Caminando en la Verdad

No se puede negar el poder de la verdad.

La palabra verdad aparece cinco veces en los primeros cuatro versículos de 2 Juan.

El fundamento de nuestra fe se basa completamente en la verdad y vemos esto en Juan 8:32 que dice: “y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”.

Como madre, puedo dar fe de la alegría que llena mi corazón cuando mis hijos viven de acuerdo con la verdad. Siempre es un gozo ver a un creyente levantarse y vivir de acuerdo con la verdad, pero hay algo extra dulce en ver a los que has discipulado personalmente vivir de acuerdo con la Palabra de Dios. Creo que vemos este mismo sentimiento en 2 Juan 4 cuando Juan describe sus sentimientos al sentir que los creyentes viven sus vidas alineadas con los mandamientos de Dios: “mucho me regocijé”.

Hay en particular una palabra que me llama la atención en este pasaje: algunos. Juan dice: “Mucho me regocijé porque he hallado a algunos de tus hijos andando en la verdad, conforme al mandamiento que recibimos del Padre.” (2 Juan 4). Esto implica que no todos los que recibieron la verdad vivían en consecuencia. Si esto no sirve como una llamada de atención, no sé qué lo hará. ¡Qué aterradora realidad! Realmente es motivo para estar de rodillas todos los días.

Una cosa que sé que es verdad, incluso lidiando con la infidelidad, el divorcio y el ser madre soltera, es que hoy soy una madre más fuerte y concentrada de lo que era antes de la ruptura de mi familia. La devastación que sufrió mi familia me dio la oportunidad de levantarme y tomar en serio la salvación de mis hijos. Ya no podía asumir nada como seguro y fuera del alcance del enemigo. No significa que antes no lo tomaba en serio, pero es algo completamente diferente cuando experimentas un ataque como ese en tu familia. No solo que el diablo se metió con la mamá equivocada, sino que hoy mis hijos son fuertes guerreros de oración, y han visto con sus propios ojos la provisión y la bondad de Dios en nuestras vidas al levantarnos de las cenizas.

Lo que se suponía nos destruiría, el Señor lo ha usado y continúa usando para el bien y para Su gloria. Esto es verdad.

Todo a lo que tuve que aferrarme en esos días oscuros es a la verdad, y es a lo que me aferro hoy al navegar por mi nueva vida. (¡También es de ayuda el elevar el volumen de la música de adoración por encima de mis pensamientos!) ¡La batalla en nuestras mentes es real! Por cada mentira que entraba en mi mente, por cada tentación que se sentía bien en ese momento, era la verdad la que me liberaría. La decepción es el terreno al que el enemigo le gusta llevarnos para hacernos tropezar. Pero es en esas temporadas de pérdida, dolor y decepción que necesitamos aferrarnos a la verdad de Dios con más fuerza y vivir como creyendo en ella. No podemos permitirnos estar de acuerdo con la verdad de una manera pasiva, o tenerla como escondida en nuestra mente desde la infancia, ¡debemos creerla y vivirla hoy!

Mientras la casa estaba en venta, los niños y yo orábamos todas las noches y declarábamos que, aunque no sabíamos dónde nos mudaríamos cuando se vendiera, creíamos que el Señor tenía un buen plan para nosotros. Tomamos la Palabra de Dios (Romanos 8:28, Gálatas 6:9, Jeremías 29:11) y declarábamos Sus promesas sobre nosotros, creyendo en Su Palabra. Fácilmente podríamos habernos estancado en la duda y el miedo, pero elegimos confiar en Dios. El mayor deseo de Satanás es desviarnos y hacernos cuestionar los valores y las verdades que apreciamos.

Nuestra casa se vendió en el momento perfecto y hasta el día de hoy mis hijos y yo estamos impresionados por lo que Dios hizo por nosotros. De hecho, fue mi hijo de siete años el que lo dijo primero: “Mamá, mientras esperábamos que nuestra casa se vendiera, Dios nos estaba construyendo una casa”.

Las lágrimas.

No creo que haya experimentado un momento mejor que cuando mi propio hijo le dio crédito a Dios por lo que hizo en esa temporada por nosotros.

Si ver que los creyentes permanecían en la verdad hizo que Juan se regocijara, ¿puedes siquiera imaginar cuánto regocijo hay en el cielo por nosotras cuando vivimos en la verdad, el amor, la misericordia y la gracia?

Señor, gracias por Tu verdad. Gracias por estar cerca de los quebrantados de corazón. Gracias por los planes que tiene para nosotros y que nos mantienen fuera de peligro. Tu Palabra es verdad. Que la verdad de Tu Palabra suene en los oídos de todos los que necesitan de Ti y que se les recuerde quién eres hoy.

Kelli Trontel

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