{Semana 2} Efesios 2

 

Es bueno (y necesario) recordar aquellos días en los que Dios se movió en mi vida para salvarme y llevarme a una relación con El. Recordar dónde estábamos antes, dónde estamos ahora y dónde vamos a pasar la eternidad.

 

Efesios 2:1-3

Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.

 

Recordar quiénes éramos antes de Cristo. Ahí es donde comienza nuestra historia y deberíamos contarla a menudo. No, no en forma de vivir en el pasado, sino con admiración y asombro de que Dios enviara a Jesús a morir por nosotras. Eso es lo que Pablo hizo durante la semana pasada. Nos recordó nuestras bendiciones espirituales en Cristo.

 

Me encanta contar la historia de que lo que Jesús ha hecho por nosotras puede cambiar nuestro pensamiento al instante. En lugar de centrarnos en nuestras circunstancias terrenales, llena nuestras mentes con la verdad, llevándonos a nuevos niveles de gratitud y compromiso en nuestra relación con Él. Y eso no se detiene ahí. Nuestros testimonios puedes mover a otros a alabar a nuestro Salvador. ¿No es ese un pensamiento asombroso? Mientras avanzamos en esta segunda semana espero que estés tan emocionada como yo de compartir con otros lo que Dios ha hecho por ti. Oro para que, del mismo modo que los Efesios, seamos encontradas fieles y que el recuerdo del evangelio nos impacte de tal forma que no podamos callarnos y contemos lo que Dios ha hecho.

 

Efesios 2:4-5

Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos).

 

Esta semana: Lee Efesios 2

Desafío semana 2: Mira hacia atrás, hacia el momento en el que Dios transformó tu vida para la eternidad. Comparte tu testimonio de conversión esta semana con, al menos, una persona ¡Puedes comenzar con tu grupo de estudio! Deja que otros sepan cómo Dios te ha transformado.

 

¿Quieres contarnos tu testimonio? ¿Cómo llegaste a Cristo y qué cosas ha hecho en tu vida? ¡Déjanos un comentario!

 

A Sus pies,

 

Whitney – GoodMorningGirls.org

 

Diapositiva3

 

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One thought on “{Semana 2} Efesios 2

  1. Llegué a los pies del Señor en el invierno del 2009. Creo que Dios ya llevaba tiempo tratando conmigo por cómo se dieron las cosas. Para ese entonces tenía, lo que yo pensaba que era una pareja estable, tenía una novia. Estábamos planeando ir a vivir juntas a la Península, a Salamanca, y comenzar nuestros estudios universitarios y hacer vida allí. En nuestro último año de Instituto, el bachillerato, suspendí tres asignaturas por lo que tuve que quedarme en las islas para aprobarlas y como tampoco aprobé en las extraordinarias tuve que repetir el año entero con esas tres asignaturas. Aún así seguimos en nuestros planes de vivir juntas después de que terminara el año, pero un tiempo después comencé a interesarme por tocar la guitarra y así fue cómo Dios comenzó a atraerme hacia Él. Casualmente el único profesor que me daba clases gratis de guitarra era el pastor de la iglesia de la que ahora formo parte, y tras las clases siempre me invitaban a los encuentros y a los cultos, pero yo no aceptaba…hasta que, tras mucha insistencia acepté asistir a una conferencia de otra isla, Fuerteventura. Recuerdo que fue muy chocante ver por qué la gente cerraba sus ojos y alababa y adoraba a alguien que no podía ver…por qué ellos sentían lo que sentían y decían y lo que decían, pero no me disgustaba para nada…es más, algo en mi interior sabía que necesitaba de aquello. Entonces, una noche, una pastora hizo un llamado y pidió a los jóvenes que pasaran al frente, yo no lo hice, pero desde mi asiento hice aquella oración y pedí que Él entrara en mi vida. Al día siguiente, recuerdo que en el culto pude levantar mis manos y experimenté lo que ellos llevaban días experimentando, la Presencia de Dios en mi vida. Desde entonces Dios ha ido trabajando y transformando mi vida. Y hoy día, comparto con ella todo lo que Dios ha hecho en mi vida, y sé que ella sabe que también tiene necesidad de Él. ¡Bendiciones! 🙂

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