Jesús, amado de Dios…

semana 7 - David ADG

David era conocido por muchas cosas buenas. Él fue un gran rey, un gran amigo, un guerrero feroz, y esta semana vimos que se le consideraba un hombre conforme al corazón de Dios.

Pero también hemos visto que aunque David fue tan sorprendente, hay Uno que es en todos los sentidos mejor, y esta semana no es diferente.

En Mateo 17 los discípulos fueron testigos de algo sorprendente. Ven la transfiguración de Jesús. Lo ven en una forma que nadie lo había visto nunca. Ellos alcanzaron a ver a Jesús como Dios.

Cristo era Dios y hombre; pero, en los días de su carne, él tomó forma de siervo (Fil. 2: 7). Puso un velo sobre la gloria de su divinidad; pero ahora, en su transfiguración, se quitó ese velo, apareciendo… en forma de Dios (Fil. 2: 6), y dio a sus discípulos una visión de su gloria, de una forma distinta. – Matthew Henry

Y entonces oyeron la voz de Dios Padre diciendo: “Este es mi Hijo amado, con quien tengo complacencia; escúchenlo. “ Es algo que el Padre había dicho antes, en el bautismo de Jesús, pero esta vez le agrega algo más. Él dice,”… escúchenlo. “

El Padre sabe que cuando escuchamos a Jesús, el Hijo, también estamos escuchando a Dios el Padre. Son distintos y sin embargo son Dios. Es como si sus corazones latieran como uno, porque su voluntad y sus deseos están en perfecta unidad.

¿Por qué el Padre quiere que escuchemos su Hijo? Porque sólo en Él es que encontramos la salvación.

¿Quieres ser libre? ¡Entonces escucha a Jesús!

¿Quieres estar en paz? ¡Entonces escucha a Jesús!

¿Quieres estar satisfecho? ¡Escucha a Jesús!

¿Quieres ser feliz en todas las circunstancias? ¡Escucha a Jesús!

David era grande, pero también metió la pata magníficamente. A pesar de los pecados bastante terribles de David, se le consideraba un hombre conforme al corazón de Dios – no porque él era mejor que nosotros – sino por pertenecer a Aquel que es mejor en todos los sentidos.  

En Jesús se encuentra todo lo que necesitamos para la vida y la piedad, y es por escuchar a Jesús, el verdadero hombre conforme al corazón de Dios, que nosotras también podemos ser llamadas mujeres “conforme al corazón de Dios.”

Buscando a Jesús,

Jen

Traducido por Joanna Pérez de Merino

Semana 7: David- El Hombre Conforme al corazón de Dios

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Durante este estudio hemos estado viendo a David como:

 

El Pastor.

El Rey.

El Hombre.

El Guerrero.

El Amigo.

El Pecador 


 

Y esta semana nos enfocaremos en David: El Hombre conforme al corazón de Dios.

 

Lo que más me gusta de David fue su amor por Dios. Y vimos la semana pasada las áreas débiles de  David, igual que nosotras las tenemos.

 

Pero, ¿qué era eso que tenía David para que Dios lo describiera como “un hombre conforme al corazón de Dios?”

 

Creo que fue ese amor que le tenía a Dios.

 

A pesar de que David pecó y de que incluso cometió muchos errores… David amaba a Dios.

Y vemos el contraste entre David y Saúl claramente. Los dos hombres pecaron, pero el corazón de David fue quebrantado cuando Natán lo confrontó sobre su pecado. Y ¿cuál fue la respuesta de David ?

 

He pecado en contra de Jehová.” (2 Samuel 12:13)

 

Su preocupación fue la de su relación con Dios.

David pecó y lo admitió. Pero él no se detuvo allí. David fue e hizo algo para solucionarlo. El buscó la reconciliación. David quería estar bien ante los ojos de Dios. Le dolio mucho que se hubiera roto la relación con Dios, y estaba dispuesto a hacer cualquier cosa para solucionarla.

 

Chuck Swindoll, en su libro David, expresa que hay tres cualidades que Dios vio en David que amó: La espiritualidad de David, su humildad, y su integridad. Todas estas eran cualidades que le recordaban a Su Hijo, Jesús.

