El por qué de la Memorización

En nuestra vida memorizamos muchas cosas: recetas, letra de canciones, frases de películas, direcciones, incluso programas de computadora. Estamos agregando más información a nuestras mentes de forma regular. Una de las cosas con las que pareciera que los cristianos luchan es con memorizar las Escrituras. Creo que la razón principal de que esto suceda es que no vemos su importancia.

Razones y Beneficios

  1. Somos llamadas a memorizar la Palabra de Dios.

En Colosenses 3:16 se nos dice “La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros”. Morar significa vivir; debemos dejar que la palabra de Dios more en nosotras. Para hacer esto, se requiere que la estudiemos en profundidad y que nos comprometamos a memorizarla.

Deuteronomio 6:5-6 dice: ”Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas.Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón” Que algo esté en nuestro corazón significa que nos hemos comprometido a memorizarlo.  Podemos recordar y pensar acerca de ella sin tener que buscarla. Es una forma de amar a Dios con nuestra mente.

  • Jesús memorizó la Escritura.

Jesús citó la Escritura todo el tiempo, demostrando cómo se tomó el tiempo para memorizarla. En Mateo 4 relata la tentación de Jesús en el desierto, durante la cual constantemente Él se aferró a la verdad de la Escritura para combatir el ataque del enemigo.  Si Jesús necesitó memorizar la Escritura, ¡nosotras definitivamente necesitamos memorizarla! Seguramente, podemos abrir nuestra Biblia y leer versos, pero ¿cuánto más listas para la batalla estaríamos si pudiéramos recordar versos de memoria sin tener que buscarlos?

En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti. Salmos 119:11

  • Cambia la manera en que hablamos.

“Porque de la abundancia del corazón habla la boca.”  – Mateo 12:34

¿Que sale de nuestra boca? ¿Queja? ¿Enojo? ¿Pesimismo?  Esto es señal de que la Palabra de Dios no está abundantemente en nosotras, porque lo que está en nuestro corazón sale de nuestra boca. Si nuestros corazones están llenos con la Palabra de Dios, entonces hablaremos de Él más a menudo. Él estará en nuestras conversaciones con nuestros hijos y entre nosotras. Él influenciará la manera en que hablamos acerca de nuestras circunstancias y de la manera de hablar de otros.

Hay muchas otras razones que podríamos nombrar para demostrar la importancia y el beneficio de atesorar la Palabra de Dios en nuestros corazones. Ahora que sabemos el por qué, vamos a ver el cómo.  Hay muchas maneras para memorizar La Escritura. (Estoy segura que incluso hay una aplicación que nos puede ayudar.) Aquí hay un método que he encontrado muy efectivo y de mucha ayuda para mi propia vida.

Ron Hood, en Cómo memorizar y revisar la Escritura exitosamente, recomienda el siguiente método para su memorización:

Cuando has seleccionado un versículo, cítalo veinticinco veces el primer dia, veinte veces el segundo día, quince veces el tercer día, luego diez veces el cuarto día, cinco veces el quinto día, y una vez al día durante cuarenta y cinco días, una vez a la semana durante siete semanas, y después una vez al mes.”

Es un proceso lento, pero de esta manera podemos estar seguras que se está cimentando en nuestros corazones.  A veces pego versos en mi espejo del baño, diciéndolos en pocos minutos mientras estoy lista. También pongo versículos en la cocina, en mi computadora, o en otras áreas donde trabajo.  Aún puedo incluso poner una tarjeta de 3 X 5  en una bolsa plástica y la pego en mi regadera para un tiempo de memorización ininterrumpido.

Una cosa que debemos recordar es que, al igual que el estudio de la Biblia, su memorización  requiere trabajo y tiempo. No hay atajos.  Eso está bien.  Vale la pena el trabajo. ¿Qué tal si este año nuestra misión fuera memorizar más la Escritura?  ¿Que tal si este año, en lugar de memorizar versículos, memorizamos capítulos, o incluso libros de la Biblia?  En vez de estar atemorizadas por el duro y lento trabajo que se requiere para memorizar la Palabra de Dios,  abracémosla, comprometiendo nuestras vidas a atesorar Su Palabra en nuestros corazones.

Buscando a Jesús.