Ana, un llamado a la fidelidad

ana llamado a la fidelidad

“Estaba también allí Ana, profetisa, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad muy avanzada, pues había vivido con su marido siete años desde su virginidad, y era viuda hacía ochenta y cuatro años; y no se apartaba del templo, sirviendo de noche y de día con ayunos y oraciones. Ésta, presentándose en la misma hora, daba gracias a Dios, y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención en Jerusalén.”(S. Lucas 2:36-38 RVR1960)

Qué hermoso tema el de nuestro estudio, “La Ruta hacia la Navidad” me gusta porque al leerlo me hace pensar en algo en movimiento, en un hacer y un tratar de alcanzar. La mujer de la que me ha tocado hablar hoy era una viuda, por cierto, ¿Se han fijado cómo la Palabra nos habla de muchas viudas?

Por mencionar algunas, está Tamar a quien recientemente estudiamos, también  la viuda de Sarepta que alimentó a Elías,  Noemí la suegra de Rut, también recordemos a la viuda inoportuna ante el juez, y por último a aquélla que dio sus últimas dos moneditas como ofrenda. Ellas y muchas otras de pronto parecen datos no relevantes entre tantas historias asombrosas y poderosas. Sin embargo, Dios quiso dejar testimonio de ellas, ¿por qué? pienso que para que podamos conocer más profundamente el maravilloso corazón que El tiene, inclinado, como el de cualquier padre, a proteger al más desvalido de sus hijos. Viendo por la necesidad así de fuertes como de los débiles. Usándoles para mostrar su gloria, tal como dice la escritura en 1a Corintios 1:27-19

“Sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es a fin de que nadie se jacte en su presencia.”

Retomando nuestra historia de Ana, de quien leemos algunas de sus características, que no usaba ese título para causar lástima u obtener provecho personal, tampoco se había convertido en una mujer desocupada, chismosa o entremetida en lo ajeno, no daba pie a malos comentarios acerca de su persona, todo lo contrario, la palabra nos refiere que esta bella mujer no había dado cabida a la decepción y la amargura sino que servía de día y noche dedicada a la oración y al ayuno en el templo…..escucharon ese “oooooooh!” ah pero esperen……había estado haciendo esto tooodoos  los días por sus últimos 84 años!! wooooow!!

No sé ustedes pero a mi estos datos me hablan de fidelidad, de un carácter firme,  de constancia, disciplina, entrega y un grande amor. La vida de esta mujer de quien como dato extra se nos narra que estuvo casada 7 años, aparece en medio de la presentación del pequeño Jesús, y se le refiere como una profetisa, que aunque no sabemos si declaró alguna palabra profética sobre el pequeño, ella ciertamente hablaba del niño.

Era una mujer que vivía constantemente en la presencia del Señor, sobre quien reposaba el Espíritu Santo, debía tener palabras para hablar y edificar, para consolar y animar, Y esto es quizás lo que hoy me llama la atención, ese corazón que Ana mostró de servicio y fidelidad, ese accionar continuo en favor de otros, y que por lo descrito en el pasaje, podemos ver que no eran arranques inesperados, no eran momentos en lo que movida por alguna emoción o necesidad asistía al templo, no asistía buscando algún puesto o demandando títulos.

La Palabra nos dice que estaba dedicada, había puesto su propósito en orar y ayunar por su nación. Wow! Alguien puede decir, claro porque ya era de edad avanzada, ¿qué otra cosa podría hacer? Tal vez, pero la palabra dice que solamente 7 años duró su matrimonio, era joven cuando se dedicó a sí misma para el servicio en el templo.

Creo que como mujeres de Dios, hay tanto qué aprender de esta sierva.  Tanto que entender y poner en la perspectiva correcta a la luz de la palabra de Dios. El mundo y nuestra propia naturaleza caída, se han encargado de envolvernos en la búsqueda de una supuesta “felicidad” que nos merecemos y que debemos buscar a toda costa. Pero con esto lo que ha sucedido es que hemos dejado de cumplir el diseño de Dios para nosotras como esposas, como madres, como hijas y hermanas, inclusive como miembros de una comunidad.

Hace años un maestro que tuve en el instituto bíblico, nos dio un ejemplo que jamás olvidé, él decía miren las flores, ellas no tienen necesidad de hacer nada para llamar la atención, no necesitan un letrero para que se les identifique como tales, ahí están quietas, entre la hierba, junto al camino, cualquiera que pase junto a ellas sabrá de inmediato,  esa es una flor, sin que esta necesite alzar su voz para hacerse notar. Son de todos vistas, y quizás hasta haya quienes tengan el privilegio de disfrutar no solo de sus colores sino también de su dulce fragancia.

Mujeres amadas tanto quienes son lectoras de nuestra página Ama a Dios Grandemente, como cada una de las que voluntariamente pertenece a uno de los grupos de estudio. Hemos sido llamadas a ser y hacer, en ese orden, no a la inversa. Hemos sido escogidas, lavadas y puestas en los lugares donde estamos con un propósito y una razón, no tenemos que correr precipitadamente movidas por los afanes de este siglo, ocupadas en cumplir los requisitos de este mundo en el que estamos y nos movemos, pero al que no pertenecemos. Creámosle a nuestro Dios, que El sabe dar buenas dádivas, confiemos en que sin importar lo que hoy oprime o limita nuestro caminar, a pesar de ello, El está en control, usará toda situación para cumplir sus propósitos en nosotras, lo digo otra vez, SUS PROPOSITOS, no los sueños desatinados que a veces tenemos y por los que nos desgastamos.

Florezcamos donde El nos plantó, seamos esas vides que llevan fruto a la derecha y la izquierda, gocémonos en su gracia que nos sostiene cada día, recordemos sus promesa de que no estamos solas, sino que El estaría con nosotras todos los días hasta el fin del mundo  Les animo en el Señor a retomar el llamado de Dios, a levantarle hijos e hijas que le honren, a ser ayudas idóneas o viudas dedicadas, o madres solteras que se santifican en todo su ser. Sea cual sea nuestra situación y el tiempo que nos esté tocando vivir, honrémosle y sirvámosle con todo lo que Él ha puesto en nosotras. El día llegará cuando estemos solas de frente ante su gloria y oh mi Dios cuánto anhelo para mí y para ustedes,  que El pueda decirnos: “venid benditas de mi Padre, en lo poco fueron fieles, en lo mucho se les pondrá, entren al gozo de su Señor.”

“Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios.” 1 Pedro 3:3-4

Sirviendo al Rey con gozo,

Silvia Sánchez de Salazar

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4 thoughts on “Ana, un llamado a la fidelidad

  1. Me inpacta mi corazon se me encoje al ver las grandes verdades de Dios en su palabra ,que maravilloso ver mujeres que realmente an sido fieles a El [ese es mi deseo cada dia de mi vida con la ayuda de el a si sera] hna silvia que hermoso es ver cuantas mujeres vemos en la palabra de Dios sabe lo que ha hablado este mensaje a mi UN PROPOSITO Y UNA RAZON EN MI VIDA. 2_florecer donde hemos sido plantadas esta frase desde hinicio del ano y ahora nuevamente me hace recordar su palabra ,muchas gracias por su palabra hna que Dios continue usando sus vidas en todo el mundo y nosotras continuemos floreciendo para la gloria de Dios!

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