Viviendo para agradar a Dios

S2D3

“Porque esta es la voluntad de Dios, tu santificación:   que te abstengas de la inmoralidad sexual;   que cada uno de ustedes sepa cómo controlar su propio cuerpo  en santidad y honor,   no en la pasión de la lujuria como los gentiles que no conocen a Dios… ” 1 Tesalonicenses 4: 3-5

Tenía una audiencia atrapada una vez más en la vieja furgoneta, un momento perfecto para continuar nuestra conversación continua sobre pureza con estos apuestos adolescentes míos (¡¿no dice Deuteronomio 6 que enseñes a tus hijos cuando te sientas, cuando camines, cuando te acuestas, cuando te levantas, y cuando montas en tu minivan?! je). Ya están acostumbrados, y mentiría si no admitiera que Dios usa estas conversaciones para desafiar mi corazón también. Dios es tan sabio y tan eficiente..

“Hay una epidemia  y no está afectando solo a su generación”, continué.

Hay una razón por la que la vida a menudo se siente tan llena, pero tan vacía.

Ya ves, en la carne queremos tenerlo todo. Queremos el mundo, y Jesús también. Y simplemente no funciona para nosotras.

Hay un límite en los afectos que podemos meter en lo  más profundo de nuestro corazón. Al final se llena. Y mientras Dios sigue deseando una relación íntima con nosotras, nos conformamos con las mañanas de los domingos y las oraciones a medias y confiamos en las personas y en las pasiones que nos rodean para llenar esos  profundos anhelos que solo Jesús puede satisfacer. Estamos corriendo hacia un mundo que es altamente accesible, pero que solo cumple temporalmente en el mejor de los casos.

“Y Dios quiere más para mí”. Para ti. Dios quiere todo nuestro corazón para que podamos estar satisfechas en Él”.

En algún momento del camino me pregunto si, como creyentes, nos hemos convencido de que al menos una parte de la satisfacción de nuestra alma debería provenir de este mundo. ¿Alguien es lo suficientemente atrevida como para admitirlo? Oigo que nos preguntamos: “¿Con cuánto me salgo con la mía?” En lugar de “¿Cómo puedo llevar una vida santa en un mundo pecaminoso?” ¡Qué pendiente más resbaladiza seguimos con un pie en el mundo y el otro en el Reino.!

¿Alguna vez te preguntaste por qué la vida se siente tan llena, pero está tan vacía?

¿Tan tentadora, pero tan insatisfactoria?

Tan accesible, ¿pero tan superficial?

¿Podría ser que Jesús realmente no tiene el primer lugar que merece en nuestras vidas después de todo?

Pablo tenía un mensaje para los Tesalonicenses, y Dios nos ha dado la misma Palabra. En resumen, dado que conocemos a Dios, debemos vivir así. Donde el mundo se entrega a los deseos pecaminosos, debemos vivir vidas santas ( 4:7 ). Para estar seguras, la santificación progresiva – volvernos más y más como Cristo-  es un proceso de por vida que solo se completará cuando veamos a Jesús cara a cara. Pero dado que conocemos a Dios y la justicia que nos llega a través de Cristo, nuestra posición en Él debería impulsarnos a una vida cada vez más santa. No porque trabajemos para ganar la gracia de Dios, sino que la nuestra debe ser una respuesta de adoración a esta dulce gracia, deslumbrante, inmerecida y milagrosa que tan generosamente nos ha prodigado. Somos nuevas criaturas (2 Corintios 5:17) llamadas a nuevos deseos, fortalecidas por el Espíritu que vive en nosotras.

Ya sea el tema de la inmoralidad sexual, la modestia, los medios o un millón de otros posibles compromisos que amenazan con robar nuestro afecto y descarrilar nuestro compromiso con lo que es santo y honorable, nunca es demasiado tarde para huir del pecado y buscar la rectitud. Las misericordias de Dios son nuevas cada mañana: ¡podemos confesar, dar la vuelta y comenzar de nuevo hoy! Sólo en Cristo podemos encontrar gozo duradero y satisfacción para nuestras almas.

¿Estás viviendo para agradar a Dios?

Como Pablo desafió a los tesalonicenses: “exhortémonos unos a otros en el Señor Jesús a hacer esto cada vez más”.

A sus pies,

Whitney

 

Hablemos: ¿Cuáles son algunas áreas comunes de “pendiente resbaladiza” en las que tenemos que estar en guardia como creyentes mientras vivimos en – pero no como- el mundo? ¿Cómo podemos animarnos unas a otras a vivir para agradar a Dios en estas situaciones?

Traducido por Joanna Pérez de Merino

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4 Replies to “Viviendo para agradar a Dios”

  1. Amen Dios nuestro, guianos en tus caminos de santidad, no seamos distraidos con el mundo y sus tentaciones, con nuestro corazon enganoso y perverso ni con el enemigo y sus instrumentos. Mantengamos la mirada en Ti al recorrer las vitrinas de las tentaciones, abre nuestros ojos y oidos espirituales a tu verdad. En el nombre de Cristo pedimos, amen

  2. Quieres llenar mi corazón que se encuentra quebrantado. Quieres llenarme de tu presencia y de tu amor para quedar saciada y plena. Y yo en mi tristeza no te permito actuar.
    Amado Dios gracias por estar aquí en este momento en que la soledad me consume, pero gracias por estar aquí también cuando experimento la necesidad de un cambio completo en mi vida. Gracias por todo lo que me das: esposo, hijas, familia, comunidad. En camino al cambio y de tu mano mi Señor.

  3. Gracias por la oportunidad que me das con mi esposo y mis hijos, ayúdanos a vivir una vida en santidad, doy gracias por tu cuidado y misericordia para con nosotros.
    Confiar en Dios cuando pasamos enfermedades, es importante entender que Dios esta cuidando de nosotros. Dios las bendiga.

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