Triunfo en Cristo

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¡Cuántas veces nos sentimos tan asaltadas por el mal, tan invadidas de dolor, tan cruelmente humilladas que nos sentimos incapaces de tener agradecimiento en nuestro corazón!

Este estudio tal vez ha llegado a ti en uno de esos ataques del maligno, y no tienes ánimo para agradecer. Si esto es lo que sientes te pido que te detengas un momento y mires a quien teniéndolo todo, decidió despojarse de todo, decidió ser pobre siendo rico, decidió dejar atrás Su estatus divino para hacerse un siervo humano.

Decidió venir a sufrir, se expuso al sufrimiento más horrible por ti y por mí.

Nosotras nos vemos envueltas en dificultades y muchas veces sufrimos porque vivimos en un mundo caído, pero el Hijo de Dios no vivió en la pobreza por culpa de la tiranía de los poderosos de su época, no fue ajusticiado injustamente a causa de la corrupción de los religiosos de su época. Sino que decidió exponerse a la traición, a la pobreza y al sacrificio voluntariamente.

Nosotras podemos sufrir a causa de nuestro pecado, pero en Él no había pecado alguno.

Te preguntarás ¿porque alguien querría hacer algo así?

“Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos.” 2 Corintios 8:9

Este amor regalado por Su gracia es el que nos llena, nos enriquece, nos devuelve el gozo y la gratitud. ¿Crees que no eres capaz de sentir gratitud?

Él es la fuente, Dios es poderoso para hacer que abunde en nosotras toda gracia, Él es suficiente y en Él es que abundamos para toda buena obra.

“Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra.” 2 Corintios 9:8

Si Él se entregó al sufrimiento por nosotras, viniendo desde el lugar donde no hay lágrimas jamás, si Él sufrió dolor y rechazo para sacarnos del dolor que el pecado nos causa, y si Él decidió ser pobre para que nosotras fuéramos enriquecidas, ¿cómo no vamos a estar agradecidas?

“A pesar de no ser la más larga ni la más importante de las epístolas paulinas, la carta a los Filipenses tiene su propio y peculiar encanto, y un lugar importante entre las epístolas de Pablo. Escrita, lo mismo que Efesios, Colosenses y Filemón, durante su estancia en prisión, respira el raro perfume del gozo y paz cristianos en un contexto de sufrimiento. Combinando lo práctico con lo teológico, se ofrece el triunfo de la vida en Cristo –incluso en medio de grandes sufrimientos- a aquellos que tienen la vida en Cristo”.

John F. Walwoord

Filipenses: Triunfo en Cristo

¡Sí! Siendo sus hijas somos aliviadas, llenadas y enriquecidas, y como Él triunfó sobre el sufrimiento, nosotras también triunfamos. ¡El grito del triunfo es la Gratitud!

 

Ruth Pastor

Siguiendo siempre sus huellas

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