 

Veamos cada una de estas en la vida de David…

 

LA ESPIRITUALIDAD DE DAVID

 

David amaba a Dios. El se agobiaba con lo que le agobiaba a Dios.. La prioridad de David era vivir una vida dedicada a Dios, pero no solamente hablar de ello, sino que él puso su fe en acción en su vida. El siempre trataba de obedecer a Dios en todas las áreas de su vida. Cuando Dios lo confrontó acerca de su pecado, David, tomó las acciones adecuadas para cambiar y se arrepentido de su pecado.

 

Lo más importante es que el corazón de David era sensible a las cosas de Dios

 

“Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él…” 2 Crónicas 16:9LBLA

 

Quieres ser descrita como “¿una mujer conforme al corazón de Dios?”, entonces dale tu corazón completamente al Señor.  Ama lo que El ama, odia lo que el odia, entristécete con lo que a El le entristece, y alégrate con lo que El se alegra.

 

Permite que El sea tu prioridad. tu primer amor

 

LA HUMILDAD DE DAVID

 

Tantos años de cuidar las ovejas y de ser el menor de una familia de hombres le enseñaron mucho a David para ser humilde. El no fue la primera opción de su padre. No fue la primera opción de Samuel. Pero era la primera opción de Dios. En David, Dios vio a un hombre joven que tenía un corazón de servicio: uno que sirvió fielmente en los campos cuidando las ovejas; uno dispuesto a hacer los mandados de ida y vuelta a sus hermanos en el frente de batalla. David sirvió fielmente y ayudó a los que no lo apreciaban .

 

David estuvo buscando hacerse famoso, pero cuando se presentó la oportunidad de defender el nombre de Dios, el no estaba dispuesto a permitir que fuera pisoteado o puesto en desgracia. David aprendió a ser humilde cuando tenía que ser humilde, pero también aprendió la fortaleza que solo Dios le había dado en esos campos solitarios. Él sabía cuándo tomar su posición y tuvo el valor de hacerlo.

 

 

LA INTEGRIDAD DE DAVID

 

“lo trajo de cuidar las ovejas con sus corderitos],para pastorear a Jacob, su pueblo,y a Israel, su heredad.

Y él los pastoreó según la integridad de su corazón,y los guío con la destreza de sus manos.” –  SAL.78:71-72

Integridad – eso que hacemos cuando nadie mas esta mirando. David es descrito como un hombre con integridad de corazón. Recuerda, Dios no mira la acrecencia exterior, El mira nuestros corazones.(1 sam.16:7).

 

Ohhh amigas amadas, a medida que conocemos mas de David, vemos que no tenemos que ser mujeres perfectas, o libres de pecado, o que tengamos todo bajo control. Dios esta buscando mujeres que Le amen. Mujeres que quieran Servirle en cualquier “lugar” donde El las llame. Mujeres las cuales Le entregan todo su corazón- ¡que le den el acceso total para que pueda trabajar EN y ATRAVES de el primero para Su gloria!

 

Desafío Semana 7:

Como respuesta a lo que sucede en nuestras naciones, el desafío de esta semana es que CADA mañana oremos por nuestra nación. Oremos por nuestros vecinos, que el poder del Espíritu Santo trabaje en ellos. Oremos por nuestra nación: que los corazones sean conmovidos, y el perdón incremente y el amor aceptado. Debemos recordar que “MAS GRANDE, es EL que vive en nosotras que aquel que esta en el mundo.” 1 Juan 4:4(parafraseado)

 

No ESTAMOS aquí por accidente. Dios tiene un propósito divino para cada una de nosotras mientras vivimos en la tierra, en estos momentos y TODAS tenemos un lugar importante en ayudar a nuestra nación durante estos momentos difíciles. ¡Escojamos ser la luz en la oscuridad y brillemos para Jesús!

 

Seamos mujeres que no solo LEEMOS la Palabra de Dios, sino mujeres HACEDORAS de la Palabra de Dios. Que seamos MUJERES conforme al corazón de Dios.

 

Conversemos: 
Comparte en la sección de comentarios una oración por tu nación y juntas, profundizando en la Palabra de Dios y el poder de la oración, ¡hagamos la diferencia!

