La Palabra de Dios en tu vida diaria

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“¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! Más que la miel a mi boca.”

 ~ Salmo 119:103

Mis hijos me hicieron esta pregunta muy seriamente  “¿Cómo es que conoces al señor de la ventanilla del autoservicio?”

Ja. “No lo, conozco realmente,” Les dije. Excepto por que como que si lo conozco un poco.

Tiene dieciocho años y siempre está en la ventanilla de comidas rápidas y cuando paso por allí a comprar una gaseosa, especialmente esos días calurosos del verano, ahí lo veo. Sé que estaba en los últimos años de la escuela secundaria, pero no logro graduarse, así que está estudiando bastante para hacer sus exámenes que le ayudarán a su graduación.

Se además que es un buen trabajador, dedicado y que algún día le gustaría hacer algo más con su vida. Me lo dijo un día sonriendo, mientras me servía mi bebida.

Es muy agradable y amigable y siempre le da un saludo caluroso a mi pequeña cuando ella baja su ventana, le saluda y le hace caras divertidas. El sonríe cuando le llámanos por su nombre. La verdad nunca había pensado en eso, pero me imagino que debe significar bastante para el…  así sea que lo aprendimos porque lo lleva en una etiqueta en su uniforme.

La semana pasada cuando pasamos por las bebidas, él no estaba con su sonrisa usual. Y antes de que pudiera preguntarle me dijo que había tenido una semana difícil. Algo relacionado con una chica y que sentía que no tenía propósito.

“Lo sé”  le dije “he estado allí”. Le dije “¿oye, conoces a Dios? “ también observé por mi espejo retrovisor a mis hijos escondiéndose en la silla de atrás. He.

 

Le compartí el proverbio 3:5-6 y le dije que mi vida sería un desastre sin Dios y su palabra. Y en vez de mirarme como si fuera una mujer loca, que no sale mucho a la calle (conozco esa mirada con mis hijos adolescentes), las lágrimas comenzaron a salir de sus ojos y me susurro, “creo que Dios está tratando de decirme algo. Eres la tercera persona en esta línea que me ha hablado de la Biblia hoy. Y una sonrisa se esbozó en su cara de nuevo y movió su cara como que no podía creerlo.

“¿Quieres venir a la iglesia con nosotros este domingo?” le dijo mi hija desde la parte trasera del auto… Ahhh aquella niña . Me sentí un poco mal por las personas que esperan a su turno en la línea, aunque no tan mal eh. “oye señora se que tu hamburguesa es muy importante, pero estamos hablando de Jesús aquí”

Bueno realmente no lo dije pero lo pensé… Pero seamos francos, muchas veces guardamos la palabra de Dios para los días de iglesia, las bodas, los funerales o estamos en desacuerdo con algo que nos ofende del actuar de la sociedad.

Pero la palabra de Dios es para lo mundano, para lo diario. Es más es especialmente para aquellas cosas diarias y mundanas.

Es esperanza en nuestros lugares de trabajo y en nuestras cocinas. Nos anima cuando nos tomamos nuestro primer café y también en esas conversaciones nocturnas con nuestras amigas. Es nuestra paz cuando nuestros pequeños nos hacen pataleta y en aquellos situaciones difíciles de nuestras relaciones. Es vida durante nuestras temporadas de sequía y propósito cuando nuestra ropa de lavado parece no terminar. Es dicha en medio de los rompimientos amorosos de nuestros adolescentes y en aquellas impredecibles varadas de nuestros autos. Es nuestra confianza en los momentos desconocidos y en los últimos tiempos.

Y es Dios mismo revelándose esa tarde de martes en la línea del autoservicio.

“Si Dios no gobierna nuestras tareas mundanas, entonces Él no te gobierna. Por qué es allí donde vives.” ~ Paul Tripp

Dios nos ha dado este libro maravilloso, lleno de esperanza, ánimo, paz, vida, propósito, dicha, confianza, y me estremezco al pensar en las veces que he tomado mi Biblia como mi último recurso – en los grandes momentos de la vida y en mi día a día mundano. Y me estremezco cuando pienso en las veces en que yo sabía que debería haber compartido con los demás y no lo hice. ¿Por qué tan a menudo vamos a la Palabra de Dios como último recurso, cuando se ha regalado a nosotros como una ventana que no tiene precio en el corazón de nuestro Salvador?

Un regalo demasiado precioso para dejarlo sólo para nosotros mismos.

Dios, que sea a tu palabra a la que corremos en lo mundano. Que sea tu palabra la que fluye de nuestros labios, listos y dispuestos a dar vida y esperanza a los que nos rodean.

 

“¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Es mi meditación todo el día. Su mandamiento me hace más sabio que mis enemigos, porque está siempre conmigo “~ Salmo 119: 97-98

A sus pies,

Whitney1

Traducido por Guissete Hurtado

 *CONVERSEMOS: ¿Cómo incorporas la palabra de Dios en los momentos mundanos de tu día?

{Desafío Semana 5}: Además de estudio bíblico regular, puedes incorporar cada día la palabra de Dios en al menos UNA cosa “del diario vivir”. Por ejemplo: mientras están lavando los platos, escucha un capítulo de la Biblia de alguna de las fuentes que los hacen en línea. O envía un versículo para animar a una amiga.

***RECURSOS EXTRA

Guía devocional semana 5

Devocional Salmo 119 niños semana 5

VIDEO SEMANA 5

(Si no puedes ver el video da clic aquí)

PLAN DE LECTURA SEMANAL

5

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR

5

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2 Replies to “La Palabra de Dios en tu vida diaria”

  1. Gracias, podrían facilitarme el devocional de la semana anterior y el de ahora

    Bendiciones.

    Sonnia Solano de Orellana

  2. Es cierto! Cuanto necesitamos aprender a vivir en la Palabra todo el día. Algo que ha sido de gran bendición para mí es que manejo un poco más de una hora todos los días para ir al trabajo…frente al volante se ha convertido en un lugar para tener conunión con Dios, escuchando su Palabra en la radio, orando o alabando mientras manejo. Muchas veces a sido un lugar de meditación ( no es que no voy pendiente de los carros jeje) pero es una hora donde voy sola y no hay otras personas a mi alrededor y he encontrado esa oportunidad para buscar a Dios aun mientras manejo.

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