Semana 3 – Viernes

 

S03D05

 

Vigilar y guardar el rebaño durante la noche  era una de las  tareas que tenían los pastores a los que fue anunciado el nacimiento de Jesús. Quizás no estaban pensando en el Mesías, probablemente estaban preocupados por las ovejas que estaban próximas a parir, o por los ladrones que atacaban con frecuencia sus rebaños. Eran humildes obreros de pocos recursos económicos. ¡Cuánta fue su sorpresa cuando se les apareció un ángel en majestuosa gloria y luz! Sin duda cayeron al suelo, temblando de miedo.

Había nacido el Buen Pastor  que había sido profetizado 750 años antes. A pesar de la rebeldía del pueblo de Israel, Él sería enviado a consolar con Su ternura y con Su misericordia, sería enviado a Salvarlos.  Como buenos judíos ellos esperaban el Mesías prometido; un gran líder político y militar que les libraría  de la opresión Romana. Pero se encontraron con un bebe recién nacido  en un establo. Nació como cualquier otro  ser humano. El ángel testificó que Jesús era el Señor, esto es: Dios mismo.

Jesús no solo vendría  por  Su pueblo, también vino a salvarnos a nosotros de la opresión del pecado. Por Su gracia somos  ovejas de Su redil. Nos alimenta, nos lleva en Sus brazos, nos mantiene cerca de Su corazón. Nos guía suavemente lavando nuestras heridas, fortaleciéndonos y preparándonos para vivir.

Ejemplo de liderazgo, el pastor es quien provee, supervisa constantemente, suple nuestras necesidades físicas. Pero en Su cuidado tierno se da cuenta cuando estamos en dificultades, sabe que somos débiles, identifica cuando el espíritu está triste. Como los pastores de esa noche, vela y guarda Su rebaño, por lo tanto nunca duerme (Salmos 121:4).

Esto no solo nos llena de ánimo, sino que también  evalúa nuestro actuar  como ovejas frente al Pastor, invitándonos a obedecer y escuchar Su voz constantemente. A seguir Su modelo con otras mujeres. Como madres hoy somos retadas a pastorear el corazón de nuestros hijos, orando por ellos, instruyéndoles desde su niñez en la Palabra. Amándoles y teniendo un tierno cuidado con ellos, llevándolos en nuestros brazos, cercanos a nuestro corazón. Consolándoles en sus crisis,  en todas las etapas de su vida, curando sus heridas y conduciéndoles a que tengan un encuentro con  nuestro Señor Jesucristo, el gran Pastor de las ovejas (Hebreos 13: 20 -21).

 

Creciendo en Su palabra

 

Erica Cárdenas.

 

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2 Replies to “Semana 3 – Viernes”

  1. Gracias por compartir la palabra de Dios. Yo creo en el Senor porque el es un Dios de pactos de promesas. Es nuestro Amparo y Fortaleza.

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