 

Ama a Dios Grandemente

 

Angela

 

 


Video semana 7


Niños semana 7 – SEMANA 7 niños completa

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Plan de lectura semana 7  –

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Versículo para memorizar semana 7 –

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Arrepentimiento Genuino – Jóvenes ADG Semana 6

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“Entonces dijo David a Natán.-  Peque contra Jehová, y Natán dijo a David.- También Jehová a remitido tu pecado; no morirás. Más por cuanto con este asunto hiciste blasfemar a los enemigos de Jehová, el hijo que te ha nacido ciertamente morirá. Y Natán se volvió a su casa, Y Jehová hirió al niño que la mujer de Urías había dado a David y enfermo gravemente.”                 (2 Samuel 12:13-15)

Seguimos avanzando en esta aventura estudiando la vida del Rey David. Hoy leemos cómo David, en su humanidad, reconoce que ha pecado contra Dios. Ese es el primer paso:

1.-Reconocer que somos humanas y que estamos propensas a contaminarnos a pecar. (Mateo 15:17) ¿No entendéis que todo lo que entra en la boca va al estómago y luego se elimina?  Pero lo que sale de la boca proviene del corazón, y eso es lo que contamina al hombre

2.- Cada día es una nueva oportunidad – podemos ir al Padre y desechar el pecado, confesándolo no solo de labios, si no con el corazón en un arrepentimiento genuino. (2 Corintios 10:5) “Destruimos argumentos y todo altivez que se levante contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la Obediencia de Cristo”

3.- Llenarnos de la Palabra de Dios, (Josué 1:8) “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.

 

La clave es perseverar, quitar todo lo malo de nuestras vidas y llenarnos de todo lo bueno que es la palabra de Dios, la Verdad, que nos dará libertad, y mantenernos firmes hasta el final, sabiendo que la recompensa eterna está en el cielo: la corona de la Vida.

 

Mateo 24:13 “Pero el que se mantenga Firme hasta el final, será Salvo”

 

Puestos los ojos en Jesús

 

Kary de Zavala

 

Preguntas de Reflexión

  1. ¿Hay algo en tu vida que estés haciendo que no sea agradable a los ojos de Dios?
  2. ¡Si confesamos nuestros pecados Él es fiel y justo para perdonar! ¿Cómo te hace sentr esta verdad?
  3. Por la gracia de Dios, Él nos usa sin importar lo que hayamos sido; ¿puedes recordar cómo te ha transformado?
  4. Si decimos que no hemos pecado nos estamos engañando; ¿estamos siendo honestas con nosotras mismas y, sobre todo, con Dios?
  5. ¿Qué es lo que debemos hacer para que nuestros pecados sean borrados?

 

 

 

¿Está tu vida marcada por el arrepentimiento?

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Cuando leemos sobre los patriarcas bíblicos, es fácil ponerlos en un pedestal y verlos como súper santos. Vemos que su fe es tan fuerte que pueden ponerse frente a la boca de un león, retar a un faraón, y pelear en diferentes batallas. Pareciera que tenían tanto amor por Dios que estaban dispuestos a sacrificarlo todo, incluso a su único hijo.

 

David luce como uno de esos hombres, lleno de una fe que lo llevó a realizar acciones valientes.

 

Pero debemos recordar que todos los personajes de la Biblia, sin importar lo santos que parecieran, también fueron pecadores con necesidad de arrepentimiento.

 

El arrepentimiento es una de las características del creyente. Cuando Martín Lutero escribió sus 95 Tesis, él colocó esta como la numero uno: “Cuando nuestro Señor y Maestro, Jesucristo, dijo ‘Arrepiéntete,’ El nos llamo a todos los creyentes a tener una vida completa de arrepentimiento.”

 

Pero, ¿qué es el arrepentimiento?

 

James P. Boyce en su compendio Catecismo de la Doctrina Bíblica (1886) nos da una simple pero muy acertada definición de arrepentimiento.

“El Arrepentimiento es el dolor por el pecado, acompañado por determinación de, con la ayuda de Dios, no pecar mas.”

