Carta a mi hijo, parte 2 …

 

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La primera vez que soñé contigo,  no pensé en las tentaciones y decisiones difíciles que podrías enfrentar en este mundo.

No, mi dulce niño.

Yo estaba pensando en diez pequeños dedos de los pies y en la suave piel de bebé; el aroma dulce de recién nacido y la decoración coordinada de tu cuarto infantil. Me preguntaba si tendrías mi nariz chata – o mejor aún – buena apariencia de tu papá. No podía esperar para anunciar al mundo que por fin habías llegado; que Dios nos había confiado de alguna manera, a nosotros por un tiempo,o el increíble regalo de tu persona.

Cuando pintábamos tu habitación y poníamos tu cuna, yo no estaba pensando en un mundo que cada vez es más corrupto a medida que vas creciendo.

Yo estaba pensando en mecerte suavemente, orando sobre tu delicado cuerpo de recién nacido, y soñando  grandes sueños para tu vida. Pasaba a través de las horas de la noche, que se convirtieron en momentos preciosos grabados en mi memoria, mientas repetidamente cantaba “Be Still My Soul” hasta las primeras horas de la mañana… esperando que finalmente cayeras en un tranquilo y profundo sueño. Todo se sentía más seguro cuando estabas en mis brazos.

En tus primeros años de vida, no quise pensar que un día alguien podría tratar de convencerte de dejar de creer que Jesús es el Único camino.

Estaba ocupada contándote las historias de Dios que yo había oído una y otra vez cuando era una niñita: bellas historias de gracia y redención que me conmovían hasta las lágrimas – no importa cuán familiares fueran – cada vez que te dejabas caer en mi regazo y abríamos tu amada Biblia para niños. Y como leí, le susurré a Dios que te ayudara  a conocer esta Verdad profundamente, y oré que algún día pudieras capturarlo en tu corazón como propio.

Mientras perdías dientes, esa cara dulce de bebé maduró, y ganaste una mayor independencia, ya no podía negar que este mundo iba a luchar duro por tu lealtad.

Así que pusimos música y bailamos en la cocina, cantando canciones de adoración con toda la fuerza de nuestros pulmones porque tenemos algo – Alguien – sobre el que vale la pena cantar. Y Dios abrió tus ojos a lo que Él es, y bailamos un poco más cuando llegaste a conocer a Dios –realmente conocerlo – personal y redentoramente en la belleza de la cruz.

Y celebremos en grande, porque la gracia lo cambia todo.

Ahora que has comenzado la transición desde la infancia para convertirte en un hombre, soy plenamente consciente de que las posesiones, la popularidad, y el orgullo te llamarán afuera aún con mayor fuerza.

Estás seguro en los brazos de Dios, pero todos los días tendrás la opción de o bien ir de la mano con Jesús, o volverte de nuevo a la superficialidad de lo que este mundo tiene para ofrecer.

Ármate, querido.

Prepárate para la batalla, está alerta en todos los frentes.

Alístate y diariamente vístete con la Verdad para que no seas fácilmente influenciable.

Párate firme frente a la oposición, seguro de que tu Rey va delante de ti, y luchará por ti cuando estés más débil.

Marcha adelante con valentía, sabiendo que tu labor no es en vano.

No olvides nunca que Jesús ya ganó, por lo que pelea la buena batalla y decide correr duro hacia Su voz por encima de cualquier otra distracción que esté gritando tu nombre.

Mi hijo redimido, tu has sido comprado por un precio, por lo que vive LIBRE.

Te lo he dicho antes, y  te miro a los ojos con gran compasión como compañero de fatigas y te lo seguiré diciendo hasta ese día:

No hay vuelta atrás. No hay vuelta atrás…

A sus pies,

 

Whitney

 

 

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4 thoughts on “Carta a mi hijo, parte 2 …

  1. Una bellìsima carta para un hijo. Hoy le oraba al Señor por la influencia que ejercen otras personas y el mundo sobre la vida de mi hija y me doy cuenta que solo a travès de un verdadero encuentro con el Señor, su infinita misericordia y una decisiòn diaria de ir hacia la cruz la vida, sus vidas pueden estar seguras. Gracias por estas palabras, que realmente dan respuesta por parte del Señor a mis constantes preguntas de què hacer. Bendiciones.

  2. Hermosa carta realmente como hubiese querido saber lo que se ahora ,en los tiempos de crecimiento todo en mis hijos hacer tenido tanta información disponible ,pero hay algo que me fortalece y dice yo lo hice y tenga fe y esperanza en CristoJesus,se que su palabra no regresara vacía ,oro por mis hijos cada día gracias por esta carta hna.bendiciones

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