Obediencia a Sus mandamientos

obediencia a sus mandamientos

¿Alguna vez has oído decir a alguien: ¿Soy buena cristiana? ¿Estaré realmente en Cristo? ¿O tal vez tú misma ya te lo has preguntado?

Muchas veces como cristianos aseveramos cuán difícil es seguir al Señor, cuán duro es ser un cristiano verdadero. Y nos vemos subiendo cuesta arriba sin poder medir el avance del recorrido, o más bien, hemos retrocedido unos cuanto pasos. Pero he aquí, Juan nos habla del verdadero cristiano, el que ha sido cautivado por Cristo, el que vemos corriendo sin parar aun con los obstáculos más gigantescos a su encuentro.

“Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos. El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él, pero el que guarda su Palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado”. Juan 2:3-5

¿Cómo seguir a alguien a quien no conocemos? ¡Absurdo! ¿Cómo decir conozco a Cristo si no le obedecemos? Juan dice que nosotros sabemos que conocemos a Cristo si guardamos sus mandamientos.

Me encantó esta definición que Nancy Leigh De Moss dio en uno de sus programas: “La obediencia tiene tres partes: Es hacer exactamente lo que me piden que haga cuando me dicen que lo haga, con la actitud correcta de corazón”.

¿Cómo es posible obedecer y que esto no sea algo gravoso, como cuesta arriba?

La Palabra clave es el amor.

Jesús, en una ocasión le dijo a sus discípulos: “Si me amáis, guardad mis mandamientos”. Juan 14:15

Cuando saboreo el amor de Dios por mí en su sacrificio en la cruz, sin merecerlo, soy cautivada para amarle y seguirle. Cuando veo que la ira que me tocaba recibir del Dios justo, Cristo la llevó en mi lugar, me hace vivir en gratitud a mi Redentor. Cuando valoro y contemplo Su fidelidad y amor constante que le hizo permanecer clavado tantas horas a una cruz desangrándose siendo Dios, mi alma vibrará de amor por El y brotará el deseo de vivir agradándole y viviendo como El vivió: obediente y lleno de amor.

¿Cómo está tu vida de obediencia a Sus mandamientos? ¿Te está costando obedecerle? Entonces pregúntate: ¿Cómo está tu amor a Cristo? ¿Necesitas volver a El como tu primer amor? Ven, no esperes más y deja que Su amor divino penetre las paredes más duras de tu corazón para que te rindas a un Dios que merece ser obedecido.

Karine de Barrientos

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