Mujeres de ADG – Un regalo inesperado

mujeres de ADG

Hola mis queridas hermanas, mi nombre es Carmen Salleres Benavente, soy de Perú, tengo 61 años, estoy divorciada más de 18 años, tengo tres hijos maravillosos y 6 nietos que amo mucho.

Conocí al Señor hace 21 años, en el peor momento de mi vida, Él tuvo misericordia de mí y fue mi fortaleza, en todo el proceso de separación y aún más el tener que sacar adelante un hogar con hijos adolescentes, yo sin trabajo pero el Señor me abrió las puertas soberanamente y nunca me falto el poder ayudar a la economía de mi casa.

Puedo decir hoy que se cumplió lo que dice en el verso “que estamos atribulados en todo, más no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos” 2 Corintios 4:8-9

Siempre he querido aprender de la Palabra de Dios y en mi búsqueda por blogs llegué a Ama a dios Grandemente. Siempre he tenido claro que debo aprender para poder vivir una vida conforme a lo que Dios quiere de mí, así que decidí inscribirme a un grupo de estudio.

Con la ayuda del Señor he aprendido a ser perseverante y no dejaba de compartir, me encantaba leer lo que otras ponían y ver como un versículo puede hablarnos a cada uno diferente, y esto enriquecía el estudio. Me enseñó a disciplinarme en la lectura de la Palabra, me acostumbré a hacer mi devocional, a meditar en lo que leía , y a poder aplicarlo a mi vida, al menos tratar de hacerlo, esto fue de gran ayuda para mi vida espiritual. Fue un gran reto, y eso se lo debo a Dios que me fortaleció y a ADG que proporcionaba el estudio.

Los artículos que colocaban me ayudaban a entender mejor lo que tenía que compartir; ha sido muy importante repasar cada versículo, fue como retomar el primer amor que sentí cuando vine a los pies del Señor. Cuando estudié el Salmo 119 pude experimentar lo mismo que el salmista, la Palabra ha vivificado mi caminar, me ha respondido y enseñado, me ha hecho entender para que pueda meditar sus maravillas, me ha sustentado cuando ya no daba más, me ha disciplinado…estoy muy agradecida.

Un día la líder de mi grupo me pidió que la ayudara en su grupo y les confieso que me dio mucho temor, pero acepté. Entendí después que Dios me estaba preparando, y llegó el día que me dijo ya puedes liderar un grupo. No me sentía capaz, siempre te pasan cosas por la cabeza ¿y si no puedo? Era gran responsabilidad. Tuve que orar mucho y pedirle al Señor que sea Él usándome porque yo en mi carne no lo quería.

Hoy tengo un grupo que gracias al Señor está funcionando, oro mucho por ellas, las aliento, las animo, me intereso en sus problemas, quiero que ellas sepan que estoy aquí para servirlas, y lo importante que es para sus vidas el aprender de la palabra de Dios, que somos bendecidas al tener estos estudios, que hay muchas mujeres que no tienen acceso a esto, y que no podemos desperdiciar esta oportunidad que nos da Dios a través de ADG, que podemos bendecir a otros.

He visto las luchas de las chicas y el compromiso para Dios y cómo el Señor está poniendo orden en sus vidas, en sus hogares, y cómo ellas hoy se sienten también comprometidas en esparcir el evangelio, ahí donde Dios las ha puesto.

En mi grupo conocí a Lizette Rodríguez de Castro y tuve la oportunidad de repetir la historia: Lizette tiene hoy su propio grupo de estudio. Mi hija (así le digo de broma), ya salía del nido lista para volar y contagiar a otras. Ahora trabajamos juntas cada una en su grupo, nos apoyamos en todo, oramos juntas, yo comparto en el suyo.

Nunca imaginamos que Dios nos iba a preparar una gran sorpresa; ella tenía que viajar a Argentina a recoger a su hija y nietas que regresaban a Honduras, y pasó por Perú unos días para conocernos.

Llego el gran día, cuando fui a encontrarme con ella en el Hotel, verla personalmente por primera vez, a pesar que hemos hablado tanto, fue maravilloso, nos abrazamos, lloramos, es increíble lo que ADG hace al unirnos a tantas mujeres de diferentes países y costumbres pero con un mismo sentir. Han sido tres días fabulosos en los que, aparte de mostrarle mi ciudad y a mi familia, Dios nos ha permitido tener conversaciones muy edificantes sobre lo que Dios hace en cada uno de nosotros cada día, escuchar la experiencia de ellos como padres con hijos ya casados.

