Viviendo como una vencedora

En la primavera de 1997 yo tenía 23 años. Tenía mucho cabello… y flequillo. Oh querida, abundante flequillo. Y grandes sueños. Tenía muchos de ellos también. La graduación universitaria estaba en el horizonte y entre todo eso, también los planes para la boda. Si hubo alguna vez un tiempo en que miraba el mundo a través de lentes de color rosa, fue ese. Oh, había habido distracciones, desvíos y retrasos hasta ese día, sin duda. Pero muchos de mis desafíos direccionales y preguntas de “qué sigue” hallaron finalmente solución y respuesta, llenando mis días de positividad y emoción mientras me preparaba para lanzarme a la siguiente gran temporada de mi vida.

Se sentía como si hubiera “llegado” al borde de mi propia pequeña Tierra Prometida, si sabes a qué me refiero.

Pero si hubiera podido espiar el panorama que tenía por delante, habría podido detectar más gigantes agazapados esperando.

La vida es así, ¿no es cierto?

Por mucho que esperemos nuestra “llegada” en este mundo, nunca llega. Hay constantes idas y venidas, altos y bajos, cambio de estaciones… y siempre habrá algún tipo de batalla por pelear, ya sea interna o externa, hasta que veamos a Jesús cara a cara. Al igual que los israelitas, a menudo nos rendimos a distracciones y desvíos pecaminosos, nuestras emociones responden al extremo, y nos vemos tan arrinconadas y abrumadas por los gigantes a nuestro alrededor, que nos olvidamos de reclamar todo lo que Dios ya nos ha dado en Cristo Jesús en el presente.

Pero en Josué capítulo dos, los espías israelitas adoptan la postura de victoria:

Y dijeron a Josué: Jehová ha entregado toda la tierra en nuestras manos; y también todos los moradores del país desmayan delante de nosotros. -Josué 2:24

Estaban parados en el borde, sabiendo que estaban a punto de entrar a la batalla de sus vidas. Pero hicieron una elección. Declararon VICTORIA en el Señor ANTES que la batalla hubiera aún comenzado.

¿Estás lista para este cambio de juego?

Como hija del Dios vivo –la hija escogida y adoptada de Aquel que tiene toda autoridad en el cielo y en la tierra- puedes decidir ahora mismo creer que vas a estar bien en Su mano.

¿Qué tal si no meramente “sobrevivimos” de prueba en prueba o de emoción en emoción?

¿Qué tal si somos proactivas en lugar de reactivas?

Confiadas en lugar de derrotadas.

Gozosas en lugar de quejosas.

Preparadas en lugar de petrificadas.

Expectantes en lugar de exasperadas.

¡Cuán diferentes pueden ser nuestras vidas si nos entrenamos para recordar, repetir y re-aplicar constantemente la verdad de QUIÉN ES DIOS en cada situación, para que operemos consistentemente desde una posición de VICTORIA en lugar de derrota!

 Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia,por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia” – 2 Pedro 1:3-4

Ese fue el versículo de vida que mi esposo y yo escogimos durante el asesoramiento prematrimonial en 1997, y poco sabíamos cuántas veces en los próximos veintidós años tendríamos que predicar esas palabras a nuestros corazones agotados por la batalla:

Su divino poder nos ha dado todo lo que necesitamos…

Todo para la vida, sí… pero además todo lo que necesitamos para salir del fuego pareciéndonos más a Él.

A través de nuestro conocimiento de Él.


Él es un buen, buen Padre. Debemos ir a la Palabra y recordar quién es Él y lo que ya ha hecho.

Nos ha dado Sus grandes y preciosas promesas.

Comencemos a proclamar Sus promesas y a apoyarnos en ellas (si necesitas algunos recordatorios, este estudio es un buen lugar para comenzar).

Hoy, ¿qué tal si vivimos como si fuéramos más que vencedoras por medio de Aquel que nos amó?… porque eso es lo que somos (Romanos 8:37)

Así que vamos a hacer esto, señoras.

Frente en alto.

Armadura puesta.

Pies hacia adelante.

La victoria clama lista.

Con el poder de Dios detrás de nosotras, vivamos como vencedoras hoy.

A Sus pies,

Whitney

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One Reply to “Viviendo como una vencedora”

  1. El 18 jun. 2019 10:35 p. m., Ama a Dios Grandemente escribió:
    Edurne posted: ” En la primavera de 1997 yo tenía 23 años. Tenía mucho cabello… y flequillo. Oh querida, abundante flequillo. Y grandes sueños. Tenía muchos de ellos también. La graduación universitaria estaba en el horizonte y entre todo eso, también los planes “

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