Mientras esperamos – En Contacto ADG

Nos encontramos viviendo un tiempo que nunca imaginamos, que veíamos lejano a nuestra realidad o como tan solo producto de la ficción. Pero “está aquí”, y mientras se nos manda a todos a un confinamiento, a guardarnos y mantener distancia, el deseo de nosotras en este hermoso ministerio de Ama a Dios Grandemente es unirnos aún más de la manera que sabemos hacerlo, en Espíritu y a través de Cristo.

Hemos perdido la noción de los días, estamos ante una nueva normalidad de vida, pendiente de los noticieros, de las estadísticas y vulnerables a que el temor crezca y domine las emociones, sumado a la incertidumbre del mañana:

¿cómo cubriremos las cuentas ¿cómo abastecernos de provisiones?, madres angustiadas por algunos hijos lejos de casa o los familiares en la línea de batalla.

Sin duda Dios dirige a Su pueblo y nos da a través de Su Palabra lo que necesitamos escuchar de Él, como el profundizar en este estudio acerca de la salvación mediante Jesucristo.

El calendario nos recuerda al pueblo cristiano que entramos a la semana en la que conmemoramos la Pascua, la muerte y resurrección de Cristo.

Hace dos mil años, la humanidad al igual que hoy se encontraba en un estado de calamidad y perdición, religiosidad y pecado. Corazones endurecidos que aún viendo la respuesta no creyeron.

Jesucristo sigue y seguirá siendo la cura para todos nuestros problemas, y el pronto auxilio ante cualquier tribulación.

“Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará en mí. Mi ayuda y mi libertador eres tú; Dios mío, no te tardes. Salmos 40:17

¿estamos afligidas? ¿estamos necesitadas? Por supuesto que sí, y nos urge ver pronto la respuesta de Dios a nuestro clamor, vemos muchas naciones levantándose en oración, dejamos que sea la Fe y la confianza las que hablen por nosotras, pero nuestras acciones y lo que confesamos con nuestra boca no es congruente con lo que profesamos.

La palabra “pronto” está asociada al tiempo y es un tiempo que deseamos sea corto. Sin embargo, lejos de serlo, se alarga y con ello viene la espera.

La respuesta de Dios se encuentra en Hebreos 10:36-38

“Porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa, Porque aún un poquito,Y el que ha de venir vendrá, y no tardará. Mas el justo vivirá por fe;”


Lo que menos queremos escuchar es acerca de ser pacientes, pero los tiempos de espera nos llevan hacia las más grandes victorias en Cristo Jesús.

En la espera, nuestra Fe es reafirmada mientras aprendemos a soltar todo aquello en lo que inconscientemente hemos encontrado seguridad. Es allí donde Dios toma el control y viene a nuestro rescate, aunque sin duda nunca se ha apartado de nosotras.

Los discípulos y los seguidores de Jesús experimentaron desconsuelo y temor cuando murió. Se sintieron solos, con la incertidumbre de cómo sobrevivirían. Lucas 24:13-31, relata cuando Jesús se les aparece a dos creyentes en el camino a Emaús. Ellos, sin saberlo, estaban conversando con el mismo Cristo que vieron en la Cruz, sin embargo lejos de demostrar esperanza se escuchaban angustiados, desilusionados porque la expectativa que tenían acerca del Salvador era completamente diferente a la realidad que enfrentaban.

Sin darnos cuenta podemos estar en la misma situación de estos hombres, atravesando por el camino con temor y sin esperanza.

Queremos animarles a ser pacientes, y a permitirle a Dios recordarnos que Él tiene el control.

“La Salvación que vino a darnos no es temporal, es eterna”.

Las tragedias no son motivo suficiente para darnos por vencidas, sino solo motivos para mantenernos firmes.

¡Que el mundo se contagie de esperanza! que la unidad entre nosotras sea más fuerte para levantarnos como cuerpo de Cristo, Su iglesia que vino a salvar, y compartir las buenas nuevas como el antídoto que la humanidad necesita hoy.

En la medida que crecemos en Fe y conocemos mejor a Jesús, seremos capaces de mantener esta actitud.

De corazón, orando unas por otras.

Grethel Elías Ruiz.