En El Arca

Esperar es mi Kriptonita

Soy muy vulnerable a la impulsividad, la imprudencia y el desánimo cuando no tengo una fecha límite obvia para mis períodos de espera.

Sí. He orado diariamente al respecto pero ya sabemos lo que sucede cuando oramos pidiendo paciencia!

La forma en que nuestro Dios amablemente cultiva el fruto de la paciencia, la paz y el dominio propio en mi corazón es colocándome continuamente en situaciones donde las semillas pueden brotar y crecer.

He sido muy animada fortalecida por la paciencia y la obediencia de Noé.

Noé pasó 120 años en obediencia a Dios, construyendo una arca para el diluvio. Noé nunca había visto una lluvia torrencial. Nunca había experimentado un diluvio o una inundación. Noé no tenía idea de lo que vendría. Sin embargo, en su obediencia hacia Dios, persistió pacientemente.

Meditar en la paciencia de Noé para cumplir el mandato de Dios, realmente me pone de rodillas. Me recuerda que mi humilde y paciente entrega a Dios es una forma de adoración. Mi obediencia sometida a Él dice: “Señor, confío en ti, incluso cuando no conozco tu plan. Señor, perseveraré pacientemente.”

Finalmente, después de décadas de construcción, Noé y su familia fueron empujados repentinamente a un aislamiento por un periodo de un año. (¿Te suena familiar?). Noé fue forzado a entrar en el arca, encerrado durante unos 370 días con solo su familia y todos los animales que habitarían la tierra.

Puedo solo imaginar cómo se vería, cómo se oiría y cómo olería. Los días deben haberse sentido interminables.

Noé soportó pacientemente mientras esperaba que las aguas del diluvio retrocedieran sin una palabra de Dios.

El SEÑOR se sentó como Rey durante el diluvio; Sí, como Rey se sienta el SEÑOR para siempre. El SEÑOR dará fuerza a Su pueblo; El SEÑOR bendecirá a Su pueblo con paz.

Salmo 29:10-11

Si bien nosotras esperamos, nunca esperamos solas. Tenemos la Palabra de Dios y Sus promesas que nos sirven como guía y dirección mientras esperamos que Él actúe. Podemos estar seguras en eso.

En Su silencio, Dios aún estaba obrando en favor de Noé, su familia y el mundo. Noé pudo haberse sentido como si estuviera en una prisión, limitado, incómodo -pero en realidad estaba en la promesa de Dios. La incomodidad en el interior del arca fue la promesa de Dios en contraposición al juicio impuesto en el mundo exterior del arca.

El arca era la provisión de Dios.

Dios proporcionó una oportunidad para la seguridad de Su pueblo. Todos los que decidieron arrepentirse, tuvieron la oportunidad de entrar en el arca. Tuvieron 120 años para arrepentirse, pero se negaron. Una vez en el arca, Dios proporcionó espacio, comida y agua potable, todo lo que cada pasajero necesitaba para sobrevivir durante un año.

El arca era la protección de Dios.

Dios cerró la puerta del arca detrás de ellos. Durante todo un año estuvieron a salvo de las inclemencias: el diluvio, el sol, los cuerpos en descomposición, tanto humanos como animales. Dios protegió a los únicos humanos que quedaron en toda la tierra.

El arca era la preservación de Dios.

Dios preservó la vida y la creación para la próxima generación. Mientras el mundo iba cambiando a medida que las aguas retrocedían, Dios estaba preparando el mundo fuera del arca para que Noé y la próxima generación lo habitaran cómodamente.

Finalmente, después de un año, Noé escuchó la voz de Dios que lo llamó fuera del arca. Una vez que Noé salió del arca, después de años de paciencia y obediencia, lo primero que hizo fue construir un altar para alabar a Dios.

Cuando estamos en períodos de espera incómoda, podemos seguir el ejemplo de Noé.

Observar. Esperar. Alabar.

Observemos pacientemente el movimiento silencioso de Dios en nuestras circunstancias. Meditemos pacientemente en la Palabra de Dios y Sus promesas mientras esperamos el llamado de Dios.

Busquemos pacientemente todas las oportunidades para alabar y adorar a Dios en medio de nuestras circunstancias.

¿En qué eres desafiada a confiar pacientemente en Dios mientras esperas?

Paz y gracia a Ti.

Terria

Semana 5 – Desafío

Dios le dio a Noé un arco iris como señal de Su promesa de no volver a destruir toda la tierra con un diluvio. Los arcoíris siempre vienen después de una tormenta. ¿Qué nos dice esto sobre el cuidado y la provisión de Dios para nosotras en medio de tiempos difíciles? ¿Cómo confías en Sus promesas cuando estás en medio de una tormenta?

Semana 5 – Plan de Lectura

Semana 5 – Versículo a Memorizar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .