Ser modelos del amor de Dios por nosotras cambia vidas…

clarksons

(Joy y Sarah Clarckson)

 

 

 

Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no como resultado de las obras, para que nadie se gloríe”. Efesios 2: 8-9

 

 

¿Cómo vamos a ser modelos del amor de Dios para nuestros hijos? ¿Para nuestros amigos perdidos? ¿Para el mundo?

 

Aprender a aceptar el amor generoso de Dios no es sólo un asunto personal para nosotras mismas, es una parte crucial de cómo se muestra la gracia de Dios a un mundo en el que las mujeres que nos rodean anhelan ser amadas y aceptadas por lo que son.

 

Todas sabemos qué es tener el anhelo de aceptación y validación. Sin embargo, a menos que sirvamos como modelo cristiano de este amor a aquellas mujeres más cercanas a nosotras, ellas van a dejar de ver el amor incondicional de Dios, que Él quiere mostrarles a través de nuestras vidas.

 

He sido bendecida con dos hijas encantadoras. Ayer en la noche estuve conversando con las dos. Sarah por skype y Joy sentada a mi lado en nuestra sala de estar, compartiendo nuestros corazones, inseguridades, fracasos, fallas y el amor y la redención. Mis hijas están viviendo en una cultura en la que los cuerpos y cómo lucen, la inteligencia, la ropa, la personalidad y el comportamiento se comercializan de manera que se promueva el mensaje de que hay un cierto tipo de cuerpo, forma de vestir, tamaño o peso o tipo-de-cuerpo y cuando cada uno de nosotras nos medimos a la altura de esta norma mundana falsa de perfección, todas vamos a quedarnos cortas.

 

Ahora, en cuanto al aspecto, algunas somos demasiado delgadas, demasiado altas, demasiado pequeñas, otras tenemos sobrepeso, algunas tienen pechos grandes, otras pequeños.

 

En cuanto a la personalidad, algunas son encantadoras, otras no lo son, todas las personalidades son defectuosas de alguna manera, porque todas están sujetas a esta enfermedad que se llama pecado.

 

Algunas son más inteligentes, mejores y el mundo nos tienta a pensar que podemos ser suficientes si simplemente lo intentamos lo suficiente.

 

Pero todas estas normas arbitrarias acosan a las mujeres todos los días. Incluso yo, con 60 años lucho con la inseguridad cada año ya que tengo que estar delante de cientos de mujeres en las conferencias, con más peso del que yo desearía, o más arrugas o cuestionando el tipo de ropa que debo usar -soy una mujer normal que puede quedar atrapada en las garras de las tentaciones culturales- buscando medirme a mí misma por algún estándar arbitrario que Dios nunca estableció.

 

¿Cuándo en la vida una mujer como yo podría nunca, envejeciendo como se supone que debo hacerlo, compararme con los estándares de una una mujer joven y delgada que representa la belleza universal? Debido a los mensajes del mundo que nos gritan en cada película, cada concierto, cada cartel, cada anuncio. Si aún me azota mí y yo soy una mujer relativamente razonable, y he caminado con Dios por muchos años, sé que azota a mis amadas hijas, y a ti y tus hijas.

 

Por lo que he llegado a comprender que una parte importante de mi testimonio a los demás, es que yo soy suficientemente-tal y como soy. Es la gracia de Dios todos los días la que me salva, me restaura, me hace hermosa. No nuestra perfección o nuestro rendimiento.

 

No quiero que mis hijas tengan que creer las mentiras del mundo, quiero que crezcan bellas por dentro, y que aprendan a amar lo que Dios ha hecho que sean. No quiero que mis hijas tengan un legado de auto-condena que el mundo les daría.

 

Ellas sólo van a aprender a aceptar su valor para el Señor si yo acepto mi valor de parte del Señor.

 

El punto entero de la cristiandad y de la redención es que somos salvas de toda nuestra corrupción personal. Como mujeres, somos hermosas porque Dios nos diseñó muy intencionalmente con nuestra personalidad, nuestro conjunto de habilidades, nuestros sueños y singularidades. Él también nos ha diseñado con una cara y cuerpo y altura y peso específicos – todas somos hermosas cuando vivimos en el amor y la confianza de la afirmación de Dios. En cuanto a la personalidad, somos muy diferentes y hacemos elecciones diferentes en la vida porque Dios nos dio diferentes dones.

