Protegiéndonos de la Incredulidad

Tengan cuidado, hermanos, no sea que en alguno de ustedes haya un corazón malo de incredulidad, para apartarse del Dios vivo. Antes, exhórtense los unos a los otros cada día, mientras todavía se dice: «Hoy»; no sea que alguno de ustedes sea endurecido por el engaño del pecado. Porque somos hechos partícipes de Cristo, si es que retenemos firme hasta el fin el principio de nuestra seguridad. – Hebreos 3:12-14

Si pudieras abrir mi Biblia, encontrarías que he escrito al lado de estos pasajes de hoy “Señor, mi oración es que los corazones de mis hijas sean siempre sensibles a la voz tuya”. Esta ha sido mi oración por muchos años, en las noches cuando las acompaño a dormir y cuando tenemos esos tiempos de oración privada.

En estos momentos, es cuando necesitamos tener esta oración, no solo por nuestros hijos, pero por los hijos de los demás, desde que nacen hasta que cumplan 100 años de edad. Esta oración debería ser parte de cada persona que tiene un día más para bendecir.

Es importante entender el trasfondo de este pasaje y la manera en la que aplica a la actualidad. La nación de Israel milagrosamente dejo la tierra de esclavitud en Egipto y se dirigían hacia la tierra prometida. Dios libero a Su pueblo y realizó milagros ante sus ojos. Dios abrió el Rio Jordán para que ellos pudiesen cruzar en tierra firme. Los salvo de los soldados egipcios que se acercaban para asesinarlos. Dios iba delante de ellos como una nube durante el día y como fuego de noche. Su maná caía del cielo todos los días para alimentarlos. Todas sus necesidades fueron atendidas por Dios y, sin embargo …

“Israel vio todo esto y se benefició de ello, pero la experiencia no los acercó más a Dios ni les hizo confiar más en Él. Todo lo que Dios hizo por ellos no los benefició espiritualmente. De hecho, sucedió todo lo contrario: ¡endurecieron sus corazones contra Dios! Pusieron a Dios a prueba y Él no les falló, pero ellos le fallaron.”- Warren Wiersbe

Podemos leer sobre el fracaso de los israelitas y estar tentadas a pensar: “¿Cómo es que ellos podrían hacer tal cosa? ¿Miren todo lo que Dios había hecho por ellos? ¿Cómo podrían dudar de que Él no continuaría protegiéndolos? ” Y, sin embargo, corremos el peligro de hacer exactamente lo mismo. Dios ha sido bueno con cada una de nosotras. Él ha realizado milagros en nuestras vidas y, sin embargo, nos sentimos tentadas a dudar de Su bondad, Su amor y Su provisión. Yo lo  he hecho.

Soy una israelita moderna. Dios continúa proveyendo para mis necesidades y respondiendo a mis oraciones, sin embargo, sigo sintiéndome tentado a temer cuando Él me llama a cruzar el “Río Jordán” de mi vida. Muchas veces me siento tentada a quedarme en mis “Egipto”, mis tierras de esclavitud, porque son lo que conozco.

No fuimos creadas para tierras de esclavitud, pero para libertad.

¿Cómo nos protegemos de endurecer nuestro corazón y convertirnos en otra generación de hijas de Dios de corazón duro, que no están dispuestas a cruzar a Canaán por temor a lo que podamos enfrentar, olvidando las promesas de Dios y Su fidelidad a través de los años?

  1. Peleando en contra de las tentaciones de la incredulidad.
  2. Haciendo tiempo para compartir con otros creyentes
  3. Animándonos las unas a las otra en nuestra fe.
  4. Memorizando las promesas de Dios y Creyendo en Su Palabra.
  5. Estar consciente de las trampas del pecado.
  6. Amando bien.

Amigas, ahora es el momento de permanecer firmes en las promesas de Dios. Ahora es el momento de mostrar a un mundo que nos observa que no nos acobardamos, sino que damos un paso adelante con valentía en la fe, sabiendo que nuestro Dios está con nosotros. Él ha mostrado su fidelidad en el pasado y seguirá siendo fiel a nosotros en el presente y en el futuro. El está con nosotros. Que aprendamos de los israelitas y no cometamos su error. Que guardemos nuestros corazones del pecado de la incredulidad y caminemos valientemente hacia nuestro mañana sabiendo que Dios está a nuestro lado.

¡Ama a Dios Grandemente!

-Angela

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Semana 2 -Desafio

Hebreos 4:16 nos recuerda que podemos acercarnos a Dios con confianza porque Él siempre está esperándonos con misericordia y gracia.

Cada día de esta semana, comprométete a pasar cinco minutos, fuera de tu tiempo normal de oración, acercándote al trono de Dios como lo harías con un rey o un presidente. Con el mismo temor y expectativa, expón tus peticiones ante Él, reconociéndolo como el Único verdaderamente capaz de satisfacer tus necesidades. Anota las formas en que Dios responde a tus peticiones.


Semana 2 – Plan de Lectura

Semana 2 – Versículo a Memorizar

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