Abrazando lo inesperado {La Ruta hacia la Navidad}

viernes semana 2

Nunca olvidaré las noches enteras pasadas en ese armario pequeño del apartamento, balanceando a mi primogénito de mal humor y cantando suave y desesperadamente “Be Still My Soul” (Calma mi alma) hasta que mis palabras no podían más a través de mis lágrimas. Habíamos acogido con entusiasmo nuestro primer bebé, pero el camino era más difícil de lo que habíamos anticipado:

Una pérdida de trabajo Sorpresiva y a última hora mudarnos de casa dos semanas antes de que naciera el bebé.

Problemas de salud inesperados que plagaron a nuestro dulce bebe desde el día que nació.

Las luchas sorpresivas y emociones tristes que sentí en las semanas después de dar a luz.

Tensión financiera no planificada sobre una casa en otra ciudad que no se vendía.

Y justo cuando yo estaba dudando de mi competencia en casi todas las áreas de mi vida, me desperté una mañana con un bebé de seis meses de edad gritando en un brazo, y una prueba de embarazo positiva en la otra.

“Señor, no puedo hacer esto”

No era el regalo de otro bebé lo que me afligía. La vida es absolutamente un milagro de Dios demasiado maravilloso para poder comprenderlo totalmente. Lo que pesaba en mi corazón era la duda en mi habilidad de caminar bien esta ruta inesperada- porque, seamos realistas, mi caminar como madre hasta ese momento me había dejado sintiéndome muy débil y descalificada.

Pero Dios nos llama al calificado.

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Yo lo sé, pero ¿por qué necesito que me lo recuerden tan a menudo? Estoy más frustrada en mi propia falta de fe que en lo inesperado, Dios sabe mejor que yo. Escúchame, Él siempre sabe más que yo.

Pero María,

Las manos jóvenes de María, se soltaron. Ella no estaba paralizada por el miedo cuando Gabriel le dijo que daría a luz al Mesías. Oh, en términos humanos, seguro que fue una noticia impactante, inesperada, sorprendente, no planificada.

Pero ella no lo dudó.
No se cayó al suelo en llanto, dudando.

Ella no se hizo mil preguntas o levantó la voz enojada, y, definitivamente, no se molestó con el Señor, “Señor no puedo hacer esto”.

No, ella acepto su llamado y levantó su voz humildemente en adoración- no porque ella estuviera confiada en sus habilidades- sino porque ella CONOCIA a Aquel que la había llamado.

Cuando llega lo inesperado, tenemos dos opciones: Podemos paralizarnos, o podemos adorar.

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Navidad 2002.

Esa fue la navidad que sacudió mi mundo… en la forma de 8 libras y 8 onzas, un niño inesperado.

Pero escucha, Dios siempre, siempre sabe más que yo.

Dios sabía que yo iba a necesitar puntos brillantes en días cansados, así que me dio un chico que es siempre el primero en saltar y limpiar un charco de leche derramada – incluso si él no fue quien lo derramó. Sabía que iba a necesitar un alivio cómico, así que me dio UN niño – este chico – que se ríe constantemente de todos mis chistes malos. Él sabía lo que necesitaba aprender más compasión, así que me dio un chico que me reta a amar a la gente sin reservas. Sabía que iba a necesitar recordatorios frescos sobre la redención, así que me dio este muchacho que aceptó el regalo de la gracia de Dios y nunca lo dejó. Pero Dios también sabía que tenía que dejar ir mi autosuficiencia. Mi orgullo. Mi control sobre mi vida. Así que me dio este muchacho, que también ha hecho que yo dependa de Jesús como nunca antes.

Las rutas inesperadas pueden paralizarnos, o hacer que adoremos.

¿Lo mejor de todo? No necesitas confianza en tus habilidades para caminar bien la ruta inesperada. Solo necesitas conocer al que te llamó- y luego, con manos abiertas- pon toda tu confianza en El.

Dios no llama al calificado, sino que califica al llamado.

Abrazar lo inesperado en {La ruta hacia la Navidad} suena como algo así:

He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra.” ~ Lucas 1:38

¿Puedes decirlo?

Padre te adoro, porque el camino inesperado también es un camino que lleva a la gracia inmerecida. Tu eres digno… haz tu voluntad en mí.

 

A sus pies,

 

Whitney1

 

 

 

LoveGodGreatly.com

Traducido por Larissa Zalaya Barragán

 

Porque mejor es tu misericordia que la vida; Mis labios te alabarán. ~ Salmos 63:3

*Hablemos: ¿estás lista para dejar tu ruta inesperada a Jesús? Como primer paso, en la sección de comentarios hoy simplemente escribe la súplica humilde de María: “He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra

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7 Replies to “Abrazando lo inesperado {La Ruta hacia la Navidad}”

  1. tremenda la enseñanza nos enseña a confiar cada día mas en nuestro Dios y que debemos alabarle y adorarle en medio de la dificultad porque solo El tiene el control.

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