¿Brilla de gozo tu futuro?

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Los primeros 3 capítulos de Miqueas están llenos de duras palabras de reproche y juicio contra varios pecados en los que estaba involucrado el pueblo de Dios. Específicamente, Miqueas señaló su pecado de idolatría y codicia, lo que les llevó a una gran cantidad de conductas  pecaminosas.

Si bien estas son verdades que debemos escuchar (como lo hicieron los israelitas en aquel entonces), el segundo sermón de Miqueas es mucho más esperanzador. Su tema en los capítulos 3-5 es que hay un libertador que viene y con Él vienen la paz y la rectitud. ¿Quién no anhela eso?

Nuestros versos para hoy se centran en una esperanza futura. En la época de Miqueas, el pueblo de Dios era débil, sufría, se desviaba y se dispersaba. Pero el profeta promete que llegará un momento en que Dios reunirá a Sus ovejas y las fortalecerá.

Esto también es verdad de los cristianos de hoy. Somos débiles, estamos heridos, dispersas y, a veces, somos rebeldes. Pero esta esperanza futura es para todo el pueblo de Dios. Dios reunirá a todas sus ovejas y las sanará. Él te sanará, te quitará el dolor, te secará los ojos y te acompañará en el paraíso.

Esto solo es posible gracias a Jesús. Él es el redentor que nos compró de la esclavitud del pecado. Él es el Salvador que nos rescata del justo juicio de Dios. Él es el restaurador que trabaja diariamente para restaurar la imagen de Cristo en nosotros y un día la completará. Él es nuestro Sanador que tomará todas nuestras partes rotas y las reparará para que no solo sean completas, sino también perfectas. Él es nuestro Proveedor que nos dará todo lo que necesitamos para vencer el pecado y crecer en justicia.

Gracias a Jesús, puedes estar alegre, agradecida y contenta en esta vida sabiendo que tienes una vida aún mejor esperándote.

¡Él es nuestro todo!

Desafortunadamente, el atractivo del mundo, el engaño del pecado y el sufrimiento en nuestras vidas pueden hacernos olvidar o incluso dudar de que Dios hará todas las cosas nuevas. Con demasiada frecuencia, nuestros ojos se centran en lo temporal en lugar de lo eterno.

Entonces, ¿qué puedes hacer para vivir la vida al máximo y, sin embargo, estar cimentada en la esperanza futura que tienes gracias a Jesús?

Permanece en la Palabra de Dios. Es tu ancla en todas las circunstancias de la vida. Corrige tus creencias defectuosas, calma tu corazón y reconforta tu alma. Las Escrituras son un recordatorio constante del gran amor de Dios hacia ti y la obra de Jesús para salvarte.

Desafío: esta semana piensa y escribe todas las cosas que te impiden gozar de la esperanza futura que se te ha prometido. ¿Qué puedes hacer para avivar la llama de la alegría y el agradecimiento en ti?

Mirando a Jesús

Jen

Traducido por Joanna Pérez de Merino

 

Plan de lectura semana 3 –

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Versículo para memorizar semana 3 –

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