 

Es en la gracia y en la gloria de Dios en las que nos encontramos con la libertad y la alegría y la vida para vivir al margen de la condena y la crítica de este mundo. Entonces somos capaces de crecer en nuestra aceptación de Su amor. Su deseo para nosotras como mujeres es que podamos experimentar en gran medida la “Vida” de Su verdadera aceptación cada día, a causa de lo mucho que Él sacrificó para que nosotras pudiéramos vivir.

 

Sin embargo, cuando se trata de mis hijas, yo quiero que ellas también entiendan que son bellas porque ambas son amadas por Jesús y por mí. Ambas son justas porque Jesús sabía que nunca podrían a ser capaces de ser perfectas o lo suficientemente buenas por su cuenta, así que Él vivió y murió por ellas, para que nunca tengan que sentirse tan profundamente decepcionadas de ellas mismas. Ellas siempre van a tener esperanza y profunda aceptación cuando caminen de Su mano liderándolas, amándolas y bendiciéndolas momento a momento, si es que primero lo han visto en mí.

 

No deje que su adorno sea el externo de peinados ostentosos-, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino que sea la persona interior del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima ojos de Dios. I Pedro 4:3-3

 

Es la persona interior del corazón, la ternura y humildad ante Jesús lo que me hace hermosa para Él y lo que te hará hermosa para Él. Cuando tu corazón busca amarlo, para complacerlo, para descansar en Su amor y cuidado por ti, tu valor es inapreciable a la vista de Dios.

 

Cuando sirvo como modelo de este corazón interior, mis hijas entienden que es su corazón, no su cuerpo, su rendimiento o su perfección lo que les ayudará a encontrar Su amor.

 

Como su madre, espero tomar decisiones que les lleven a esta libertad y gracia. Ellas necesitan verme como modelo de que me siento aceptada por el amor de Dios, que mi belleza viene de mi corazón, para que ellas oigan un mensaje diferente de mí del que ven en el mundo. Cuando tengo paz con lo que soy, con todas mis imperfecciones, hablo con valentía de Su capacidad para cubrir todas las grietas de mi vida. Entonces aprenderán a vivir en la libertad de Su amor y la aceptación.

 

Y por eso quiero darles a este Jesús que me salvó, y que me concede Su gracia todos los días-Su gracia, Su favor inmerecido, Su poder para vivir la vida, su verdad para dirigir, corregir y madurar poco a poco y Su favor y Su amor incondicional, que nunca les dejará. Mis hijas, amigas, colegas entenderá mejor que su adecuación viene de Jesús cuando lo vean de verdad en mi vida.

 

Y yo quiero vivir de tal manera que siempre sepan que ellas también pueden sentirse aceptables y hermosas en el ámbito de Su bendición.

 

Quiero que mis hijas preciosas vivan en el anillo de seguridad de nuestro propio amor familiar, de la gracia y la aceptación y que tengan libertad en su corazón para saber que lo que son, tal como son, es suficiente e incluso encantador por la gracia de Dios que se refleja en y a través de cada momento de sus vidas.

 

Que Él bendiga a mis niñas preciosas, y a mí, y a cada una de nosotras para vivir en la verdadera belleza femenina de Su amor y aceptación que nunca tengamos que morar en la inseguridad de no poder nunca ser perfectas, o estar a la altura de las normas arbitrarias de este mundo. Que Su gracia verdaderamente revitalice y alimente los momentos de nuestra vida cada día y que otros puedan ver lo realmente hermosas que somos cuando reflejamos Su realidad todos los días.

 

Rompamos el molde del mundo y mostremos una nueva aceptación, una que viene de la gracia de Dios, no como resultado de todo lo que hemos hecho para merecerla, sino de la aceptación que viene como un don de Dios.

 

Con Amor,

sally

itakejoy.com

 

Traducido por Joanna Pérez de Merino

 

 

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