 

Veamos esto de forma más detallada:

 

1. Observación

 

Algunas cosas son muy dolorosas de observar y el pecado es una de esas. Debemos tener cuidado con nuestras palabras, acciones y nuestros corazones. Si eres un pecador como yo, encontrarás mucha fealdad. La única manera de comenzar a ver nuestros pecados es por medio de la Palabra de Dios y la ministración del Espíritu Santo. (Heb. 4:12; Juan 16:8)

 

 

 

2. Tristeza

 

Cuando realmente vemos nuestros pecados nos sentimos tristes. No una tristeza superficial de sentirnos atrapadas, Es lo que Thomas Watson llama una “agonía santa” del alma. La Biblia llama esto un corazón contrito ( Sal.51:17). Hablándole a Dios, David le dice en el Salmo 51:4, “… contra ti. Contra ti solo he pecado y hecho lo malo delante de tus ojos.”

 

Sin ver en contra de los demás que había pecado, David entendió que el había pecado contra su Santo Dios. Y esto es para nosotras también. Cuando gritamos a nuestros hijos, irrespetamos a nuestros esposos, derrochamos nuestro dinero o no cuidamos de nuestros cuerpos, estamos pecando en contra de Dios y esto debería de quebrantarnos también.

 

 

3. Confesión

Con la tristeza viene la confesión. El arrepentimiento siempre incluye una confesión sincera y el remordimiento del mal que hemos hablado, actuado, o incluso pensado. A veces significa confesar ante otros. Pero siempre significa confesar nuestros pecados a Dios aceptando lo que hemos hecho sin poner excusas.  La confesión glorifica a Dios (Jos. 7:19), nos humilla y nos hace más dependientes de Jesús.  La confesión es un medio por el cual se ablandan nuestros corazones

 

 

4. Odio

Este es uno de esos pocos momentos es que esta bien sentir odio. El pecado es un destructor demoniaco que trae ruina a los hombres y a la creación,  y el único sentimiento apropiado para este pecado es el odio santo. (1 Juan 3:8; Zac.3:4-5; sal.119:104). Debemos odiarlo porque entristece a nuestro Señor y deteriora nuestras vidas.

 

 

5. Alejarse

 

Por ultimo, debemos huir del pecado y correr hacia Dios( Hch. 26:20)

 

El arrepentimiento no hace a una persona perfecta. Nunca te arrepentirás perfectamente en esta tierra. Incluso no nos salvará, porque ya hemos sido salvos. Pero el arrepentimiento es una actividad diaria y continua de nuestras vidas, porque somos pecadores con una necesidad diaria de misericordia.

Una cosa a tener en cuenta es que el arrepentimiento no es una manera de manipular a Dios para que nos bendiga y nos de lo que queramos. No es una forma de ganar el favor de Dios o una manera de hacer que esté “feliz” contigo. No se puede manipular a Dios para ser bueno. Él ya es bueno. Ya te ama más de lo que puedes imaginar y El siempre bendice a Su pueblo.

El arrepentimiento es un regalo para nosotras. Mantiene nuestro corazón suave para con los demás para que la amargura no tenga cabida. Y mantiene nuestros ojos fijos en Cristo y en Su obra en la cruz, concientizándonos de que no podemos hacer nada en nuestro pecado y estamos en necesidad de Su ayuda divina .

 

 

Mirando a Jesús,

 

Jen

 

Jesús: la esperanza de los pecadores

 

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Me encanta David. Él es, con toda honestidad, uno de mis favoritos. Leer sobre sus pobres elecciones, sus menos que admirables decisiones y su egoísmo…no son  mis temas favoritos como fan de David.

 

Me gusta verlo depender de Dios. Me gusta verle ser humilde y confiar en Dios cuando nadie más lo hace. Eso me anima, me da fuerza y me hace querer hacer lo mismo en mi vida.

 

Pero incluso aunque David amaba a Dios, él era también un pecador propenso a desviarse. Un poco como yo.

 

Vemos eso con dolor esta semana. A veces cuando leo la historia sobre David y Betsabé, David y Urías y David y Natán, casi quiero gritarle y decirle que no lo haga. Cierra los ojos. No caigas en la tentación. Humíllate a ti mismo y, simplemente, di la verdad.

 

Nuestras elecciones tienen consecuencias.

