Firmes e Inamovibles – Testimonio En Contacto

Cuando comenzamos nuestro estudio este pasado 9 de marzo, no me podía haber imaginado que aquí en España íbamos a experimentar algo tan inédito en nuestras vidas y que lo compartiríamos con tantísimas personas a nivel mundial, pero por supuesto, a Dios nada le sorprende.

Hoy puedo ver como durante mi tiempo devocional, el Espíritu Santo estuvo preparando mi corazón.  Como aquel que prepara un huerto para la cosecha, removiendo la tierra con cuidado, quitando las piedrecitas y las malas hierbas para ir sembrando una buena semilla, así Dios fue guiando mis meditaciones en estos pasados meses, para que hoy, después de semanas de confinamiento en nuestras casas, empezaran a aparecer pequeños brotes verdes de esperanza en forma de maravillosas promesas cumplidas.

Estas promesas inamovibles, sanas y eficaces, han estado llenado las páginas de mi diario durante estos días.

El 6 de marzo, por ejemplo, en la página de ADG en inglés, Brittany Salmon compartía esta frase:

Independientemente de nuestras inevitables circunstancias estamos llamados a mantenernos firmes e inamovibles, abundando en la obra del Señor.

Su frase me tocó tanto que inmediatamente la publiqué en mi Facebook y me llevó ese día a leer detenidamente el pasaje en 1ªCorintios 15:58.

“Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.”

Mientras meditaba estas palabras, recuerdo perfectamente pensar lo acertada que había sido Brittany en resaltar la parte de mantenernos firmes e inamovibles.

Con frecuencia, este versículo lo mencionamos para animar a las personas que sirven en la obra de Dios, y recordarles que su esfuerzo no es en vano. Sin embargo, ese día mi atención se iba a las palabras, firmes y constantes. Le pedí a Dios que me ayudara a estar firme y constante en mi vida viniera lo que viniera.

Ante la realidad de ver como varios de mis amigos están luchando contra el cáncer, me planteaba lo que haría yo ante esas posibles enfermedades en mi propia familia, o frente a cambios de planes o situaciones inesperadas.  Allí en la quietud de mi tiempo con Dios, en un día perfectamente normal y soleado, con los niños jugando en el parque de fondo, Dios me estaba dando esas palabras necesarias para un día como hoy.  

Esas enseñanzas diarias son la que hoy, en tiempos de incertidumbre y aislamiento en medio de un extraño silencio en mi vecindario, levantan mi cabeza.

El Señor me recuerda ahora, más que nunca, que me mantenga firme en la Palabra, que es especialmente importante en estos días llenos de monotonía acompañados por noticias de fallecimientos de personas preciosas, y de insólitas noticias acerca de este virus mortífero que se pasea por nuestro planeta atacando a las personas más vulnerables. La Palabra me recuerda que puedo confiar en Dios, que Él tiene el control y cuida de nosotros. El tiene en Sus manos a nuestra hija mayor y a nuestros padres que viven al otro lado del océano. Él tiene un plan para todo este caos.

Entre toda esta incertidumbre oigo a mi amado Señor animándome a que siga siendo constante.  Me susurra al oído en mis devocionales diciéndome que siga cuidando a los que tengo en mi casa con excelencia, que, junto con mi esposo, llene mi hogar de alabanzas esperanzadoras. Me anima a que prepare una mesa agradable con lo que tengo en casa para que compartamos los alimentos con una actitud de gratitud, mantenido un espacio libre del pánico que esta pandemia se empeña en propagar.

Oigo como el Señor me anima a abundar en toda buena obra, cumpliendo mi propósito.  Gracias a Dios, puedo compartir por teléfono y por redes sociales el precioso Evangelio, así como Pablo animaba a Timoteo,

Pero tú, sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista; cumple tu ministerio. 2 Timoteo 4:5

El poder de la resurrección es lo que estamos meditando durante estas semanas en nuestro estudio de ADG y alabo a Dios porque en cada lectura el Señor me recuerda que Jesús ya venció la muerte.

El virus podrá acortar nuestro tiempo en esta vida, pero la victoria es de Jesús.  Nuestras vidas, aunque tengamos que pasar por el valle de sombra de muerte, están más que seguras en Él. 

¡Y esta es la Buena Noticia, que hoy como nunca mi corazón desea compartir contigo!  

Te invito a experimentar lo que como familia hemos resuelto durante estos días de incertidumbre en nuestro rincón de España,

Ante el miedo, la Fe

Antes de leer o escuchar las noticias, lee y medita la Palabra

Antes de entrar en redes sociales, dobla la rodilla en Oración y

Ante el pánico, abraza la Paz de Dios

¡Animo a todas! y que Dios nos guarde y nos bendiga amiga,

Angela

Angela vive en Valencia- España, junto a su familia y desde allí como misioneros comparten y participan en la plantación de iglesias, con su trabajo en la radio, comparten el evangelio y su ministerio es de gran bendicion para muchos.

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