Valiente para hacer el bien

 

Amor. Una simple palabra que cambió el mundo. ¿Sabes qué es lo mejor sobre esa palabra? Que es más que un término: es una acción. El amor no es algo que sientes Es algo que haces. El amor cristiano, especialmente, debería reflejarse en lo que hacemos.

Gálatas 6:9 nos dice que no nos cansemos de hacer el bien. ¿Por qué? Porque nos cansamos. Nos cansamos de hacer bien a otros.

Cuando haces algo por otra persona y no hay agradecimiento.

Cuando dices algo amable y solo obtienes silencio por respuesta.

Cuando piensas en formas de bendecir a otros pero sientes que nadie se preocupa por ti.

Nos cansamos. Y dejamos de hacer el bien. Dejamos de poner nuestro amor en acción.

Me estoy hablando a mí misma en este momento.

Me encanta ayudar, me encanta servir. Me encanta ser creativa en buscar formas en las que bendecir a otros. Me emociono cuando veo que algo de lo que he planeado para otra persona sale bien.

Pero mi corazón se hunde cuando yo soy la única emocionada. Cuando no hay palabras de agradecimiento ni aprecio por lo que he hecho, no me entran ganas de hacer nada por nadie más.

Y eso está mal.

Dios, en Su infinita paciencia y comprensión del corazón humano, sabe que nos desanimamos, que nos cansamos de hacer el bien. Quizás porque no recibimos la respuesta que queríamos y nos sentimos heridos. Quizás porque ayudar a esa persona en especial nos hace salir de nuestra zona de comodidad. O quizás porque caminar la milla extra requiere demasiado esfuerzo y pensamos que alguien más lo puede hacer.

Por la razón que sea, si has decidido que hacer bien a alguien más no merece la pena, Dios dice: “No te canses”.

Tenemos un Padre bueno que ama hacer buenas cosas por nosotras. Y nosotras somos Sus hijas. Hemos sido creadas para hacer buenas obras. Piensa en eso.

Cuando decidas que no vas a hacer algo bueno por alguien más, piensa en que estás perdiendo una oportunidad.

¿Por qué necesitamos ser valientes para hacer bien a otros? Porque bajar nuestras expectativas, romper nuestro orgullo y obedecer a Dios incluso en la rutina de hacer buenas cosas una y otra vez, requiere valor.

No te canses de hacer bien. Busca oportunidades para ser una bendición No te preocupes por la respuesta. Estás haciendo tu parte. Estás haciendo lo que Dios quiere que hagas. Y eso debería ser suficiente para hacer bien a otros, ¿no lo crees?

Contenta en Su servicio,

 

Edurne

 

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