Contando Sus maravillas

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Apenas tenía 6 años, cuando supe realmente lo que significaba “dar gracias a Dios” con todo el anhelo de mi corazón. Terminaba un rico verano junto a toda mi familia, tres familias más nos habían acompañado unos días a la playa, las vacaciones terminaban. Al regreso, decidieron distribuir a los niños en los vehículos, a Carmen y a mi nos tocó en el carro con mis papás con todas las maletas e implementos de cocina. Mis hermanas y el resto de chicos y los tíos de Carmen en los otros vehículos. Recuerdo mi mano con una bolsa llena de trapitos, toallitas, vestidos de muñecas y la sonrisa de mi mamá al verme cabeceando por el sueño. Llamó tanto la atención, que el tío de Carmen hizo señas a mi papá, para que paráramos a cambiar de posición en los asientos. Era el momento en el que Dios determinó “la esperanza con la cual me ha llamado” (Efesios 1:18). Después de cambiar con Carmen y recostarme entre mi mamá y la ventana, quedé profundamente dormida.

Un fuerte ruido como de una explosión me despertó, la imagen totalmente angustiante, un conductor ebrio nos había hecho volcar y ahora solo veía escombros del vehículo y todo revuelto. Inmediatamente gente lugareña se acercaba a curiosear la tragedia. Con el impacto me había salido del vehículo y entonces en pie, aún con la bolsa de mi muñeca en la mano y sin sandalias, empecé a buscar sobrevivientes, sin entender qué pasaba… Pidiéndole a Dios que estuvieran vivos mis padres. Me revisé y de forma increíble para aquel impacto, apenas tenía una cortada en el dedo índice, rasguños en las rodillas y sangre en la nariz…“Con sus plumas te cubrirá, Y debajo de sus alas estarás seguro… (Salmo 91:4). Mi papá atrapado en el vehículo y mi mamá totalmente lastimada, agonizando; la gente intentó retirarme porque decían que no debía presenciar lo que estaba sucediendo, pero me tiré sobre ella y con las toallitas de mi muñeca, empecé a hacerle presión sobre la herida de su costado, gritando: “Dios mío por favor no te la lleves”. Luchamos como media hora intentando mantenerla con vida hasta que pudimos subirla a una patrulla (nunca llegó la ambulancia) en busca de un hospital, mientras tanto, lograron sacar mi a papá de los escombros del carro y cuando me quiso levantar y abrazar, no pudo ya que sus brazos estaban totalmente fracturados…. sin embargo, Carmencita, con quién había cambiado asiento, ya había partido con el Señor.

Fueron meses de recuperación para mi mamá en cuidados intensivos, siete costillas fracturadas y suturas a lo largo de todo el cuerpo y rostro. Casi cinco operaciones para recuperar los movimientos de los dos brazos de papá y yo, un completo testimonio del amor y cuidados de Dios. No podía más que AGRADECER al Señor su misericordia y la oportunidad de vida. Dar gracias por un tiempo extra, por una oportunidad de vida más, por volver a vivir y cumplir el plan perfecto de Dios en nuestras vidas.

“Entrad por sus puertas con acción de gracias,
Por sus atrios con alabanza;
Alabadle, bendecid su nombre.

 Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia,
Y su verdad por todas las generaciones”.
Salmo 100:4-5

Mi familia y yo no podemos más que agradecer la bondad del Señor, nunca vamos a tener palabras suficientes que agradezcan Su misericordia. Conscientes nada más de que Dios tiene propósitos específicos para nuestras vidas. Vivir para testificar nuestro agradecimiento y servirle a Él, desde cada una de nuestras circunstancias. Puedo agradecer por ese instante en el que se cambió mi destino, ahora me gozo de contar las bendiciones en mi hogar, con un esposo maravilloso, 17 años de casada, , dos hermosos hijos y hasta una perrita!

Para exclamar con voz de acción de gracias,
Y para contar todas tus maravillas”. Salmo 26:7

 

A lo mejor no alcance a contar nunca todas las maravillas que Dios hace continuamente en mi vida, pero el orar “con acción de gracias” considero que en una opción que debemos y estamos llamadas a hacer. Es algo que Dios espera que hagamos. Cuando agradecemos, de hecho, reconocemos que no merecemos lo que hemos recibido. Y eso es justamente lo que tenemos que hacer. Hemos recibido de Dios lo que no merecemos, y lo hemos recibido por su GRACIA, no por nuestros méritos.

“Alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos” Efesios 1:18

 

Te invito a que diariamente oremos con acción de gracias y podamos alumbrar los ojos de nuestro entendimiento, 1 Timoteo 2.1 dice: “Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres”. Demos gracias por nuestra familia, por nuestros amigos (incluyendo los virtuales), por los vecinos, por la gente cercana y que quizá no conozca nada de Dios. Seamos portadoras y promotoras de gratitud. Cómo iniciaste tu día? Con acción de gracias o con una lista de peticiones…

Alcanzada por Su gracia,

Carolina

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2 Replies to “Contando Sus maravillas”

  1. Gracias Dios porque una ves mas me recuerda que tengo que ser agradecida no importa las circunstancias que me permites atravesar saludos y bendiciones

    1. Bendiciones Nicol Cruz Martínez, nuestro principal objetivo y propósito en la vida es alabarle y agradecerle a Dios, no importa el momento o circunstancia. Él es fiel y sus planes son de bien y no de mal, como dice Jeremías 29:11. Que nuestro amanecer sea lleno de agradecimientos al Señor. Un abrazo.

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