 

Muchas veces nuestras pobres decisiones no solo nos lastiman, sino que hacen daño a aquellos a nuestro alrededor que son inocentes.

 

Vemos eso en esta semana. El pecado de David no solo le hizo daño a él, sino que hirió a Dios. Su pecado hirió a su hijo con Betsabé. Hirió a Urías, que era inocente y noble. Hirió a la familia de David y, en última instancia, a la nación a la que se supone que debía guardar y proteger.

 

David tuvo muchos éxitos en su vida, pero también tuvo muchos fallos. Podemos ver con claridad la diferencia en la vida de David cuando era completamente dependiente de Dios y cuando estaba lejos de Él. Aunque no me gusta ver a uno de mis héroes pecar y vivir tan lejos de Dios, creo que Dios permite que la historia de David sea incluida en la Biblia para animarnos y darnos esperanza.

 

Aunque Dios hizo cosas asombrosas en la vida de David, David era un pecador…igual que yo.

David – en algunas ocasiones – volvió la espalda a Dios…igual que yo.

David – en algunas ocasiones – pensó que era más importante que otros…igual que yo.

David – en algunas ocasiones – era egoísta e independiente…igual que yo.

David – en algunas ocasiones – olvidó quién era su primer amor…igual que yo.

 

Oh, amigas, tenemos a Jesús. Jesús es, de lejos, el mejor Rey.

 

Leer 1 Timoteo 1:12-16 me hace regocijarme en el amor, la gracia y la esperanza que tengo a través del perdón de los pecados en Cristo Jesús.

 

Él conoce mi pasado. Él conoce mis pecados. Él conoce la oscuridad de mi corazón y mis luchas. Él conoce mis pecados y mis arrepentimientos. Él sabe cuándo me he apartado de Él como un cordero y ha tenido que venir a buscarme para protegerme, Él conoce mis partes más oscuras y, aun así, Él escoge amarme.

 

Y hace lo mismo por ti querida amiga.

 

David era un pecador. Yo soy una pecadora…y tú también.

 

Aun así leemos en nuestros versículos de hoy que Jesús nos muestra misericordia (v13). A través de la sangre de Jesús en la cruz yo no recibo condenación, sino gracia, fe y amor (v14).

 

“Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores…de los cuales yo soy el primero” (v15)

 

Amigas, Jesús vino por nosotras. Él ya sabe que somos pecadoras en necesidad de un Salvador. No hay razón para escondernos de él o cubrir nuestros pecados.

 

Él conoce nuestros pecados y, aun así, en Su gracia y misericordia ha escogido amarnos.

 

Él escogió la misericordia sobre la ira.

 

Todos somos pecadores, pero no te pierdas la parte más importante de nuestra lectura de hoy: “Pero por esto fui recibido a misericordia, para que Jesucristo mostrase en mí el primero toda su clemencia, para ejemplo de los que habrían de creer en él para vida eterna.” (v16)

 

¿Ves el poder de tu testimonio? Pablo en estos versículos no duda en mostrar lo terribles que eran sus pecados. ¿Por qué? Para que otros pudieran tener esperanza. Él estaba más interesado en ser un ejemplo de la maravillosa obra que Jesús puede hacer en una vida más que en crear una imagen vacía de su pasado y que había hecho en él.

 

Permite que otros vean tus fallos para que tengamos esperanza en la obra maravillosa que Jesús hizo en tu vida, Él puede hacerla en la tuya también.

 

Jesús…Él es nuestra única esperanza.

 

Incluso aunque me entristece la elección de David con Betsabé, me encanta cómo Dios redime esa situación.

 

Sí, David y Betsabé sufrieron las consecuencias de sus elecciones y de su pecado, pero no te pierdas el hecho de que Dios, en Su misericordia, los bendijo con otro hijo…Salomón.

 

Nunca te olvides de que servimos a un Dios que redime.

 

Él es nuestra esperanza. Él es nuestro amigo. Él es nuestro Salvador.

 

 

*****Hablemos – anima a alguien hoy y comparte cómo Dios ha extendido gracia, paciencia y misericordia en tu vida y cómo Su amor te ha cambiado.

 

 

Ama a Dios Grandemente

 

Angela