Conocer a Cristo

Cuando ingresamos a esta nueva década, más del sesenta por ciento de las personas en todo el mundo, una vez más, tomaron resoluciones para el año entrante y se propusieron objetivos.

Si eres como yo, tomas tus decisiones en silencio sabiendo en lo profundo de tu ser que no permanecerás comprometida por un año entero.

Mientras reflexionaba en mis resoluciones para este año, me di cuenta de que todas ellas eran más o menos las mismas que he tomado y no he podido cumplir en los últimos años: Comer más sano; Ahorrar más y gastar menos; Leer la Biblia entera en un año; Comprometerme a hacer mi devocional diario.

Filipenses 3:10-11 dice:  

“a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte, si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos.”

Estoy tan sorprendida por el enfoque y la meta singular en la vida de Pablo: conocer a Jesucristo íntima y apasionadamente. Su objetivo no era simplemente conocerlo, sino ser como Él.

Pablo se comprometió a:

  • Soportar las cosas que Jesús soportó.
  • Compartir el dolor que Jesús sintió.
  • Sufrir el peso por los perdidos que Jesús sufrió.
  • Aceptar voluntariamente el sufrimiento por la causa de Cristo.
  • Morir a sí mismo; con la mirada puesta en la futura bendición de una eternidad junto a Jesús.

¡Qué pasión y compromiso!

Pablo estaba dispuesto a sufrir y morir para que todos aquellos con los que se encontrara fueran salvos, y yo todavía me quejo de tener que beber tres litros de agua cada día.

Al leer estos versículos en Filipenses, y meditar sobre el objetivo de Pablo en la vida, se me ocurre que a lo largo de la Biblia encontramos a menudo el mismo patrón: muerte antes de vida

1 Pedro 2:24  nos dice que Jesús primero cargó los pecados del mundo y sufrió la muerte que nosotros merecíamos. Después de pagar la pena por nuestros pecados, Su resurrección demostró Su poder sobre la muerte y allanó el camino para nuestra salvación.

Muerte antes de vida.

Romanos 6:6  nos enseña que para experimentar la salvación debemos primero morir al pecado para nacer en vida nueva con Cristo.

Muerte antes de vida.

Los creyentes deben continuar muriendo a sí mismos como parte de la transformación continua para llegar a ser más como Jesús. Jesús deja en claro que si queremos seguirle y parecernos más a Él, debemos negarnos a nosotras mismas. Rendirnos y vaciarnos de nuestros deseos, hábitos y agenda egoístas mientras Dios se derrama en nosotras. Resistir los impulsos y las tentaciones de satisfacer nuestras emociones y de reanudar conductas egoístas. Y lo más importante, confiar en Dios.

Pablo dominaba la materia. Se entregó a sufrir y soportar las cosas más difíciles por Jesús, sabiendo que lo mejor todavía estaba por venir. Pablo renunció a sus deseos carnales para seguir a Cristo, confiando en Él con su vida terrenal y su seguridad eterna.

Esos mismos principios piadosos que Pablo manifestó pueden aplicarse a los pequeños, aparentemente insignificantes problemas en nuestras vidas. Gran parte de la razón por la que mis resoluciones de año nuevo fracasan, aún aquellas centradas en mi vida espiritual, es que mi intento en mis fuerzas empequeñece a Dios. Para que Dios sea mayor en mi vida, tiene que haber menos de mí. Si yo no menguo, ¿cómo podrá entonces crecer Dios?

Estudiando acerca del poder de la resurrección de Jesús en mi vida, me he propuesto cambiar a una única resolución. Ya no más comenzar el 1 de enero. Empezar de nuevo cada día.

Mi única resolución es vivir una vida que muera para conocer a Jesús. Una vida en la que rinda mis hábitos egocéntricos a Él, ya sea el gastar en exceso o el comer desmedidamente. Una vida en la que gradual y sistemáticamente mengüen las cosas que me distraen de Dios para que Él pueda crecer en mi vida, ya sea que esas distracciones provengan del trabajo, las redes sociales, o Netflix. Una vida en la que me comprometa a amar tanto a Jesús que no pueda hacer otra cosa que aprender más de Él, pensar en Él, priorizarlo, hablar de Él, y desear conocer más y más de Él. 

¿Qué tan lejos estás dispuesta a ir para conocer mejor a Jesús?

Paz y gracia a ti,

Semana 2 Desafío:  Mientras lees en Mateo la primer parte de la historia de la crucifixión, toma nota de la manera en que Jesús responde cuando los demás entran en pánico o reaccionan de manera exagerada. ¿Qué te enseñan Sus respuestas de Su carácter?

Semana 2 – Plan de Lectura

Semana 2 – Versículo a Memorizar

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