Caminando en integridad

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¡El profeta Miqueas ciertamente vivió en tiempos malos! El pueblo de Israel pecaba contra Dios una y otra vez. No querían vivir como Dios les había ordenado vivir, sino como las otras naciones alrededor de ellos. Adoraban ídolos e irrespetaban la ley que Dios les había dado. Su pecado trajo juicio sobre ellos, e Israel y Judá fueron tomados en cautiverio.

 

Los versículos de hoy hablan de la segunda venida del reino milenial de Jesús. Él cortará cada ídolo que adoraron en lugar de Dios. Destruirá cada cosa en que confiaron en lugar de Dios.

 

El hará lo que el pueblo debió de haber hecho.

 

Como cristianas, somos llamadas a vivir diferente del mundo.  Somos llamadas a ser inocentes y sin mancha, a traer luz a esta generación oscura, deshonesta y retorcida. (Filipenses 2:15). La Iglesia está esperando el momento cuando Jesús vuelva y nos lleve con Él (1 Tesalonicenses 4:13-18).

La pregunta que me hago hoy es…  ¿Cómo estoy esperando?

 

Nosotras, la Iglesia, somos llamadas a vivir una vida justa, que se destaca de una vida mundana. Somos llamadas a caminar en integridad.  Es decir, los que otros ven en público es exactamente quién eres en privado.

 

Vemos en Salmos 50 una descripción de la vida de un hombre perverso. Esta debe ser nuestra lista de verificación que nos ayude a pensar acerca de cómo estamos viviendo. ¿Cuáles son las cosas  que me gustan, en las cuales invierto mi tiempo, dinero y esfuerzo? ¿Cuáles son mis prioridades? ¿Con qué clase de personas estoy  pasando tiempo y qué hago con ellos? ¿Qué cosas estoy diciendo?  ¿Estaré mintiendo, chismeando, calumniando a otros? ¿Cómo estoy tratando a las demás personas? ¿Están viendo a Jesús en mí o  se sorprenden al descubrir que soy Cristiana?
La respuesta a estos interrogantes revelarán si yo estoy alumbrando al mundo o si mi vela se está apagando. Tengo que ser diferente.  Mi luz tiene que deslumbrar  donde quiera que esté hasta el día que me vaya de este mundo.

 

“Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.  Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán!”  2 Pedro 3: 10-12

Si realmente creemos que Jesús regresará, ¿por qué  no estamos viviendo nuestras vidas para glorificar a Dios? ¿Por qué es que nuestras vidas no sobresalen de las vidas de aquellos que no tienen al Espíritu Santo viviendo dentro de ellos? Nuestra creencia en la segunda venida de Jesús debería hacer una diferencia en nuestras vidas.
Querida amiga, recuerda que cada cosa sobre la tierra será disuelta. Todas las cosas que reunimos, nuestras grandes casas y posesiones terrenales se desvanecerán. Hoy, al reflexionar en estos versículos, haz que esperar y caminar en integridad sea prioridad en tu vida. Lucha por la santidad y la piedad en lugar de las posesiones terrenales hasta que venga el Señor Jesús, y deja brillar tu luz.

 

 

Contenta en Su servicio, 

 

Edurne

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