Ármate

 

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WK 06-01

Mientras me sentaba en mi computadora tratando de pensar en algo inspirador que escribir, mi mente  corría. Los plazos se acercaban (y pasaban) pero no podía escuchar lo que Dios quería decir a través de mí. Durante las últimas semanas había pasado por luchas familiares, enfermedades personales y obligaciones de la vida. Por decirlo en pocas palabras, estaba cansada.

Decidí dar un paseo y pasar tiempo con el Señor. Mientras oraba, una tormenta se formaba sobre mí. Podía ver cómo se desarrollaba en cada paso que iba tomando. El pájaro voló en la dirección del claro. Fue en ese momento en el que me di cuenta de que una batalla espritual se había estado formando en mi vida sin que me hubiera dado cuenta.

A veces, me pregunto cuánto, como cristianos, reconocemos la batalla espiritual en la que estamos envueltas cada día. Comprendemos que hay bien y mal pero pienso que a veces negamos que tenemos un enemigo que lucha en nuestra contra. En mi situación, reconocí que había tenido una época difícil que había afectado mi actitud y mi forma de escribir. Aun así, como había rechazado el aspecto espiritual de la lucha, no había luchado espiritualmente hasta que estuve totalmente quemada.

Cuando negamos la batalla espiritual, nos hacemos vulnerables al enemigo. Enterrar nuestra cabeza en la arena parece más fácil que enfrentar la realidad. Pero la verdad es que Dios provee para nosotras para cualquier cosa que venga en nuestro camino.

Pablo advierte a la iglesia primitiva de las estrategias del diablo en Efesios 6. Él les dice que no tenemos lucha contra carne ni sangre, sino contra fuerzas espirituales. Como estamos en esa batalla, somos animadas a permanecer firmes. Dios también nos ayuda a permanecer firmes.

Al leer Efesios 6, comencé a ver cómo la armadura de Dios me equipaba para estar firme durante mi lucha. Me di cuenta también de que necesitaba cada pieza: verdad, justicia, evangelio de la paz, fe, salvación y la Palabra de Dios. Todo funciona junto y es mi responsabilidad como creyente ponernos la armadura que Dios provee.

¿Qué pasaría si un soldado se vistiera para la batalla y solo se pusiera la mitad de su uniforme? Pensaríamos que no está siendo sabio en sus acciones y que le está dando al enemigo la oportunidad de ganar. De la misma manera, sería tonto comenzar el día sin sumergirnos en la Verdad de Dios. Pero hay muchos días en los que no me armo para la batalla como debería. Sin embargo Dios, en Su gracia, me sigue dando gracia.

Mientras la batalla arrecia, soy animada a seguir luchando – sabiendo que estoy luchando la buena batalla y que Dios me ha equipado para permanecer firme. Es mi responsabilidad reconocer al enemigo y utilizar los recursos que Dios me ha dado.

Padre Dios, gracias porque en mis luchas, continúas enseñándome que eres bueno y amoroso y solo Tú eres Dios. Oro para que me ayudes a ser sabia para reconocer cuando el enemigo ataca y que pueda estar preparada espiritualmente. Gracias por Tu gracia que me cubre a través de Tu Hijo, Jesús, Ayúdame a estar firme en la batalla. En el nombre de Jesús, amén.

Cortney

 

Desafío semana 6: Identifica un área de tu vida que pueda ser una batalla espiritual y ora para que la armadura de Dios te ayude a permanecer firme en esa situación.

Desafío extra: Pide a una amiga que ore contigo sobre esa situación particular.

 

Plan de lectura semanal

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Versículo para memorizar –

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