Él da gracia a los humildes

pr 25 6,7

Ester 6:10-11

Entonces el rey dijo a Amán: Date prisa, toma el vestido y el caballo, como tú has dicho, y hazlo así con el judío Mardoqueo, que se sienta a la puerta real; no omitas nada de todo lo que has dicho. Y Amán tomó el vestido y el caballo, y vistió a Mardoqueo, y lo condujo a caballo por la plaza de la ciudad, e hizo pregonar delante de él: Así se hará al varón cuya honra desea el rey.

La soberanía de Dios, dominando sobre todo el escenario y en la trama de esta historia, es el tema principal que aprendemos en todo el libro de Ester.

Una vez más vemos a Dios actuando por encima de la maquinación de los hombres impíos para hacer cumplir sus planes, preservar a Su pueblo y glorificarse en medio de los tiempos.

Amán, habiendo hecho la horca para Mardoqueo, estaba ansioso de que llegara el siguiente día. Y en la mañana temprano, tal vez habiendo practicado varias veces las palabras exactas que le diría al rey para solicitar su petición, aparece el Dios soberano, y actúa anticipando los planes mezquinos y perversos.

 

Dios está en control de todo lo que acontece y lo que acontecerá. El no duerme, no olvida nada, lo sabe todo y lo prevé todo. Esa es su providencia. Echemos un vistazo:

En su plan providente,

  1. DIOS le quita el sueño al rey Asuero
  2. DIOS pone a escuchar al rey exactamente la historia del informe de Mardoqueo –acontecida 5 años atrás– de cómo éste le salva la vida
  3. DIOS inquieta el corazón del rey para galardonar a Mardoqueo
  4. DIOS envía a Amán en el momento preciso para que sea este mismo quien proponga el galardón para su enemigo, creyéndose él el galardonado
  5. DIOS hace que el rey elija al mismo Amán para honrar a Mardoqueo en toda la ciudad, llevándolo en el caballo del rey

Dios conoce las intenciones del corazón. Su Palabra nos dice que “engañoso es el corazón del hombre, más que todas las cosas, y perverso, ¿quién lo conocerá? Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras.” Jeremías 17:9-10   Dios es quien frustra los pensamientos de los impíos, las maquinaciones de los pueblos. Salmo 33:10

El orgulloso pone su confianza en sí mismo, y en sus falsas pretensiones. Está convencido de que él merece la honra, de que merece el galardón aunque su corazón esté podrido y destile perversión.

El orgulloso ostenta ante el rey, se alaba a sí mismo, ansía por sobre todo el poder y el reconocimiento y su deseo es tomar el lugar del más grande.

Pero la Palabra de Dios dice:

“No te alabes delante del rey. Ni estés en el lugar de los grandes, porque es mejor que te digan: Sube acá, a que te humillen delante del príncipe a quien tus ojos han visto.” Proverbios 25:6,7.

 

El Dios que favorece a Ester en el capítulo 5, es el mismo Dios, que en el capítulo 6 honra a un Mardoqueo humillado y humilla a un Amán enaltecido.

 

Mateo 23:12 nos revela un principio demostrado en esta historia: “El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.

“La humildad atrae la mirada de nuestro Dios soberano.” -C. J. Mahaney.

Dios atiende al humilde, pone sus ojos en él: “Yo miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu y que tiembla a mi palabra. (Isaías 66:2)

¿Cómo se habrá sentido Amán cuando tuvo que llevar a su propio enemigo montado en el caballo del rey con la ropa real? El, que había saboreado la arrogancia respetada por todos, ahora tenía que tragarse su propia humillación a la luz de toda la ciudad; y todavía, pregonando en alta voz a favor de su oponente.

Tarde o temprano Dios cumple sus promesas: “El da gracia a los humildes”. (Santiago 4:6) Mardoqueo saboreó la gracia de Dios y vivió por ella.

¿Ves tú al Dios Soberano dominando la historia de tu vida? Ten certeza, El está ahí, en medio de tus lágrimas, de tu dolor y sufrimiento, de tu enfermedad, de tu hogar quebrantado. Búscalo en humillación.

Ten paciencia, su recompensa vendrá, El ya la tiene preparada para el tiempo apropiado. Aunque no veas todo el cuadro de tu historia, Dios ya tiene un final para ti.

“Dios da gracia a los humildes”.

¿Queremos recibir esa promesa especial de Dios: la gracia que tanto necesitamos? Gracia para poder caminar en sus caminos, gracia para poder enfrentar los obstáculos sin desmayar, gracia para permanecer firmes en la fe, gracia para poder honrar a nuestro Dios en todo lo que hacemos, gracia para amar a nuestros enemigos. Gracia para ver morir al orgullo en nuestras vidas. Y gracia aun para recibir la recompensa otorgada de mano de un Dios que nunca olvida, y que es fiel.   Humillémonos…

Señor, danos un corazón humilde, que te honre, que tema tu nombre y que confíe en tus promesas.

Agradecida al Dios Soberano,

Karine

 

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2 thoughts on “Él da gracia a los humildes

  1. Muchas Gracias por esta refelxión y enseñanza tan llena de sabiduría Karine. Que Dios te siga usando para animar a muchas mujeres y tu vida lleve fruto para la Gloria de Dios.

  2. que hermosa enseñanza realmente la gracia de DIOS es la que necesito cada dia de mi vida bendiciones amadas hnas x tan bella enseñanza.

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