Jesús cubre nuestra vergüenza

¿Cuándo fue la última vez que tomaste una mala decisión?

Realmente una mala elección. Una elección que tomaste por miedo.

Una elección en la que desatendiste y desobedeciste voluntariamente a Dios.

Una elección que te dejó humillada, destrozada y avergonzada.

La elección de pecar.

 Si eres como yo, has luchado con la culpa y la vergüenza del pecado en algún momento de tu vida.

 En Génesis 3, Adán y Eva se enfrentaron cara a cara con una elección, nunca imaginaron cuán devastadora y trascendental sería la pecaminosa elección.

“Y oyeron al Señor Dios que se paseaba en el huerto al fresco del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia del Señor Dios entre los árboles del huerto. Pero el Señor Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás? Y él respondió: Te oí en el huerto, y tuve miedo porque estaba desnudo, y me escondí.” Génesis 3: 8-10

Génesis 3: 8-10 da cuenta de la introducción del miedo, la culpa y la vergüenza en la humanidad. Adán y Eva se escondieron de Dios y el uno del otro. Pusieron excusas por su pecado. En última instancia, su pecado les hizo dudar del amor de Dios por ellos y de Su bondad hacia ellos.

El pecado es sutil. A menudo, ni siquiera nos damos cuenta de que hemos caído en pecado hasta que es demasiado tarde. Incluso después que pecamos, Satanás, un maestro manipulador, intenta convencernos de que ya no somos dignas del amor o la redención de Dios. Nos convence de que Dios no puede cubrirnos y no lo hará.

 “Y el Señor Dios hizo vestiduras de piel para Adán y su mujer, y los vistió.” Génesis 3:21

 Adán y Eva tenían miedo, estaban escondidos, desnudos y avergonzados. Dios los persiguió en su pecado con gracia y misericordia cubriéndolos con pieles de animales. Sí. Inevitablemente enfrentarían las consecuencias del pecado, pero el amor de Dios por ellos nunca fallaría.

“El ladrón solo viene para robar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.” Juan 10:10

¿Por qué es tan fácil para nosotras olvidar que Dios nos ama incluso en nuestro peor momento? ¿Por qué caemos en la mentira de que Dios está dispuesto a desecharnos en el momento en que le fallemos? Satanás desea que suframos con el aislamiento de la vergüenza, para poder mantenernos atrapadas en nuestro miedo al juicio, el rechazo y la condenación.

 Para las creyentes, Dios está cerca de nosotras, incluso cuando pecamos. Dios es nuestro Alfarero, y nosotras somos el barro para siempre en Sus manos (Isaías 64: 8). Él siempre nos está moldeando, remodelando y transformando en Su nueva y preciada creación. En el momento en que pecamos, Dios está listo para reparar y restaurar con gracia y misericordia nuestras grietas y fragmentos dañados. Como creyentes, debemos desarrollar la disciplina de correr valientemente hacia Dios en nuestro pecado tan rápido como corremos hacia Él en nuestro gozo.

¿Cómo podemos confiar en la misericordia de Dios incluso cuando pecamos? En lugar de las pieles de animales sacrificadas en el Edén, Dios nos ha cubierto de una vez por todas con Su último sacrificio, el de Jesucristo (Romanos 3:25, Hebreos 9: 11-14). En Apocalipsis 3:18 Jesús mismo lo dice: Él es quien cubre nuestra desnudez con Su justicia.

La cura para la culpa y la vergüenza del pecado es permitir que Dios nos cubra. En lugar de cubrirnos con las hojas de higuera del aislamiento, escondernos y poner excusas, simplemente nos exponemos. Corremos hacia Dios como somos: desnudas e indefensas. Clamamos a Dios en nuestra necesidad y le permitimos que nos recuerde el sacrificio que ya ha hecho por nosotras.

 Jesús murió por nuestro pecado y nuestra vergüenza. ¡Simplemente tenemos que creerlo!

 ¿De qué maneras estás luchando con la vergüenza del pecado? ¿Cómo podemos orar por ti?

Paz y gracia para ti

 Terria

Semana 1 – Desafío

¿Luchas con la vergüenza de la esterilidad en alguna área de tu vida o los sentimientos de no ser suficiente? Esta semana, escribe en una tarjeta la siguiente leyenda con una promesa del Señor referente a esto para poner en tu Biblia, en el espejo del baño y para leer cada mañana mientras te preparas para el trabajo o tus quehaceres diarios, también puedes llevarla en el tablero de tu automóvil.

Ya no sentiré vergüenza en mi vida por _____________________ porque Dios dice ________________.

Semana 1 – Plan de Lectura

Semana 1 – Versículo a Memorizar

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