Nuestra vida podría llegar a ser la única Biblia que algunos leerán.

jueves 6

Tengo una lista de oración larga, seguro igual que la tuya, donde el orden de prioridades empieza por mí misma, wow cuán fácil es ver nuestras propias necesidades y llegar al Padre y volcar nuestro corazón y pedir, esperando Su prontísima repuesta ¿cierto? Y cuán insistentes podemos llegar a ser, cuando nos interesa algo.

Nos encanta pedir, tenemos una lista enorme de peticiones urgentes a nuestro favor, ¿pero cuál debería ser la actitud ante las peticiones que hacemos?

¿Por qué no agregar a otros como peticiones urgentes antes de las nuestras?

Cuando mis dos hijos eran chicos los enseñe a no hacer berrinche cuando quisieran algo, ¿viste algún niño haciendo un berrinche porque quiere un juguete o porque quiere algo en particular?

¡Puedo imaginar tu cabeza asintiendo que sí!

Qué fea es esa escena. Oraba que mis hijos no lo hicieran, les advertía que no podían hacer berrinches; he visto este espectáculo en diversos lugares, en la Iglesia, en el metro, en los centros comerciales, en supermercados y es tan vergonzoso para la madre, ella no sabe cómo disimular ni cómo controlar al berrinchudo, no puede esconder su cara de vergüenza ante la mirada de la gente, murmurando entre los dientes sobre la mala actitud de su hijo, y ¿cómo termina esta madre? avergonzada, ante esa actitud malcriada de un hijo mal educado.

Allí vemos el corazón lleno de pecado. Desde tan temprana edad, son capaces de manipular y actuar para obtener su cometido, y nadie creería que esa tierna carita y dulce sonrisa, podría convertirse en unos segundos en un pequeño monstruo berrinchudo casi incontrolable y en ocasiones indomable.

Todo es cuestión del corazón.

¿Qué actitud tengo yo cuando le pido a Dios algo, es la misma que tiene ese berrinchudo? ¿O vengo con humildad a mi Padre Celestial?

Pidan, y se les dará; busquen, y encontrarán; llamen, y se les abrirá.

Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra;

y al que llama, se le abre.

Mateo 7:7-8

Pedir, buscar y llamar son palabras que están en un imperativo presente y continuo.

Pero ¿cuál debe ser la forma correcta de usar estas palabras?

Pedid, … con humildad

Buscad, … con paciencia

Llamad, …. con serenidad

Seamos constantes y fieles en la oración, hablemos con nuestro Padre amoroso, pero veamos muy detenidamente cómo pedimos, y qué pedimos.

En la crianza de mis hijos traté de enseñarles que podían pedir sin exigir, que podían orar y depender de Dios con respecto a sus peticiones. Aunque yo tuviera el dinero al alcance de mis manos para complacer sus peticiones, siempre les dije, ora por eso, y si Dios quiere dártelo te lo dará, y así es hasta ahora. Enseñar a nuestros hijos a depender de Dios y no de nuestro bolsillo ni del bolsillo de ellos mismos, es maravilloso. Depender del dador de todas las cosas, con un corazón humilde y agradecido sea cual sea la repuesta, eso nos ayuda a valorar, agradecer y cuidar lo que viene de su mano .

Muchas veces me pregunto si soy sabia en mis peticiones, si sé discernir cuál es mi motivación ante esas peticiones y deseos, si es la voluntad de Dios agradable y perfecta para mi vida.

¿Somos egoístas en orar solo por lo que anhela nuestro corazón? ¿Así como el niño berrinchudo?

¿O venimos a Él derramando un corazón humilde, pidiendo sabiduría y la guía de Dios para todas las cosas?

A medida que le conocemos más a Dios, le amamos más, sabemos lo que le agrada y sabemos lo que no le agrada, buscamos su guía, su aprobación, su voluntad. Nuestra confianza en la respuesta de Dios está basada en el conocimiento que tenemos de Él, porque es un padre amoroso y mejor que los padres terrenales, y si como madres terrenales somos capaces de darle lo que consideramos mejor a nuestros hijos, imagínate lo que nuestro Padre Celestial es capaz de darnos.

Él no va a darme lo que quiero, Él me dará lo que es mejor para mí, lo que será para mi bien, lo que necesito, siempre le dije a mis hijos, si NO lo tenemos no lo necesitamos porque Dios tiene cuidado de nosotros.

Hay una regla de oro universal diría yo, y me gusta, la Biblia la deja clara.

Estoy segura de que a todos nos encanta ser bien atendidos, llegar a un lugar y que nos traten de manera amable y considerada, sin prisas, que presten atención a nuestro requerimientos y peticiones, que nos solucionen nuestros problemas de manera satisfactoria, eficaz, con prontitud y cortesía, ¿es así verdad como deseamos que nos atiendan y nos sirvan?, la regla de oro consiste en comportarnos con los demás como quisiéramos que ellos se comporten con nosotros.

¿Te pusiste a pensar en eso? implica un compromiso en acción de mi parte, atender, amar, cuidar, ser eficaz, cortés, considerada, respetuosa, prestar atención y dar la solución a las peticiones que me hacen, ayudar a otros de la misma forma como yo quiero que me atiendan. También implica interceder en oración por otros, eso también es parte de la regla de oro, ¿esa es la forma en que atiendo a mi esposo, a mis hijos y familiares, a mis hermanos en la fe, mis amigos, mis vecinos, que no conocen a Cristo?  ¿Les estoy enseñando con mi ejemplo?

Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos…

Mateo 7:12

Es decir, todo lo bueno que le damos a nuestros semejantes, es lo mismo que esperamos nosotras recibir, como cristianas necesitamos mostrar el amor de Cristo y ese amor lo vamos a reflejar en cómo somos con los demás, como somos con nuestro esposo, hijos, familia , la familia en la fe, con nuestra comunidad… ¿Cómo puedo ser de bendición e influencia para todos ellos? Viviendo como Cristo requiere, siendo un reflejo de Él en este mundo, diciendo al mundo que soy cristiana. Es una gran responsabilidad, ellos esperaran de mí una conducta ejemplar, un testimonio que honre el nombre de Dios, ellos verán, observarán y analizaran nuestra vida, nuestra conducta, nuestras palabras y nuestras actitudes. Nunca olvidemos que nuestra vida podría llegar hacer la única Biblia que algunos leerán, por ello debemos cuidar de cómo vivirla.

Con amor y gratitud

Olimar

Encuentra a Olimar en su blog – Hecho en casa by Oli

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One Reply to “Nuestra vida podría llegar a ser la única Biblia que algunos leerán.”

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