Buscando la Sabiduría de Dios

S03-D03

Antes de ser madre, solía pensar que iba a ser una muy buena. Quiero decir, leí todos los libros correctos, cuidé niños cuando era adolescente, obtuve un título en educación primaria y tuve la experiencia de enseñar durante algunos años. Desde mi perspectiva ingenua, tenía el conocimiento y la experiencia… o eso creía yo.

Luego tuve mi primera hija.

Y por primera vez en mi vida, supe del agotamiento real. Experimenté las noches de insomnio, las mañanas de madrugada de abrazar a un bebé que no paraba de llorar y me encontré, más noches de las que me gustaría admitir, llorando junto con ella en completa desesperación. Y justo cuando estaba sintiendo que estaba cogiéndolo el truco a esta cosa nueva de ser madre, para mi sorpresa, rápidamente quedé embarazada y tuve otra hija 16 meses después. Mirando hacia atrás ahora esos primeros años de insomnio, se sienten más borrosos que reales.

Ahora, por favor no me malinterpreten, la vida era buena. Me sentí increíblemente bendecida con mis chicas después de esperar casi 7 años por ellas… pero para ser realmente honesta contigo, fue difícil. Fue agotador y nada de lo que me esperaba. No fue como enseñar en un aula de niños que se van con sus padres al final de la jornada escolar… mis dulces pequeñas estaban conmigo 24/7.

La mamá perfecta que había imaginado en mi mente, rápidamente no se estaba volviendo realidad en mí y eso me rompió en pedazos.

Verás, tenía el conocimiento de cómo ser una “súper” madre. Yo “sabía todas las cosas correctas”, pero me faltaba la experiencia y la sabiduría divina.

El versículo 13 me recuerda a mí y a mi camino de maternidad:

“¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Que lo demuestre con su buena vida, con obras hechas con humildad que provienen de la sabiduría“.

Actos hechos con la humildad que proviene de la sabiduría…

Ser madre por primera vez me humilló… y aún lo hace.

Con el paso de los años, aprendí a no pensar “si alguna vez tengo un hijo que actúa así, haré esto…” Fallar algunas veces, cometer errores, perder los estribos, perder la cabeza … me ha humillado. Y con razón. Parece que tan pronto como estoy a punto de darme una palmadita en la espalda por algo que han hecho mis chicas, me encuentro humillada una vez más.

Ha sido la experiencia de vida. El día a día de cometer errores, tratar de aprender de ellos no solo me ha dado mucha humildad necesaria sino también sabiduría llena de gracia.

Dios ha usado esos eventos dolorosos no solo para humillarme, sino también para mostrarme mi necesidad de Él y Su sabiduría en mi vida.

Porque he estado cara a cara con mis insuficiencias como madre, esposa, amiga, hija… Dios ha usado esas experiencias para acercarme más a Él. A medida que he crecido en humildad, me he dado cuenta de cuán desesperadamente necesito Su sabiduría en mi vida, en lugar de la sabiduría que se encuentra en el mundo.

En los versículos 14-18, Santiago habla sobre dos tipos diferentes de sabiduría. Una es la del mundo y la otra es la del cielo.

La sabiduría de este mundo produce acciones de este mundo. Características como la envidia, la ambición egoísta, la jactancia y la mentira.

La sabiduría del mundo se centra en mí. Lo que puedo hacer solo, en mi propia fortaleza para mi propia gloria. Yo soy el centro de la sabiduría del mundo, no Dios.

Por el contrario, la sabiduría del cielo es pura. Es:

  • amante de la paz
  • considerada
  • sumisa
  • lleno de misericordia
  • produce buen fruto
  • imparcial
  • sincera

En los últimos 11 años que he sido mamá y ahora soy madre no solo de 2 niñas sino de 3, entiendo que obtener sabiduría divina no es una cosa de solo una vez, sino una elección humilde de buscar a Jesús todos los días.

Es diariamente, yendo a Jesús intencionalmente primero con mis preocupaciones, dolores y desesperación absoluta. Es en la elección de morir a mí mismo, a mis pensamientos, comportamientos y opiniones egoístas y a buscar una vida que se caracterice por las cualidades de la lista anterior. Cualidades como estar llena de misericordia, tener sinceridad y ser considerada.

Y he aprendido a lo largo de los años que una vida llena de la sabiduría de Dios se parece mucho a Jesús.

Amiga, si esta es la vida que estás buscando… no te canses ni te desanimes. A medida que Dios permite diferentes situaciones en nuestras vidas, tenemos la opción de si queremos humillarnos y aprender a crecer en la sabiduría de Dios o si queremos escuchar el mundo y la visión contradictoria que éste proporciona.

Vivir vidas llenas de sabiduría piadosa toma tiempo y requiere intencionalidad. Es un proceso aprendido a lo largo de toda una vida de búsqueda de Jesús, día tras día. No existe una varita mágica con la que Dios nos toque, donde instantáneamente tenemos la sabiduría del cielo sin la elección diaria de ella primero.

Lo que tenemos es una promesa de que Dios nunca nos dejará y estará con nosotros en cada paso del camino a medida que buscamos más de Él y menos del mundo.

¡Ama a Dios Grandemente!

Angela

 

Hablemos: ¿Cómo estás buscando intencionalmente la sabiduría de Dios sobre la sabiduría que se encuentra en el mundo?

 

Traducido por Joanna Pérez de Merino.

Advertisements

One Reply to “Buscando la Sabiduría de Dios”

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.