Valiente cuando estás desanimada

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Si tú y yo nos sentáramos hoy a tomar una taza de café y compartiera mi corazón contigo, esto es lo que diría.

Batallo con el desánimo.

Peleo contra eso como un boxeador en un ring. Algunos días gano, pero son muchos más los que pierdo.

Oro semanalmente … a quién estoy engañando, oro todos los días por ello.

Odio que mi lucha con el desaliento sea continua. Parece que nunca se toma vacaciones.

Hay días en que evalúo el costo, y si le permito a mi corazón dirigir mi mente … me pregunto si todas las luchas, si todas las pruebas, si todos los sacrificios realmente valen la pena. Y cuando permito que mi corazón guíe mi mente por este camino tan desgastado, doy lugar a la tentación de preguntarme “qué pasaría si”. ¿Qué si dejara de servir? ¿Qué si dejara de escribir? ¿Qué pasaría si dejo de dirigir y ayudar a las mujeres a escudriñar la Palabra de Dios todos los días? Solo piensa en cuánto más fácil sería mi vida. ¿Cuánto más tiempo tendría para hacer otras cosas? ¿Cuánto menos estresada me sentiría?

Hay días en los que intencionalmente tengo que ahogar las emociones que siento y las dudas que inundan mi mente tan pronto me despierto y en su lugar elijo moverme, elijo dejar la cama, elijo trabajar … independientemente de cómo me sienta. Porque la verdad, este mundo no es mi hogar y tampoco es el tuyo. La vida aquí no es perfecta. No siempre logramos los ‘finales felices’ o los ‘felices para siempre’ … al menos no de este lado del cielo.

Estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos. 2 Corintios 4: 8-9

No creo estar sola en mi lucha contra el desaliento. Creo que Pablo también se desanimó de vez en cuando.

Y por eso me encanta leer 2 Corintios 4: 8-9 … en una extraña manera, me es de aliento.

Pablo, un hombre visto como un héroe en nuestra fe, también era un hombre que conocía la adversidad, el dolor y el desaliento. Igual que yo, y estoy adivinando … igual que tú, también.

La vida de Pablo estaba lejos de ser perfecta y ni siquiera estaba cerca de ser llamada “fácil”, sin embargo, siguió adelante. Incluso en medio de las luchas y el desaliento, puso a un lado sus emociones y siguió firmemente a Dios.

Al observar el ministerio de Pablo a la luz de la definición de éxito del mundo, Pablo no tuvo mucho éxito.

Y sin embargo, a pesar del desaliento, los reveses y las luchas … continuó.

Y nosotras deberíamos continuar también.

Como Pablo, todavía podemos elegir ser valientes cuando estamos desanimadas.

¿Por qué? Debido a la promesa de Dios de que Él nunca nos dejará ni nos abandonará. (Deuteronomio 31: 6)

Por cada razón que tenemos para estar desanimadas, hay también una oportunidad para glorificar a Dios.

Es difícil para el mundo ver la diferencia que Cristo hace en nuestras vidas cuando ellas parecen perfectas y sin preocupaciones. Sin embargo, cuando la vida nos derriba y elegimos ser valientes y recuperarnos, eso es lo que llama la atención. Al igual que Pablo, cuando nos sentimos atribuladas por las circunstancias de la vida, pero no angustiadas… tenemos la oportunidad de mostrar la diferencia que Cristo hace en nuestras vidas.

Nuestras luchas son reales, pero también lo es nuestro Salvador.

El desaliento no discrimina, pero tampoco lo hace Dios. Él nos da libremente su poder y exactamente lo que necesitamos para ser valientes en medio de nuestras batallas.

Mi oración por mí y por ti es que Dios nos dé una visión espiritual, no solo física. Visión para ver el mundo de la manera que Él lo ve, así que aunque lo que vemos puede ser desalentador, sabemos por Marcos 10:27, que nada es imposible para Dios. Dios siempre está trabajando en medio de nuestras vidas.

Elijamos ser valientes a pesar del desaliento que la vida nos arroja y, en cambio, decidamos avanzar con fe sabiendo que Dios está con nosotras en cada paso del camino, independientemente de cómo nos sintamos.

Ama a Dios Grandemente,

3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Nahelis dice:

    Gracias por abrir tu corazón. Acá desde la Florida Central también en la lucha diaria. Te bendigo y a todo el equipo.
    Nahelis

  2. Gracias por abrir tu corazón y alentarnos a continuar sabiendo que no soy la única que a pesar de tener a Cristo y su palabra viva me desaliento continuamente y parece ser una lucha tan cansada pero Él está siempre ahí tomándome de la mano y diciendo “no temas Yo te ayudo”. Gracias hermana porque a pesar de las circunstancias sigues siendo valiente y continúas alentandonos a conocer más a nuestro Salvador. Que el Señor te guarde de todo mal.

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