{La ruta hacia la Navidad} La ruta de la vergüenza a la Gloria

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Oh, ella quería un bebé. Ya sabes, más que nada en la vida, ella quería un hijo propio para amar y mantener. Un niño para besar, abrazar e invertir su vida en él.
No importa lo mucho que ella oró sin embargo, sus oraciones no fueron respondidas.
¿Por qué Dios niega sus oraciones? ¿Por qué su cuerpo estaba quebrantado? ¿Su vientre cerrado?
El estigma y la vergüenza que le seguían era casi demasiado para soportar a veces. Los niños eran considerados una bendición y para una mujer que no tenía hijos, bueno… ella sintió la vergüenza con cada nuevo nacimiento en su pequeña comunidad.

 

Ella era una mujer fiel, amaba al Señor… pero sufrió por muchos años.

 

Pero mira esto: Dios no trajo desgracia o vergüenza para ella, su propia gente fue la que lo hizo. Su comunidad. La cultura en la que ella vivía miraba a las mujeres sin hijos como una mujer con vergüenza. NO Dios.

 

Sin embargo, a pesar de su angustia, su quebrantamiento por oraciones que quedaron sin respuesta, la fe de Elisabet en Dios era fuerte.

 

Lo que me toca más sobre esta mujer increíble es su respuesta cuando se entera de que está embarazada. “El Señor ha hecho esto por mí.” ¿Oyes lo tierna que es? Ella estaba cerca de Dios. Ella tenía una relación amorosa y personal con Él. Ella había esperado mucho tiempo, años para ser exactos, y Dios le contestó.
Ella había orado y esperado, Dios había escuchado y obrado.
En los años de espera, lágrimas y oraciones… Dios siempre estaba obrando y moldeándola a Su imagen.

Tal vez por eso María se acercó a ella… Elisabet entendió cómo se sentía cuando la gente hablaba incluso cuando eres inocente. Ella era compasiva y amorosa, llena de gracia y no juicio. Porque ella se presentó ante María y había sentido el aguijón de la vergüenza de aquellos que no entendía, ella podía consolar a María cuando los rumores comenzaron a circular. Elisabet, de alguna manera, era como su hijo Juan el Bautista… ella ayudó a preparar el camino.

 

“También tu parienta Elisabet va a tener un hijo en su vejez; de hecho, la que decían que era estéril ya está en el sexto mes de embarazo.  Porque para Dios no hay nada imposible.” Lucas 1:36-37

 

¿Viste eso? ¡El ángel Gabriel uso a Elisabet como un ejemplo de lo que Dios puede hacer! La frase “Nada es imposible para Dios” fue dicha en referencia a lo que Dios había hecho en la vida de Elisabet!

 

Nuestras vidas son para SU Gloria.

 

Algunas de nosotras seremos llamadas a llevar injustamente vergüenza, pero se valiente… Dios está trabajando en medio de la injusticia.

 

Nuestras vidas, son historias, ¡todo para Su Gloria!

 

Y qué historia la que Dios escribió con la vida de Elisabet. Solamente piensa lo que ella hubiera perdido si Dios le hubiera contestado sus oraciones inmediatamente. No, el esperar fue una parte importante en la historia porque Él tenía algo mucho mejor preparado…

 

Tal vez es un problema de salud, físico que te trae vergüenza. Tal vez estás como Elisabet, orando por años para que la bendición de un hijo y te encuentras atrapada en la espera.

 

Para mí, es mi discapacidad en el aprendizaje. Entiendo lo que se siente al estar quebrantada, dañada, etiquetada… inútil para Dios. Pero aunque el mundo nos puede etiquetar, Dios puede usarlo para bien si se lo permitimos. Con esas etiquetas: estériles, dañadas, soltera… tenemos la oportunidad de mostrar la gloria de Dios en nuestras vidas. La increíble obra de Sus manos.

Ya sea que la vergüenza que sientes se deba a tus propias decisiones o se daba a circunstancias fuera de tu control, Dios puede usar el dolor, el quebrantamiento para algo mejor. (Romanos 8:28) vi que esta semana en las hermosas historias que compartieron el lunes y el miércoles Dios está escribiendo algunas historias sorprendentemente, hermosas de Su amor y redención a través de ti. Historias que nos ayudan a ver a Dios obrando en medio de nuestras vidas rotas, sucias… se nos recuerda que Él está con nosotros.

 

Así que seamos como Elisabet.

 

Tomemos la herida, la vergüenza, los problemas y permitamos que nos formen en mujeres que sean amorosas y compasivas. Dejemos que Dios cambie las quebrantadas de corazón en lágrimas de gozo (Salmos 126:5).

 

Vamos a glorificarlo con las vidas con las que hemos sido bendecidas y tal vez, sólo tal vez, cuando la gente mire nuestras vidas van a ver el increíble trabajo que Dios ha hecho y digan: “Nada es imposible para Dios.”

 

Hablemos: ¿Alguna vez has tenido una Elisabet en tu vida? ¿Cómo Dios la usó para animarte en tu tiempo de necesidad? 

 

Ama a Dios grandemente,

 
angela

 

 

 

LoveGodGreatly.com

 

Traducido por Larissa Zelaya Barragán

 

 

 

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3 Replies to “{La ruta hacia la Navidad} La ruta de la vergüenza a la Gloria”

  1. Gracias por tus palabras, y si, Dios ha usado no una sino varias Elisabet en mi vida…. para por lo menos minimizar mis “sufrimientos” al ver las cargas o enfermedades de ellas… Dios es fiel y responde, a sus tiempos….. gracias por consolar mi corazón también con la palabra de Dios……..

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