Su nombre es… Introducción

 

introducción

 

 

Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo,

y le dio un nombre que es sobre todo nombre…”

– Fiipenses 2:9

 

La historia de redención comienza en el primer libro de la Biblia. En la primera parte de Génesis, después de que Adán y Eva desobedecieran a Dios a causa de la tentación de la serpiente, Dios promete que un Redentor vendrá a herir la cabeza de la serpiente (Génesis 3). Estas son las “buenas nuevas” de la gracia salvadora de Dios. Al pasar los años, Dios, de manera meticulosa, moldó personas y eventos para que trajeran a Aquel que destrozaría la cabeza de la serpiente.

 

Cuando llegó el momento oportuno, Dios unió a dos personas normales y corrientes, María y José, quienes serían las últimas dos piezas del rompecabezas de la redención. Cuando se comprometieron, un ángel vino y anunció que Dios estaba a punto de hacerse carne y hacerse como aquellos que necesitaban la salvación (Lucas 1). Este ángel dio instrucciones muy específicas sobre el nombre que este niño debía tener.

 

“Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es. Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.” – Mateo 1:20-21

 

Jesús—porque Él salvará a Su pueblo.

 

Este nombre debería ser el más precioso de todos los nombres para nosotros. En este nombre somos perdonados por nuestros pecados y reconciliados con Dios.

 

A través de la Escritura vemos la importancia de los nombres. Los nombres a menudo dicen algo sobre el carácter de una persona. Tomemos a Jacob, por ejemplo, cuyo nombre significa “engañador”. Otras veces, un nombre refleja el llamamiento de una persona, como cuando el nombre de Abram fue cambiado a Abraham, “padre de naciones”.

 

Cuando se trata de Dios, solo un nombre no es adecuado para describir Su carácter y Su poder. Un nombre solo no puede contener a nuestro Salvador.

 

Durante estas semanas que llevan a la Navidad, únete a nuestra comunidad de Ama a Dios Grandemente mientras estudiamos cuatro nombres que nos revelan la grandeza de Jesús.

 

Su nombre es…

 

Alfa y Omega. Aunque Jesús nació como los humanos, en realidad no tiene principio ni final. Él es Aquel en el que todas las cosas tienen su principio y su final.

 

Estrella resplandeciente de la mañana. La estrella de Belén guio a los sabios al Salvador de las naciones, pero es Jesús mismo quien es nuestra Estrella resplandeciente de la mañana, quien nos guía al Reino de Dios en el que podemos encontrar valor, guía y libertad del pecado.

 

El Buen Pastor. Ser pastor era muy duro. Tenías que vigilar y estar dispuesto a arriesgar tu vida por las ovejas. Jesús es el Gran Pastor. Su preocupación por Su pueblo es constante. Él no solo vigila sobre Sus ovejas continuamente, sino que dio Su vida para que Sus ovejas pudieran estar seguras.

 

Príncipe de paz. En el mundo y en nuestros corazones, la paz no es algo que se encuentra con facilidad. Cuando tenemos algo de paz, esta puede ser inestable o perderse con facilidad. Pero Jesús nos dice que Él es el Príncipe de Paz. En Él podemos tener una paz que sobrepasa todo entendimiento (Filipenses 4:7).

 

Nuestra oración es que esta Navidad veas la persona de Jesús con mayor profundidad al examinar Sus nombres. Que Dios nos haga crecer en nuestra fe y adoración a través del conocimiento de Su Hijo.

 

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