Preparándonos para sufrir bien

Semana 1 - Miércoles

Vino a visitarme en Navidad – con su dulce voz tan suave y paciente como siempre. ¡Qué alegría fue quedarnos despiertas hasta altas horas de la noche para ponernos al día y turnarnos para arrullar a su nuevo bebé!

Sonrío al pensar cómo comenzó nuestra amistad desde hace veinte años: yo era una estudiante en la universidad, y ella era parte de un grupo de chicas de séptimo grado que tuve el privilegio de guiar en sus primeros años en el grupo de jóvenes. Ella me cuenta ahora la historia de cómo su madre la llevó al grupo de jóvenes llorando porque no quería ir, y nos reímos mucho porque ¿cómo reconocer a esa chica ahora? Ella es una de las más comprometidas de los seguidores de Jesús que conozco. Dios nos hizo madurar mucho durante los años de crecimiento críticos, y formó un vínculo entre nosotras que iba a soportar el tiempo, la distancia, y todo tipo de cambios en su vida.

 

Sarah-L

{Los primeros años: Sarah es la que está de amarillo, y estoy a su derecha.}

Ahora, después de todos estos años, los papeles se invierten, y Sarah me enseña sobre lo que significa sufrir bien.

Cuando uno es joven y lleno de vida, nadie espera a escuchar las palabras “tumor cerebral”. Pero después de un ataque de tristeza y un torbellino de consultas al especialista, este fue el diagnóstico de mi amiga hace unas semanas. Seguido rápidamente de una cirugía del cerebro. Cirugía cerebral crítica para esta preciosa amiga, hija, esposa y mamá de cuatro niñas. Pensé en mis propios hijos – y en su pequeño recién nacido que acababa de acurrucar en Navidad – y apenas podía pronunciar esas palabras en voz alta.
Pero desde el principio, esta chica estaba decidida a centrarse en la verdad.

Recuerdo que me dijo que no quería desperdiciar esto.

¿El viaje será fácil? Para nada.

¿Ha habido momentos de incertidumbre? Absolutamente.

Pero en palabras de Sarah, “Saber que Dios de alguna manera podría utilizarlo para traer gloria a sí mismo de repente dio propósito este recorrido.”

Mi amiga no ha desperdiciado su sufrimiento. En cambio, ha permitido que su confianza en Jesús resplandezca de manera más brillante en medio de él.

Una y otra vez, vi a Sarah meditar en las Escrituras, llenando intencionalmente su mente con la verdad como olas que rompen con fuerza. Como seguidores de Cristo, ahora somos capaces de ver nuestro sufrimiento a través de un lente diferente que el resto del mundo…

“No importa cuál sea el resultado, mi futuro está seguro en Cristo” (1 Pedro 1: 4).

“Este ensayo servirá un propósito que es mayor que mi comodidad” (1 Pedro 1: 7).

“Incluso en la incertidumbre hay gozo inefable” (1 Pedro 1: 8).

Una cosa es mirar hacia atrás, ver la mano de Dios y reconocer el bien que viene de sufrir después de que se acabó y la solución ha llegado. Otra muy distinta es encontrar el gozo justo en medio de los días más duros, cuando no sabemos lo que será mañana. La cuestión no es si el sufrimiento vendrá, sino cómo vamos a responder cuando estamos en medio de él.

“Jesús perdió toda Su gloria para que pudiéramos ser vestidos de ella. Él fue alejado para que pudiéramos conseguir acceso. Estaba atado, clavado, para que pudiéramos ser libres. Fue expulsado, así que podremos acercarnos. Y Jesús llevó el único tipo de sufrimiento que realmente te puede destruir: el de estar separada de Dios. Tomó eso así que ahora todo el sufrimiento que llega a tu vida sólo te hará crecer. Un trozo de carbón bajo presión se convierte en un diamante. Y el sufrimiento de una persona en Cristo sólo te convierte en alguien precioso. “~ Tim Keller

Y puesto que nuestros sufrimientos no pueden realmente destruirnos, utilicémoslos para reflejar a Jesús al mundo…

A sus pies,

Whitney1

 

**** Hablemos: ¿Cuáles son algunos de tus pasajes favoritos de las Escrituras a los que te aferras en los tiempos de sufrimiento? Vamos a compartirlos y a animar a las que podría necesitarlo al abrazar las verdades de hoy…

 

Traducido por Joanna Pérez de Merino

3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Karen Hernandez de Arreaga dice:

    San juan 11:4 esta enfermedad no es de muerte es para la gloria del hijo d Dios , hay muchos pero este no se me olvida xq me quede sin caminar a causa d nervios comprimidos eni columna y cuando me dieron esto x palabra me afere a ella y tuve paz miraba como empeoraba cada dia y mi familia preocupada y yo no sufria yo tenia paz

  2. Ileana Cifuentes dice:

    Mis textos favoritos son: Salmos 103:3 “… Él que sana todas tus dolencias”; Jeremías 30:17 “Más yo haré venir sanidad sobre tí, y sanaré tus heridas, dice Jehová”; Jeremías 33:3 “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas, que tú no conoces.” 33:6 “He aquí que yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré y les revelaré abundancia de paz y de verdad.” Y el que ha sido la promesa que me sostiene es Isaías 41:10 y 13 “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo”. Espero le ayuden a la hermana.

  3. Mercedes dice:

    Salmo 40:17 “Aunque yo estoy afligido y necesitado, Jehova pensara en mi, mi ayuda y libertador eres Tu”
    En los momentos dificiles tener la conviccion que el Dios Todopoderoso Creador del Cielo y la Tierra te lleva en su pensamiento, te da seguridad y serenidad

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