Gracia y Paz

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Esta segunda carta a los Tesalonicenses termina con las mismas palabras que usó Pablo al comenzarlas: Gracia y Paz. Palabras usadas para animar a esos creyentes que se encontraban en persecución y tribulación.

¡Y qué palabras tan hermosas para terminar nuestro estudio hoy!

Gracia y Paz para ti, querida amiga.

Al terminar estas seis semanas con la iglesia de Tesalónica, hemos recordado que la paz no viene de las cosas externas, sino que proviene de Jesús.

El mundo tratará de robarte la paz. Pero mantente firme y resiste, por qué el Dios de paz está contigo y lo estará en cualquier circunstancia que estés atravesando.

Como es nuestro último día de estudio juntas, déjame ser honesta contigo: He estado batallando con estar en paz en los últimos años. Y ¿sabes? eso es algo que me cuesta reconocer. Soy una misionera, una mujer de fe, de acción. Soy la valiente, aquella que está dispuesta a servir a Dios sin importar el costo. Sin embargo, en la noche cuando cierro mi Facebook y la fachada se cae, me quedo sola con mis inseguridades, mis dudas y mis temores. ¿Deberíamos quedarnos aquí? ¿Deberíamos irnos a otro lugar? ¿Es esto lo que Dios quiere para nosotros? ¿Tenemos que soportar todo esto? ¿Padecemos acaso un síndrome de mártires o algo así? ¿Realmente este es el lugar en el que quiero que mis hijos crezcan? ¿Vale la pena?

Estas y muchas más preguntas vienen a mi mente, una y otra vez, que me hacen dudar no solo de la voluntad de Dios, sino de Su amor por mí… ¿por qué deja que tanta maldad llegue a aquellos que le servimos?

Y he permitido que el ladrón, venga y me robe mi paz.

Veamos, lo que dice Pablo al final de esta carta…

…Y el mismo Señor de paz os dé siempre paz en toda manera.

Siempre y en toda manera.

He aprendido que mi paz viene de darle a Dios el control sobre todas las cosas. De  entender que El siempre está haciendo algo detrás de bambalinas para mi bien y Su Gloria. De aceptar Su voluntad para mi vida y la de mi familia.

Su voluntad en estos momentos no es que vivamos en un lugar lujoso. No es que estemos llenos de cosas y tengamos abundancia. No es que estemos llenos de comodidades y lujos. Su voluntad es que pasemos necesidades, que vivamos en el peligro y en prueba tras prueba. Que batallemos y nos encontremos oposición al caernos y al levantarnos de nuevo.

Su voluntad es que esté en una batalla constante por mantener mi paz. Y la única manera de pelear y de ganar esa batalla es de rodillas. Entregándole todo a Él. Cada día. Y allí, solo allí, puedo experimentar Su paz todo el tiempo en cada situación. En las cosas pequeñas y en las grandes. En las importantes y en las de todos los días.

No dejes que el enemigo de tu alma venga y te robe la paz. Pelea. “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.” Santiago 4:7

Sé que lo mas fácil en los momentos difíciles es permitir que las dudas y los temores llenen nuestra mente y nuestro corazón. Pero, también sé que vivir la voluntad de Dios para nuestras vidas – por diferente que sea a lo que pensamos – es lo único que nos da paz Siempre y en toda manera.

Entrégate a la voluntad de Dios y descansa. Deja que el enemigo se vaya con los temores con los que te ataca y permite que Dios llene tu corazón con Su paz perfecta.

Contenta en Su servicio,

Edurne

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