen con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a si mismos. ( Filipenses 2:3).

La valentía deja a un lado la envidia, acepta las diferencias de sus hermanas y les ayuda a levantarse y ser mejores.

“No mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.” (Filipenses 2:4).

La valentía le dice si a Dios y renuncia a todo para salvar un alma perdida.

Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a su mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres.” Filipenses 2:5-7

La valentía pone primero a los demás y los encamina a Jesús.

Manteniendo la Fe,

Conversemos: ¿Cual sería un paso práctico durante esta semana para que derrotes a ese monstruo interior y le sirvas a los demás?

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.