Nuestro deseo de reconocimiento

“ Y añadió Amán, También la reina Ester a ninguno hizo venir con el rey al banquete que ella dispuso, sino a mí; y también para mañana estoy convidado por ella con el rey”  Ester 5:12

Ah, Amán.  El villano de la historia, a quien queremos despreciar.  El orgulloso embustero. Si se tratara de una película de Disney, al entrar Amán en escena lo acompañaría una música terriblemente diabólica.

A pesar de todo.

No puedo dejar de sentir lástima por este sinvergüenza. Amán ansiaba reconocimiento, por sobre todas las cosas.  Y no simplemente para ser importante, sino para que cada uno supiera y notara que él era importante.  Se sentía henchido de que únicamente él había sido convocado a la fiesta con los dos reyes.  Pero ese Mardoqueo tenía una forma legal de hacer caer este tipo en su propia trampa. Cuando Amán salió alegre y contento de corazón, y vio que Mardoqueo nuevamente no se levantó ni tembló ante él, se llenó de ira (Ester 5:9). Mardoqueo, una vez más, no muestra a Amán el debido respeto, y eso lo vuelve loco. Porque el ego de Amán es tan frágil, que ciertamente no se necesita mucho para hacerlo tambalear.

“Sus emociones eran movidas por su ídolo, que era el respeto público. Cuando el ídolo era alimentado, él se sentía bien; pero cuando su ídolo era desafiado, lo conducía a malicia y enojo…”

“Su alegría y su ira eran simplemente las expresiones externas de la idolatría de su corazón” (Esther y Ruth por Iain Duguid)

Amán realmente es una semejanza con la que podemos compararnos. Había hecho un ídolo de algo, y su bienestar  estaba ligado a este ídolo. Siempre quedaba un vacío en el centro de las cosas, especialmente cuando algo molestaba su sentimiento de respeto público (por ejemplo, Mardoqueo).

Una vez más me veo a mí misma en Amán. ¡Cuán rápido caigo en esta trampa de la idolatría y de ser importante fuera de mi identidad en Cristo! ¿Te ves a ti misma? ¿Cuál es el ídolo en tu vida al que te aferras desesperadamente para sentirte importante?

Aquí hay algunos grandes:

¿Será la apariencia física o peso?

¿La necesidad de ser aprobada o de recibir “me gusta” en las redes sociales?

¿La necesidad de “armonizar” todas las cosas?  ¿Ser vista como aquella que tiene todo bajo control?

¿Ser popular o incluida en un grupo social?

¿ O _________? (llena el espacio en blanco)

Las buena noticia es que el evangelio ha respondido a nuestra necesidad de  ser validados, de encontrar nuestro valor fuera de lo que otros piensen acerca de nosotras. Tenemos un Dios quien nos ama pase lo que pase, incluso a pesar de nuestro pecado. Y esto es algo que desearía que pudiéramos regresar a decirle a Amán: Que no importa que tan duro trates, compañero, nunca estarás satisfecho buscando tu valía fuera de Cristo. Que, como dijo Agustín, “Tú nos has hecho para Ti, y nuestro corazón está intranquilo hasta que encuentre su descanso en Ti”. Pero no estoy segura de que hubiera escuchado.

Nosotras, por otro lado, tenemos la oportunidad de arrepentirnos de nuestra idolatría y volver nuestros corazones a Cristo.

Así que, déjame preguntarte  ¿Qué es eso en tu vida a lo cual tu corazón continúa volviendo para encontrar valía? ¿te ha satisfecho?  ¡hablemos en los comentarios!

Todo por Jesús,

Joy

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