¿A quién amas?

 

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Estaba sacando la última bandeja de panecillos del horno cuando todos vinieron corriendo. Eran las 4 de la tarde de un lunes y entre las tareas y los olores de la cena, sus estómagos impacientes les habían ganado.

“¿Puedo comer uno caliente, por favor?”

Unos encima de otros, todos parecían pedirlo al mismo tiempo y poner su mano en mi espacio personal. Le estaba llevando una comida a una amiga enferma, pero había hecho unos más pensando en ellos. Mi corazón casi estalla. Oh Jesús, nos has traído hasta aquí. Risas y abrazos y mucho amor llenaron la cocina mientras los panecillos llegaban a las manos de los que más amo.

¿A quién amas?

Parece un gesto ridículamente sencillo y una respuesta demasiado emocional, pero recuerdo un día en el que mi amor era más limitado y mis “noes” innecesarios eran mucho más frecuentes en mi hogar. Más a menudo de lo que me gusta admitir, que me pidieran cosas y se echaran sobre mí había podido conmigo. Demasiadas veces había dado lo mejor de mí a los de fuera de mi hogar, ofreciendo a mi familia solo mi impaciencia y mis sobras como si fueran un obstáculo.

Oh Dios, perdóname.

En 1 Timoteo 5 Pablo advierte a Timoteo y le da instrucciones sobre cómo honrar y respetar a personas dentro de la iglesia, pero no tarda mucho en traer a la familia a colación:

Pero si alguna viuda tiene hijos, o nietos, aprendan éstos primero a ser piadosos para con su propia familia, y a recompensar a sus padres; porque esto es lo bueno y agradable delante de Dios.” 1 Timoteo 5:4

Las palabras de Pablo deberían hacernos reflexionar en cómo amamos, honramos y respetamos a aquellos en la iglesia, pero también de cómo mostramos amor a los que nos conocen en los espacios más íntimos – nuestras propias familias. Estas son las preguntas difíciles con las que te estoy desafiando esta semana:

¿Busco de manera regular oportunidades para animar, honrar y proveer ayuda tangible a aquellos en mi iglesia y en mi familia dentro de mis posibilidades, o estoy frustrada por las necesidades de otros mientras busco servir mis propios intereses?

¿Busco mostrar valor, gracia y amor a todas las personas o estoy invirtiendo solo en aquellos que son como yo o en aquellos que pueden ayudarme en mi agenda personal?

¿Estoy reflejando el amor de Dios en la manera en la que trato a aquellos en mi familia y en mi iglesia o de manera consistente no estoy disponible?

¿Estoy dando un modelo piadoso a la siguiente generación en la manera en la que amo y me preocupo por otros?

Oh Padre, transforma la manera en la que amamos a otros para que podamos parecernos más a Ti.

Por nuestras familias

Por nuestra iglesia

Por la luz del evangelio y la gloria de Cristo…

“en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios. Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús. Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.” – 2 Corintios 4:4-6

¿A quién puedes amar bien hoy?

A Sus pies,

 

Whitney

 

 

 

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