 

 

Quiero para terminar compartirles lo agradecida que estoy a ADG por la oportunidad que me ha dado de ser parte del equipo de escritoras, me siento bendecida por poder servir a Dios de esta manera, nunca me he considerado escritora, pero eso creo es otra de las cosas que me ha enseñado ADG, al menos a mí, el tener que estudiar y poder compartir los devocionales me ha ejercitado en escribir y eso es una bendición para mi vida.

 

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Mi nombre es Lizette Rodríguez de Castro, vivo en Honduras, casada con Joe Castro Robles hace 37 años y tenemos 5 hermosos hijos y 5 preciosos nietos, todos sirven al Señor. Desde pequeña conozco al Señor y Él ha sido mi guía siempre, una cosa he sabido que no quiero vivir esta vida, sino es adorando y alabando a mi Señor junto con mi esposo y mi familia.

Una amiga me compartió un vrersículo y miré que abajo decía AmaaDiosGrandemente.com. Me llamó la atención el nombre porque desde adolescente, siempre me inscribía para hacer estudios bíblicos por correo. Me inscribí en ADG y me enviaron al grupo de Carmen Salleres.

Siempre he estado involucrada sirviendo en la obra, pero nunca me imaginé que el Señor me iba a dar el privilegio de servirle en este ministerio tan hermoso tan disciplinado, que está en serio con Dios.Y el Señor esta vez me presentó la oportunidad a través de ADG, utilizando a mi amada hermana Carmen Salleres para que me animara y me alentara a liderar un grupo.

He visto como las mujeres han sido afectadas por ser expuestas a la Palabra de Dios y cómo han tenido la libertad a través de este ministerio de expresar sus necesidades espirituales, pruebas y aflicciones por las cuales están pasando o pidiendo consejo, es algo hermoso y de mucha bendición.

Administrar un grupo donde el Señor nos ha puesto para servirle, para mí en lo personal es algo serio, no sólo es que lo estés administrando, porque tengamos un “título de líderes” es una responsabilidad que recae sobre nosotras, es estudiar, indagar y sobre todo compartir la palabra pura y fidedigna, es hacerlo con excelencia como el Señor se lo merece, porque como siempre digo que este negocio no es nuestro es del Señor. También es estar haciendo un trabajo constante animando a las hermanas a que compartan, porque este es el propósito por el cual se creó ADG, para que pueda llegar a todas las mujeres que se puedan alcanzar.

Sabiendo que son almas de muchas mujeres necesitadas de saber del amor de aquel que dio su vida por nosotras, de conocer los principios eternos de Dios los cuales no son negociables. Y algo bien importante que hemos visto y experimentado con Carmen Salleres lo que es efectivo apoyarnos juntas trabajando en equipo, eso ha sido excelente, ha hecho que formemos una amistad verdadera, como si nos hubiéramos conocido de toda la vida, cada día cuando nos escribíamos contábamos los días que faltaba para podernos abrazar.

Otra cosa que ha sucedido, es que mi esposo Joe quien tiene un gran corazón para el Señor, también se ha animado más, en ver lo que estamos haciendo y se ha unido con un grupo de hermanos a estar orando los Miércoles y Domingos, se hizo amigo con Carmen Salleres que siempre cuando nos escuchaba conversar sobre los grupos y de las cosas del Señor, él también terminaba conversando de la Palabra del Señor con Carmen.

Me gusta mucho el verso que comparte el apóstol Pablo en Filipenses 3:7-8 que dice: ” Pero cuantas cosas eran para mi ganancia, las he estimado como perdida por amor de Cristo.” Y ciertamente aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Mis hermanas queridas, siempre debemos buscar la excelencia en cualquier cosa que hagamos para nuestro Dios, que el Señor siga bendiciendo enormemente este ministerio, para expandir su Palabra con el evangelio de nuestro Señor Jesucristo.

 

Desde ADG damos gracias por las vidas de Carmen y Lizette, nos gozamos por lo que el Señor hace a través de este ministerio y de mujeres dispuestas a dar de su tiempo para ayudar a otras a crecer en el Señor. ¡Gracias chicas!

 


 

 

¿Tienes un testimonio de cómo Dios ha usado ADG en tu vida? ¿Quizás en tu grupo de estudio o con el blog y la página? ¿Quizás con los materiales para niños en casa o en la escuela dominical? ¿Tal vez con los materiales de ADG en el grupo de mujeres de tu iglesia? Si nuestro ministerio ha sido de impacto, de ánimo o de ayuda en alguna manera para tu vida, nos gustaría que nos mandaras tu historia para que podamos compartirla aquí los martes y animarnos unas a otras.

Puedes mandarnos tu historia de ADG a nuestros mensajes privados de la página de Facebook o a edurnecia@hotmail. com

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