MIEDO AL PERDÓN

Soy una chica tranquila que siempre ha deseado una vida tranquila. Amo la certeza y la estabilidad. Amo la vida libre de drama, conflicto y caos. Las reglas solían ser simples: No te metas conmigo y no me meteré contigo.

Sin embargo, renacer en la familia de Dios cambia todo eso. Debido a que el mundo odia a mi Padre, el mundo también me odia a mí. Ahora soy parte de la eterna batalla espiritual que se está librando ferozmente por cada alma de este mundo. Sea que yo elija pelear o no, la pelea viene a mí.

Esta lucha espiritual, en la que todas estamos, a veces se presenta en forma de traición, rechazo, angustia y dolor. He perdido muchos amigos y he hecho muchos enemigos. Debido a Su gran amor, yo persevero.

“No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal”. – Romanos 12:21

Una de las enseñanzas más difíciles de la Biblia para mí proviene del capítulo 12 de Romanos. Este capítulo es una clase magistral en Cristiandad práctica, y demuestra las verdaderas marcas de aquellos que siguen a Jesús. Nuestro pasaje de hoy nos dice que debemos “vencer al mal con el bien”. ¿Cómo luce eso de vencer al mal?

“Bendecid a los que os persiguen; bendecid, y no maldigáis”. – Romanos 12:14

“No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres. Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres. No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor. Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza.” (Romanos 12: 17-20).

Incluso mientras leo estos versículos, mis labios se juntan presionando fuertemente. Puedo sentir que mi corazón comienza a endurecerse y a levantar paredes a su alrededor. Pienso en aquellos que han violado mi cuerpo; aquellos que manipularon mi mente; aquellos que deliberadamente aplastaron mi alma. Perdonar a mis enemigos. Orar por ellos. Bendecirlos. Esto simplemente parece demasiado difícil. Demasiado duro. Demasiado aterrador.

Para ser honesta, he jugado a interpretar estos versos. Mi versión de bendecir a mis enemigos fue ponerlos completamente fuera de mi mente, ser apática con su existencia y evitarlos como la peste. Con Dios, la neutralidad no es una opción. O amas como Dios ama, ¡o no es amor para nada! 

“Pero a vosotros los que oís, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen;  bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian. Al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite la capa, ni aun la túnica le niegues.- Lucas 6: 27-29

Tengo que decírtelo. Estos versículos me asustan. El perdón me asusta. Sé que está bien. Sé que Dios lo ordena. Sé que el perdón me dará las bendiciones de Dios, Su paz y Su alegría. Y realmente necesito todas esas cosas. Realmente, realmente quiero perdonar. Sin embargo, lucho.

En realidad, mi lucha por perdonar  expuso algunos temores que ni siquiera sabía que tenía:

  1. Tengo miedo de abrir mi corazón completamente a la amenaza de nuevas heridas, nuevos dolores de cabeza y desilusión.
  2. Temo que si perdono me percibirán como débil y estaría invitando a más falta de respeto y deshonra.
  3. Temo que si cedo demasiado desinteresadamente, tendré mucho menos amor para mí misma.
  4. Me preocupa que no estoy a la altura de la tarea del perdón… que no soy lo suficientemente “espiritual”, lo suficientemente disciplinada, o lo suficientemente buena para ser usada por Dios.

Pero Dios es tan fiel. Se planta en el centro de mi miedo y expone estas mentiras con Su luz tan brillante que solo Su verdad puede mantenerse.

“Porque si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores aman a los que los aman.  Y si hacéis bien a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores hacen lo mismo. – Lucas 6: 32-33

La verdad de Dios es esta: tú y yo no estamos definidas por lo que nos ha sucedido; ni por el dolor que hemos experimentado, ni por las dificultades que hemos soportado, ni por los temores que seguimos enfrentando. ¡Somos identificadas solo como las hijas perdonadas del Rey del universo!

Debido a que somos Sus hijas, la voluntad de Dios para nuestras vidas exige que amemos hasta que duela.

Quiero que mi cuerpo sea una zona “libre de pecado”. No solo libre de mis propios pecados, sino también libre de los pecados que otros cometieron contra mí. No me di cuenta que al negarme a perdonar, estaba preservando el pecado de ellosen lo profundo de mi corazón y mi mente.

Su pecado (al que me aferraba obstinadamente en la falta de perdón) estaba produciendo fruta podrida en mi vida, que no solo me estaba destruyendo, sino que también dañaba a mi esposo e hijos. La única opción que tuve fue permitirle a Dios exponerlo y extirparlo, y toda cirugía es dolorosa.

Cuando lucho por perdonar, Dios me está enseñando a estar en la posición de autoridad en la cual Él me ha colocado… para estar firme, orgullosa y valiente, a amar mucho y brillar como ninguna otra. Sería insultante encogerme ante el abundante amor que Dios me promete a mí y a través de mí.

Es difícil, pero Él lo merece.

Dios desea usar a Sus hijas poderosamente para combatir el gran mal de este mundo con Su amor. ¡Somos sus superheroínas sobrenaturales de hoy en día! Dado que nuestro Dios es más grande que cualquier mal, nuestro amor hablará más fuerte que cualquier mal.

Recuerdo esto cuando me llaman a un amor que duele. Recuerdo esto y me aferro a Jesús. Soy una chica tranquila, ¡pero amo a todo pulmón!

Hablemos: ¿Dónde tienes miedo o ansiedad por amar a tus enemigos y perdonar libremente? ¿Cómo podemos orar por ti mientras intentas vencer el mal con el bien?

Paz y gracia para ti,

Terria


Ama a Dios Grandemente es un ministerio que usa los materiales para alcanzar a mas de 25 idiomas en el mundo, y por eso con tu compra podemos llegar a mas mujeres y a mas naciones,

Por Tí podemos equipar a misioneros alrededor del mundo con estudios Bíblicos en sus idiomas sin ningún costo.

Porque en Ama a Dios Grandemente nuestro deseo es que CADA MUJER, CADA NACIÓN Y CADA LENGUA tenga el acceso a la Palabra de Dios, y gracias a Tí esto es posible en 24 idiomas en más de 200 países.

Gracias

Equipo Ama a Dios Grandemente

One Reply to “MIEDO AL PERDÓN”

  1. Saludos!! Hace mucho tiempo que les sigo y ha sido de gran bendición a mi vida. Quisiera saber si puedo obtener el material escrito para instruír a las damas De la Iglesia. Un set para que lo utilice la maestra. Por favor me indica los costos. Gracias🌻

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.