Obediencia a la Verdad

 

 Obediencia a la verdad

“Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres”.

Una y otra vez, me siento tentada a mentir, “mentira piadosa, o mentirita blanca”, (la disfrazo con cariño, como sintiéndome menos culpable). Al leer este capítulo de Hechos 5, me doy cuenta cuán misericordioso es el Señor conmigo, que por Su gracia y amor, no me hace morir en los momentos que miento, como le pasó a Ananías, con Safira su mujer, ¡Gloria a Dios por eso!, pero ha confrontado mucho mi actuar diario y creo que estoy a tiempo para enmendar mis actitudes ante la rutina.

Pero… ¿por qué mentir? Como cristianas y testigos del amor del Señor, somos llamadas a proclamar la verdad, a ser imitadoras de Jesús, quién fue santo y puro, a “Obedecer Su Verdad”, lamentablemente en nuestra cotidianidad cometemos este pecado: MENTIR.

¿Está su jefa? No, fíjese que está en una reunión fuera… y justo la veo enfrente. ¿Viene cerca? Si, estoy a unos 5 minutos, ya llego-, cuando realmente estoy saliendo de mi trabajo y estoy como a media hora de llegar. Qué tristeza me da mi poca transparencia, no solo ante mi gente, sino ante mi Padre Celestial, que con Su amor me sostiene y perdona. Analizando mi realidad, veo la falta que me hace obedecer a Dios antes que a los hombres y mi gran necesidad urgente reencontrar el camino de la verdad.

¿Cómo lograr mantenerme en la verdad? Juan 8:31-32 nos dice: “Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”. Debo permanecer en la palabra de Dios, conocer su verdad… Meditar en su Ley, de día y de noche (Salmo 1:2)

Realmente es un reto diario el mantener la verdad y sujetarme a la Palabra, permanecer firme ante la tentación de alterar con mentiras aunque “piadosas” lo que está sucediendo; porque podemos engañar a los demás, pero al Señor que todo lo ve, que todo lo sabe y que desde antes de la fundación del mundo tenía planes para nosotras, a Él no se le puede engañar, ni ser burlado. ¡Eso no sucederá! ni por muchas palabras bonitas que usemos para mentir, Él está allí esperando a que actuemos como sus hijas, fieles a sus estatutos, a sus enseñanzas.

Porque Jehová conoce el camino de los justos; mas la senda de los malos perecerá.” Salmo 1:6 Yo no quiero perecer, quiero PERMANECER, sujetarme a su verdad, aferrarme y amar la verdad, ser grande en esos detalles pequeños que de repente me hacen alejarme de la senda de los justos: Quiero decir la verdad, obedecer a Dios.

¿Te animas como yo a cambiar la actitud de decir “mentiritas” y a prevalecer en la verdad? Hoy el Señor nos da un día más para cambiar, para retomar las fuerzas y decir la verdad. Que el Espíritu Santo nos redarguya y nos haga sinceras, honestas, transparentes y fieles al Señor, para que sin importar las circunstancias, mantengamos la verdad en nuestros labios y en nuestro corazón. Porque para el Señor nada es imposible y puede transformarnos cada día a su imagen, a su rectitud y a su verdad.

Alcanzada por Su gracia,

Carolina de Santos

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