Palabras que dan vida

Tengo la bendición de criar tres hijas. Si me dieran un dólar por cada vez que alguien me dijo algo acerca de tener tres niñas, comentando: ‘¿seguirás buscando el varoncito?’, cuando mis hijas eran pequeñas, sería rica. O, más recientemente, me dicen “solo espera hasta que sean adolescentes…”   Y, por supuesto, siempre frente a ellas. Estoy segura de que a las mamás de niños varones les pasa exactamente lo mismo.

Estos comentarios no solicitados me han dado, a lo largo de los años, oportunidad para responder con gratitud por las tres bendiciones increíbles que Dios me ha dado.

Estoy agradecida por el regalo de mis hijas sin importar el género. Si Él hubiera escogido darme solo chicos, estaría igual de agradecida. No siento que me estoy perdiendo nada, tampoco mi esposo. En lugar de ver la vida a la luz de lo que no tenemos, nos centramos en lo que tenemos. Ambos estamos muy, muy agradecidos por la familia que Dios nos ha dado.

Una lección que he tratado de enseñar a mis hijas a través de estas experiencias es que nuestras palabras importan. Cada día tenemos una oportunidad. Podemos hablar palabras que edifican o palabras que destruyen.

Las palabras hieren.

Los corazones, los sueños y las relaciones se han roto por causa de palabras hirientes que se han dicho de manera intencional o no. No solo es esto verdad para las palabras que decimos a otros, sino también para las que nos decimos a nosotras mismas.

Lo sé porque lucho en esta área de mi vida. Me digo cosas a mi misma que nunca me atrevería a decirle a nadie más.

Parte de aprender a combatir nuestros miedos con la Verdad de Dios es reconocer que no solo tenemos el poder de las palabras que decimos a otros, sino también el de las palabras que nos decimos a nosotras mismas.

A medida que vemos nuestros miedos y ansiedades crecer en nosotras, comencemos a dejar las palabras del pasado morir en el pasado. Tomemos la Palabra de Dios y recibamos Sus misericordias mañana tras mañana.

Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad. Lamentaciones 3:22-23

Que nuestras mentes se centren en esa verdad y nuestros labios la declaren. Atrás quedan las viejas maneras de pensar, ya no somos mujeres esclavas de nuestro pasado, nuestra vergüenza o nuestros recuerdos dolorosos.

Estamos construyendo un arsenal de versículos para combatir las mentiras que se nos dicen y las mentiras que nos decimos a nosotras mismas.

Somos  mujeres que reconocen el poder de nuestras palabras y vamos a usarlas de manera sabia.

Escogeremos  hablar vida a nuestros hijos, esposos, amigos, padres…y también a nosotras mismas.

Ama a Dios Grandemente,

Angela

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Hablemos: ¿De qué manera este estudio está cambiando tu forma de hablar a otros y de hablarte a ti misma?
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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Yuly Katherine Prieto Acuña dice:

    Me encanta esta página. Soy nueva en ella. Llevo aproximadamente 6 meses siguiéndola y aprendiendo de cada palabra historia y estudio que ustedes como mujeres valiosas han compartido con nosotras. He compartido con mis dos hijas también estás lecturas y ha sido edificante. Agradezco el empeño y apoyo brindado a miles de mujeres porque sé que no soy la única
    Mil bendiciones

    1. Es un gusto tenerte aquí, visita nuestro nuevo blog y descarga los materiales para el nuevo estudio LoveGodGreatly.com/Spanish

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