Humildad Real y Amor Radical

viernes sem 1

Pues si yo, el Maestro y Señor, les he lavado a ustedes los pies, también ustedes deben lavarse los pies unos a otros. 15 Yo les he dado un ejemplo, para que ustedes hagan lo mismo que yo les he hecho. Juan 13:14-15 (NVI)

¿Recuerdas el pequeño pedazo de infierno que se desata la noche del arresto de Jesús? Tenemos el beso de traición de Judas, Pedro cortando la oreja del soldado, Jesús sanando a a ese soldado mientras lo están deteniendo, y el resto de los discípulos corriendo asustados. Por la mañana, incluso Pedro había negado a Jesús tres veces. Pero esa noche loca, en realidad, comenzó con una cena tranquila con los 12 discípulos.

Jesús pasó 3 años hacienda vida con estos hombres. Los amaba hasta la muerte (literalmente) y usó sus últimas horas de libertad para mostrarles el camino del amor. Fue en esta cena de Pascua que Jesús instituyó la Cena del Señor como una manera de recordar lo que a Él haría por ellos. Pero también fue muy práctico. El tomó una toalla y agua y comenzó a lavarles los pies a Sus discípulos. Sus amigos estaban sorprendidos. Los discípulos andaban todo el día en sandalias, sus pies estaban sucios y calientes, y Jesús les estaba lavando los pies. Esto era un trabajo asqueroso típicamente asignado al sirviente más bajo. ¿Qué estaba haciendo Jesús?

Pedro pierde el significado de esto por completo. Al principio él no quiere que Jesús le lave cualquier parte de él, entonces, cuando Jesús trata de explicarle, Pedro decide que le gustaría que Jesús no sólo le lavara los pies, sino también sus manos y la cabeza. Pedro no estaba entendiendo.

Espero que nosotras no perdamos el punto. Al inicio de la semana hablamos acerca del hecho de que nuestra relación con Dios debe ser primordial de otras relaciones en nuestra vida porque estas serán impactadas y dirigidas por ella. En los versículos de hoy vemos esa verdad viniendo a la vida.

Jesús nos muestra el camino a la humildad y amor.

Humildad Genuina

Al lavar los pies a Sus discípulos, Jesús nos enseñó la humildad. No hay lugar en la vida de un cristiano para una actitud “yo soy más santo que tú”. Jesús, Creador y Señor de todo, no pensó que servir a sus amigos (y hasta a sus enemigos – Judas) estaba por debajo de Él. La humildad lleva a una persona a ver que todas las personas son igualmente valiosas y tienen necesidad de bondad. La humildad es el corazón de alguien que considera que otros son más dignos de honor que ella.

Amor Radical

Si usted quiere saber cómo amar a alguien realmente, entonces mira cuidadosamente como Jesús lava los pies de los discípulos. El amor de Jesús por Sus amigos se ve tanto en el gran sacrificio, como en el servicio práctico. Su amor es incómodo porque no merecemos lo que hace por nosotros. Jesús no estaba simplemente enseñando a Sus discípulos una lección al lavarles los pies. Él estaba lavando Sus pies porque los amaba.
Nosotras también debemos estar dispuestas a mostrar bondad en pequeñas y grandes maneras a aquellos que Dios pone en nuestras vidas. El amor por los demás nos mueve a sacrificar y servir; nos llevará a rebajarnos y a exaltar al otro.

Para algunas de nosotras esto puede ser fácil de hacer con nuestras familias, pero podemos tener dificultades cuando se trata de los que están fuera de nuestro hogar. Oren por la compasión, así como la oportunidad de demostrarlo. Algunas de nosotras encontramos personas amorosas fuera de nuestras familias que son fáciles de llevar y divertidas, mientras que mostrar amor radical dentro de casa se nos hace mucho más difícil. Oren por la amabilidad y paciencia.

Miramos a Jesús como el único que nos puede salvar. Pero no hay que olvidar que el camino de la salvación que Jesús caminó para nosotras incluyó sacrificio y servicio, amor y humildad. Cuando encontramos la vida eterna en Él, nos encontramos con el poder de amar a los demás también.

Mirando a Jesús,

Jen

LoveGodGreatly.com

JenThorn.com

Traducido por Larissa Zelaya Barragán

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2 thoughts on “Humildad Real y Amor Radical

  1. asi es muchas veces vemos primero a quien servimos y si nos conviene lo hacemos pero si vemos que la persona es humilde y que tiene sus ropas humildes ni caso le hacemos debemos aprender de JESUS que el no hace acepcion de personas y servir a todos por igual en especial a los de la casa nuestra los hijos y nuestro esposo .aprendamos a darles las gracias cuando nos ayudan hacer algo ,a ser agradecidas aunque no lo hagan como nosotras lo hacemos ellos hacen su mejor esfuerzo ,y muchas veces no lo agradecemos .

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