Santas y Amadas

Somos un pueblo dividido, ¿no? Si encendemos la televisión o iniciamos sesión en las redes sociales, no lleva mucho tiempo ver el clamor de opiniones diferentes. Y lo que vemos en la televisión o leemos en línea no es tan diferente de lo que sucede en nuestras comunidades más pequeñas. Sin embargo, el pueblo de Dios, Sus elegidos, estamos llamados a ser diferentes.

Veamos Colosenses 3:12 hoy:

“Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia”.

No sé qué te pasó a ti, pero yo leí esta lista de características, y algunas de esas palabras me incomodaron más que otras. No estoy muy segura de si alguno de mis familiares o amigos me describiría alguna vez como una mujer paciente. Y, sin embargo, la Palabra de Dios es muy clara sobre a qué nos está llamando. Entonces, si tú (como yo) leíste esta lista y sentiste una punzada de convicción, ¡anímate! Porque, alabado sea Dios, no tenemos que hacer esto con nuestras propias fuerzas.

¿Notaste lo que viene antes de esta lista de características? Lee el comienzo del versículo una vez más.

“Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia”.

¿Lo ves? Somos escogidas de Dios, santas y amadas.

Hermanas, ¡esto lo cambia todo! Para aquellas de nosotras que luchamos por ser compasivas y pacientes, nuestra respuesta no es simplemente trabajar más duro o simplemente ser mejores. ¡Es mirar a Jesús!

¡Mira cómo nos ha hecho un pueblo escogido, apartado para buenas obras (Efesios 2:10)! Confía en la verdad de que, debido a la obra de Cristo en la cruz, somos santas y amadas. Y como no hay nada que podamos decir o hacer que haga que Dios nos ame más o menos, somos personas cambiadas. Y a medida que vivimos con valentía nuestro llamado como santas y amadas, nos convertimos en personas más compasivas, amables, humildes, gentiles y pacientes.

La obra de Cristo nos cambia. ¡Cambia nuestras tendencias naturales, y al estudiar las bienaventuranzas y sumergirnos en la Palabra de Dios, estamos permitiendo que transforme nuestros corazones en algo que no podemos cambiar por nuestra cuenta!

Hebreos 4:12 nos dice:

“Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.”

Y Romanos 12:2 dice:

“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”

Eso es lo que estamos haciendo aquí en Ama a Dios Grandemente. Nos estamos reuniendo en torno a la Palabra de Dios porque creemos que tiene el poder de cambiar nuestros corazones y mentes. Entonces, si este pasaje duele, o si no estás a la altura, ¡anímate, querida! Eres santa y profundamente amada, y Dios te está llamando a ser más como Cristo todos los días.

Brittany Salmon

3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Pingback: Santas y Amadas
  2. Ángela maria bezerrá soares dice:

    Buenísimo y quiero recibirlo vía email,

  3. Xool Marín dice:

    Me encantan todos sus reflexiones, consejos y palabra que escriben todas.

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