NO ES PRISION, SINO PRIVILEGIO


Al revisar la historia de las pandemias podemos evidenciar que han sucedido muchas veces, desde los años 165 a 180 D.C. Dejando a su alrededor devastación, Quizás nunca habíamos enfrentado un momento históricocomo este, “un mundo paralizado, atrapado por un invisible microrganismo al cual nadie sabe cómo enfrentar y de lo que no sabemos cuándo va a terminar, pero al que Dios tiene la respuesta”.


El coronavirus nos confronta a todos con el problema del dolor y el sufrimiento, Soy enfermera, aunque no estoy en el primer frente de ataque en un hospital, hago parte de los grupos de apoyo, asesoría y acompañamiento desde el aislamiento preventivo a las acciones relacionadas con la prevención y mitigación de la pandemia por COVID -19.


Esta aflicción temporal no se sale del control soberano de Dios, en 1 Pedro 1:6-7

“En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo,”

Dios me ha permitido escuchar los testimonios de mis colegas en Italia, España y Colombia, las preocupaciones que tienen son muchas: su futuro, el de sus familias, la escasez de elementos personales de protección, el maltrato por parte de pacientes que ante los diagnósticos generan crisis y responden agrediéndoles , de sus vecinos que no los quieren tener cerca, el rechazo en los supermercados, las condiciones poco dignas de trabajo y las garantías de bioseguridad, la frustración ante la pérdida de sus compañeros por el virus, el suicidio, el estrés, la falta de ejercicio, la mala alimentación y las largas jornadas de trabajo debilitan sus sistemas inmunitarios haciéndolos más susceptibles no solo a la infección.


Uno de ellos me escribió: “nadie en la tierra, en absoluto sabe, ni podrá imaginar lo que los ojos de un enfermero (a) puede llegar a ver, ni puede oler o llegar a tocar, ningún ser humano puede comprender lo que es sonreírle a un paciente cuando la habitación de al lado se te acaba de morir otro, pero como te tienes que aguantar, y no puedes pensar en tener tiempo de llorar porque tienes que seguir por los que están vivos, tenemos que seguir con nuestro trabajo, con el corazón apachurrado, y con la mirada cabizbaja ante el desbordado suceso ocurrido, somos soldados pero a la vez prisioneros de guerra”.


Identifiquémonos con los sentimientos y las necesidades del otro, oremos por su vida, sobrellevando las cargas los unos a los otros como lo leemos en Gálatas 6:2

Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo.

Ante esta panorámica recordé que enfermería es sinónimo de servicio, vocación, entrega y cuidado 24 horas al día, cuidar a otros no es una prisión, es un privilegio.
Quizás usted puede estar en estos momentos cuidando a otros, brindando ese apoyo emocional y físico necesario a una persona dependiente, y se siente aprisionado, sin salida o recursos para suplir esa necesidad, quiero que hoy recordemos Romanos 8:28 Dios quiere usarnos para mostrar su amor a los demás, mientras tanto nos hace crecer y madurar por medio del sufrimiento y el dolor.


Es la oportunidad de actuar como el buen samaritano de Lucas 10: 30 -37 un extraño despreciado pero con un corazón compasivo, dispuesto a dedicar tiempo, ministrar las necesidades físicas, emocionales y entregarse a favor de otros como lo hizo nuestro Señor Jesucristo. Lo que sucede en los hospitales no todo es trágico, vemos a cientos de ellos volviendo su mirada al creador, es increíble que quienes decían ser ateos, hoy nos pidan oración para ser protegidos del virus y acepten que les comparta la Palabra de Dios.


El personal de salud cristiano que por políticas de las instituciones no podían promulgar la Fe en sus sitios de trabajo, dirigen los momentos de oración al inicio de la jornada, pacientes infectados en su lecho de muerte evangelizando a sus compañeros de habitación y al personal sanitario, ver a muchos recuperados salir de su hospitalización levantando las manos reconociendo el Poderoso Dios es solo algunas de las cosas que el Senor esta haciendo.


Ahora Respóndeme: ¿No es este tiempo un gran privilegio?. Claro que SI, es el privilegio para:


• Servir a los demás con un corazón de siervo Efesios 6:7
• Cumplir los propósitos para los cuales Dios me ha creado Efesios 2:10.
• Animar a otros a afrontar esta realidad Proverbios 12:25
• Entregarle mi debilidad a Cristo y confiar en que su poder es suficiente Filipenses 4:13.


Mostremos que amamos a Dios encontrando formas prácticas de ser un buen samaritano en la vida de otros.


Creciendo en Su Palabra,
Erica Cárdenas
Bucaramanga, Colombia

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