Sostén en un Mundo Arruinado

¿Por qué es tan difícil hacer amigas?

No estoy hablando de amigas en Facebook o seguidoras en Instagram.

Hablo de conexiones profundas, significativas y duraderas entre mujeres.

Cuando estábamos en el jardín de infantes, nuestra amiga era cualquiera que jugara con nosotras.

En la universidad, nuestras amigas eran las que se quedaban con nosotras toda la noche estudiando y sosteniéndonos en nuestra desesperación.

A medida que avanzamos hacia la edad adulta, las cosas se fueron complicando un poco.

Realmente tengo un grupo muy, muy, muy pequeño de amigas más cercanas que han sido mis confidentes durante décadas. Me conocen por dentro y por fuera. Lo bueno, lo malo y lo feo. Toleran toda la locura que soy yo, pero me dicen la verdad incluso cuando me niego a escucharla. Las raíces de nuestra amistad son profundas.

Cuando intenté sinceramente construir relaciones con nuevas amigas, surgieron muchos obstáculos.

Falta de tiempo.

Escasez de energía.

Responsabilidades familiares.

Responsabilidades en el ministerio.

Responsabilidades laborales.

¿Te das cuenta a qué me refiero? Engorroso.

“Consideremos cómo estimularnos unos a otros al amor y a las buenas obras, no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos unos a otros, y mucho más al ver que el día se acerca.” Hebreos 10:24-25

Como creyentes, cuando entregamos nuestra vida a Jesucristo, pasamos a ser parte de un solo cuerpo, con Cristo como cabeza, la iglesia. Nos convertimos en familia con cada creyente. Como parte de la familia de Dios, Él nos manda a demostrar el amor de Jesucristo tanto a los creyentes como a los incrédulos hasta que Él regrese.

Quizás debido a que vivimos en un mundo arruinado, la verdadera amistad a menudo causa algo de miedo y vacilación. Todas hemos experimentado el dolor de la traición, la angustia y el engaño causado por otros. Se vuelve fácil crear conexiones superficiales con mujeres en las redes sociales y en nuestras vidas. A veces nos falta el tiempo y la energía para perseverar y padecer profundamente con las personas y sus problemas. Puede resultar desalentador.

Sin embargo, Jesucristo es nuestra esperanza. Él es el combustible que mantiene viva nuestra fe trabajando en nuestra vida para derramar nuestro amor en los demás.

Fe. Esperanza. Amor. Estos tres trabajan juntamente.

Puedes practicar la fe y la esperanza cuando estás sola, pero no puedes animar a otros, consolar a otros o servir a los demás sola.

1 Corintios 13:13 nos dice que aunque la fe, la esperanza y el amor durarán para siempre, el mayor de ellos es el amor. Creo que eso se debe a que te debes conectar con alguien para poder amar de la manera que Dios quiso.

“Porque Dios no es injusto como para olvidarse de la obra de ustedes y del amor que han mostrado hacia Su nombre, habiendo servido, y sirviendo aún, a los santos.” Hebreos 6:10

Has sido llamada a la comunidad para amar y ministrar a las demás personas que necesitan lo que Dios ha puesto específicamente en ti.

Dios desea lograr grandes cosas en tu vida y, a menudo, usará el amor de Su pueblo para lograr Sus propósitos. No pierdas a Dios por rechazar a Su mensajero.

Esto puede ser especialmente difícil dentro de la familia de la iglesia.

Cuando surgen sentimientos de resistencia cuando nos enfrentamos a la comunión con los creyentes en la iglesia, debemos recordarnos la fe que tenemos en Dios y Su fidelidad para permitirnos hacer todo lo que Él nos ha llamado a hacer.

Para las introvertidas, eso puede significar dar un paso de fe para asistir a un evento de encuentro estrictamente social, conectándose intencionalmente con una persona para construir de manera constante y gradual una relación más profunda.

Para las extrovertidas, eso puede significar, en lugar de simplemente reunirse y hacer conexiones con varias personas, sumergirse intencionalmente para construir una relación más profunda y transparente que dure más que la duración del estudio bíblico.

Cuando nos cansamos de la frustración y el drama que conlleva tratar de amar y apoyar a las personas, debemos recordarnos la esperanza que tenemos en Dios.

Nos recordamos a nosotras mismas que Dios ve cada sacrificio secreto y promete recompensar todo lo que se haga en Su nombre. Filtramos cada acto amoroso que realizamos a través del amor desinteresado y el sacrificio en Jesús que Dios ha provisto con gracia. A través de Él, todas las cosas, incluso las más difíciles, son posibles.

Paz y gracia a ti,

Terria

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