Cristo, nuestro Lugar Secreto…

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Siempre he tenido una fascinación con castillos. Es una maravilla que los hombres pudieran construir estas estructuras hermosas y fuertes sin nuestros modernos avances tecnológicos. Algo que siempre me ha fascinado son las habitaciones secretas y pasillos comunes en castillos. Tales espacios ocultos en las paredes, en el techo o detrás de las obras de arte eran para la protección y para tener una vía de escape en estado de sitio. Durante el reinado de Isabel I de Inglaterra (1558-1603) más de estos cuartos secretos fueron construidos con el fin de ocultar y proteger a los sacerdotes de la persecución.

A través de los siglos la gente ha utilizado escondites secretos con el fin de protegerse del peligro. Durante la Segunda Guerra Mundial en Alemania, muchos judíos fueron escondidos en las casas de ciudadanos particulares. Al Capone (un conocido mafioso de Chicago) tenía un bar con un escondite secreto en los suburbios de Chicago. Incluso nos escondemos en nuestros sótanos cuando hay  amenaza de tornados.

Todos necesitamos un lugar seguro; es por eso que vivimos en casas. Necesitamos protección del tiempo, de los animales, y de las personas que quieren robar nuestras cosas o dañar a nuestras familias.

Pero hay algo aún más precioso que la riqueza y la salud que necesita protección – nuestros corazones y nuestras almas.

 

Durante nuestra vida experimentamos constantes subidas y bajadas, días felices y días duros, una buena noticia y una noticia devastadora, tentaciones y crueldad, mal y duda, al igual que el salmista. Todo esto a menudo nos pone en la más peligrosa de las situaciones.

Pero, ¿has notado lo que hace en el Salmo 119? No importa lo que venga, siempre corre a Dios. Aún más específicamente, corre a la Palabra de Dios. Este es su lugar seguro de la vida tumultuosa que vive, y debe ser el nuestro también.

sal 62-11

5 Razones por las que Cristo debe ser nuestro lugar secreto

  1. Su fuerza es Incomparable

Una cosa ha dicho Dios,
y dos veces lo he escuchado:
Que tú, oh Dios, eres poderoso;

~ Salmo 62:11

Nuestros atacantes no son sólo mundanos, sino también espirituales. Tenemos que encontrar la seguridad en algo que nos puede proteger de las flechas de los hombres y demonios, de la locura y el error, el pecado y la muerte eterna. El Señor es un escudo que nos rodea por todas partes (Sal. 3: 3) y su fuerza se asegura de que el enemigo no nos pueda vencer, porque no hay punto débil en este escudo.

  1. Su lugar secreto es para nosotros

el misterio que se ha mantenido oculto por siglos y generaciones, pero que ahora se ha manifestado a sus santos… que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria” ~ Col 1:25,26-27

Ralph Robinson explicó que cuanto más secreto sea el lugar, más seguros estaremos. En Cristo están todos los misterios y secretos de este mundo y el siguiente. Los secretos de quién es Dios, quiénes somos, y la salvación en sí se dan a conocer a nosotros para que podamos entrar en los lugares secretos por seguridad. La única manera de mantener nuestro corazón y alma seguros es conociendo y atesorando estos misterios, ya que vienen a nosotros en la palabra de Dios y se reciben por la fe.

  1. Su Fidelidad permanece para siempre

Porque el Señor es bueno y su gran amor es eterno;
su fidelidad permanece para siempre.

~ Salmo 100:5

Para sentirte segura tienes que ser capaz de confiar en el que te está protegiendo o escondiéndote. ¡Quién es más confiable que Cristo! Él siempre hace lo que dice. Él es fiel a cada palabra en todo momento y porque es perfectamente bueno, siempre hará lo que es correcto.

  1. Su Vigilancia nos Guarda

No permitirá que tu pie resbale;
jamás duerme el que te cuida.
Jamás duerme ni se adormece
el que cuida de Israel.

~ Salmo 121:3,4

Los castillos y las fortalezas tienen guardias, pero los guardias humanos no siempre son fiables. Ellos se cansan y se duermen. Ellos pueden pasar por alto un enemigo que se acerca y hacer el castillo susceptible a la derrota. Pero tenemos un guardián que no duerme y por lo tanto nunca es atrapado con la guardia baja. Los enemigos no pueden acercarse sigilosamente a él y nada lo puede tomar por sorpresa. Meditar sobre esto será una gran fuente de consuelo para nosotras durante todo lo que pasamos.

  1. Su Amor asegura nuestra seguridad

El que nos velará mejor es el que nos ama más. ¿Quién nos ama más que Jesús? Se fue a longitudes inimaginables para mantenernos a salvo y él seguirá haciendo todo lo necesario para asegurar que ninguno sea arrebatado de su mano (Juan 10:28) y que lleguemos sanos y salvos a Su Reino eterno.
Se nos ha dado todo lo que necesitamos para la vida y santidad, porque se nos ha dado el mismo Cristo. Él es nuestro escudo, nuestra fortaleza y nuestro escondite. Al igual que el salmista, vamos a correr a nuestro Dios todo el tiempo para todo lo que necesitamos.

Mirando a Jesús,

Jen

LoveGodGreatly.com

Traducido por Larissa Zelaya-Barragán

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