Protegiéndonos de los falsos maestros.

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Desde su nacimiento hasta los actuales días,  falsos maestros han turbado a la Iglesia. Pablo advirtió a Timoteo acerca de Himeneo y Fileto que “en relación con la verdad, se desviaron” y cuyas palabras se fueron extendiendo como la gangrena (2 Tim. 2: 16-18). Y Juan, en 1 Jn. 2:22, habla de los que estaban negando que Jesús era “el Cristo” y los llama “mentirosos” y “anticristos”. Los Apóstoles usaron palabras fuertes para expresar el peligro de la herejía y los falsos maestros.

Ahora queda claro por qué Pedro quiere que los creyentes tomemos la santidad en serio y atesoremos la verdad de Dios acerca de Jesús. Los falsos maestros en los días de Pedro, así como los falsos maestros en nuestro tiempo, enseñan mentiras que llevan a la gente lejos de la fe y la piedad. Eran y son peligrosos porque dirigen a la gente lejos de la verdadera doctrina y por lo tanto lejos de Dios.

Pero antes de empezar a buscar herejes y anticristos seamos cuidadosas. Dónde la iglesia ha existido no sólo han habido falsos maestros, sino también desacuerdos entre los cristianos. Los  desacuerdos sobre la doctrina no son necesariamente una cuestión de herejía.La herejía no es sobre diferentes creencias con respecto al bautismo, el hablar en lenguas, estilos de adoración, o incluso puntos de vista sobre los Últimos Tiempos.

De acuerdo con las escrituras un falso maestro, o hereje es alguien que niega a la persona y obra de Jesús (1 Juan 2: 22). Los falsos maestros niegan la Trinidad, la deidad de Jesús (o su humanidad), el regreso de Cristo, la suficiencia de las escrituras y/o que la salvación viene por medio de Cristo  solamente.

Estas son enseñanzas peligrosas que pueden conducirnos a que haya cada vez menos de Dios en nuestras vidas y a ¡una vida sin Dios!Pedro no se contiene cuando nos habla acerca de algunas de las características de estos falsos maestros. Ellos eran avaros y codiciosos. Al igual que los animales se apoyaban en los sentimientos y deseos en lugar de la sabiduría, la razón y la intuición (vs.12). Ellos se explotaban unos a otros, se entregaron a los pecados sexuales, se rebelaron contra Dios, y eran arrogantes en su enseñanza falsa.

Una de las maneras en que su arrogancia se observó fue que no tenían un respeto/temor saludable de los ángeles (como María y otros tenían) (vs 10). Eran impertinentes con la Palabra de Dios. Lo que tú creas determinará tu forma de actuar y lo que dices; y esto se ve en los falsos maestros contra los que Pedro estaba hablando.

La descripción de Pedro en 2 Pedro 2: 10-16 es muy gráfica porque él quiere que entendamos la gravedad y los peligros de los falsos maestros. Pero aquí está la cosa, es fácil dejar fuera estos versos y creer que nunca habremos de negar a Cristo o su obra. Pero la gente no cae de golpe en la falsa doctrina. La herejía no se abraza de repente, sin previo aviso. Más a menudo es una desviación  lenta y constante que nos lleva lejos de la verdad.

Hay muchas razones por las que las desviaciones nos llevan lejos de la verdad y terminamos creyendo una mentira. Una de ellas es el aburrimiento. Es seguro decir que muchas, si no todas, hemos experimentado el aburrimiento en nuestro caminar espiritual. Llegamos a sentirnos aburrida con la iglesia, con la predicación, con la adoración y con la Palabra misma. Allí es cuando empezamos a buscar algo emocionante y nuevo, algo que nos mueva el corazón y nos haga sentir entusiastas y apasionadas. A veces este aburrimiento nos lleva a tratar de tener una fe que se mezcla bien con el mundo. Esto puede ser peligroso. Aquí es donde el comprometer nuestras creencias comienza muy sutil y encontramos que hasta empieza a sonar bien e incluso correcto.

Nuestra protección contra las falsas enseñanzas, e incluso contra el peligro del aburrimiento se encuentra en la Biblia.

La Biblia es un libro vivo (Hebreos 4:12) y más cortante que un bisturí de cirujano. No sólo puede cortar hasta el alma y darnos vida, puede revivir nuestro corazón y darnos una renovada pasión y amor por Dios y Su Palabra. La Biblia está llena de amor al rojo vivo de Cristo por su pueblo y sólo esto  quitará el frío que comienza envolver nuestros corazones.

¿Estás aburrida? ¿Te sientes decaída en tu fe? Si te encuentras cansada de la Escritura te aseguro que la Escritura no es el problema. Tu corazón es el problema. El único remedio es sumergirte más profundamente en las Escrituras y orar constantemente para que Dios te mantenga fiel y centrada en Él.

Debemos pedir que nos proteja contra la búsqueda de la excitación de las enseñanzas impulsadas ​​emocionalmente por el hombre y centradas en el hombre, que nos podrían llevar lejos de la verdad. Verdad que trae libertad, alegría y vida.

En Busca de Jesús,

Jen

Traducido por Joanna Pérez de Merino

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