Ministrándonos unos a otros

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Todos amamos y anhelamos amistad. Incluso, si eres una introvertida seria, como yo, la amistad es importante. Es divertido hablar y reír con los demás, disfrutar juntos de comidas y tener a alguien con quien conversar sobre distintos aspectos de la vida, como ser madres, matrimonio, soltería, organización, decoración, manualidades o entretenimiento.

Pero más que eso, necesitamos personas en nuestras vidas que estén dispuestas a ministrarnos con el Evangelio. Según nuestro pasaje de hoy, este ministerio en las vidas de los demás requiere algunas cosas.

Conocimiento

Cuando Pablo fue a Tesalónica, él fue allí para alentar a la gente con las buenas nuevas del Evangelio. Si, como Pablo, debemos ministrarnos las unas a las otras con el Evangelio, necesitamos saber qué impacto tiene en nuestras vidas.

En resumen, el Evangelio es la vida, la muerte y la resurrección de Jesús.

  • Su vida
    Durante la vida de Cristo en la tierra Él tuvo éxito en cada área donde fallamos. Cada ley que hemos roto, Jesús la cumplió perfectamente para nosotros. Y así, a través de Su vida perfecta, Su justicia se nos acredita cuando creemos.
  • Su muerte 
    A través de la muerte de Jesús, la pena de nuestros pecados es pagada y perdonada. Ya no tenemos el peso del juicio sobre nuestros hombros. En cambio, fue colocado sobre los hombros de Jesús. Su muerte nos da la salvación de la ira de Dios y de la pena por nuestros pecados.
  • Su resurrección 
    Cuando Jesús resucitó de entre los muertos, demostró que tenía dominio sobre todo, incluida la muerte misma. En Romanos 8:11 se nos dice que el mismo poder que levantó a Cristo de la tumba es el mismo poder que vive en cada creyente. Debido a que tenemos este poder, podemos luchar contra el pecado y vivir victoriosamente. Ya no somos esclavas, sino mujeres libres que pueden encontrar la victoria sobre el pecado. Ahora tenemos el poder de cambiar, no porque seamos fuertes, sino porque tenemos el poder de nuestro fuerte Jesús.

Es importante que realmente conozcamos y entendamos todo lo que Cristo ha hecho por nosotras a través de Su vida, muerte y resurrección. Será un gran estímulo en nuestras vidas y nos permitirá ser un verdadero estímulo para las demás.

Audacia

Todos debemos ser estimulados y desafiados con la Verdad del Evangelio porque somos olvidadizos. Necesitamos personas que nos digan con audacia: “No renuncien a superar sus pecados porque tienen todo lo que necesitan para ganar”. Y a veces necesitamos que otros hablen la verdad en nuestras vidas y digan: “Quejarse es impropio de un hijo de Dios que va a heredar un reino”.

Pero esta valentía debe mezclarse con humildad. Incluso Pablo dijo: “Hablamos, no para agradar al hombre, sino para agradar a Dios que prueba nuestros corazones”.

Necesitamos aprender a animar con audacia y humildad a aquellos con quienes nos sentimos cercanos con las Buenas Nuevas que nos trae el Evangelio.

Amabilidad

Cada vez que hablamos a la vida de alguien, debe hacerse con amabilidad. Aunque Pablo podía ser muy directo a veces, también fue muy amable.

Pero fuimos gentiles entre ustedes, como una madre lactante cuidando de sus propios hijos. (vs.7)

Las Verdades del Evangelio son palabras hermosas para aquellos que están agotados, temerosos, desanimados por su pecado. Debemos proclamar el Evangelio a otros con palabras bellas, nunca con una actitud más santa que tú.

Vale la pena proclamar el Evangelio porque vale la pena que Dios sea conocido. Pablo estaba dispuesto a llevar esta buena noticia a los tesalonicenses, aunque eventualmente sufriría dificultades y persecución. Para Pablo, valió la pena.

¿Es el Evangelio tan hermoso para ti que estás dispuesta a animar con él con audacia y amabilidad a los que te rodean?

Mirando a Jesús,

Jen

Traducido por Joanna Pérez de Merino

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3 Replies to “Ministrándonos unos a otros”

  1. Hace una semanas fuí agraviada por una persona a la cual estimo mucho y mi corazón se lleno de mucha tristeza pero también de enojo por la forma en que (desde mi punto de vista) me había tratado. Esa misma noche a traves de otra amiga Dios vendo mi herida con un mensaje que ella escribio. Lo que quiero decir es que muchas ocasiones Dios usa a otras personas o situaciones para que cuando hemos sido heridos por otros bajo la bandera de que estamos siendo corregidos el impacto que genera algo negativo sea menor.
    Yo necesitaba ser corregida pero no de la forma en que lo hicieron, Dios me recordo que su amor es mayor que cualquier falta y que yo debo perdonar también a quién en un mal momento me hirio tratando de hacerme un bien, al mismo tiempo que cuando yo deba ministrar a otros debo ser sabía usando las palabras e incluso el tono de voz.

  2. A mi me pasó algo parecido, me fallaron, y le preguntaba a Dios como puedo perdonar… y el me trajo a la memoria los peores pecados que cometí y pude calmarme un poco dejando mi ira innecesaria. Gracias por los mensajes de amor que nos dan.

  3. El hablar el evangelio a otros es un mandato para quienes conocemos las escrituras…Dios demanda de nosotros …predicar este evangelio a todos. si en el camino vamos a topar con enorme obstaculos…pero la experrencia personal que Dios deja en cada creyente conforme vivimos este evangelio se convierte en coraza fuerte que repele toda mentira del enemigo…vivamos este evangelio como verdaderos creyentes…no solo oidores de su palabra…Dios les bendiga más…

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